La ley de medio ambiente

Hoy la prensa titula “Una nueva norma de la UE aboca a nueve empresas al cierre“.

Me recuerda a una etapa profesional anterior. Aquella en la que recién salido de la facultad, a la tierna edad de 22 añitos, me paseaba en traje y una corbata por los polígonos industriales de la Comunidad de Madrid y alrededores. La labor comercial no era muy grata, pero se aprendía mucho. ¿Medio ambiente? no se vendía demasiado bien: recopilar números, preparar presentaciones impactantes (¡a la rica subvención oiga!), programar envíos de fax, llamadas, muchas llamadas… alguna visita. Por lo menos no solíamos hacer puerta fría. Ataques en frío sí, en cursos, conferencias, jornadas y seminarios… que para eso están ¿no?.

Cuando compraban no era mucho mejor. “Ponga eso de la ISO”. ¡Marchando medio de 9.001 y cuarto y mitad de 14001! ¿Completamos hasta el quilo con un poquito de sensibilización para el personal? Eran tiempos difíciles. Los viejos del lugar recordaban haber facturado (en pesetas) 8 cifras por diseñar, documentar e implantar un sistema. Pero la competencia había tirado los precios. Se había impuesto el paquete a quilo: 100 horas, visitas y formación incluidas. Producto enlatado. Eso sí, marca de primera. Salíamos a delante como buenamente podíamos. No se nos daba mal del todo.

Lo duro era ponerse delante de un tipo que llevaba trabajando 30 años más que tú, todos ellos en su sector, y decirle que había que cambiar algunas cosas. Que no podía dejar las baterías amontonadas en una esquina de la planta esperando a que viniese el de la fragoneta a por ello. Que se había acabado el tiempo de acumular los filtros de aceite en un bidón de chapa a la intemperie. Que estaba bien controlar el pH del vertido, pero que la DBO era el parámetro que no cumplía con la autorización, si es que había tal cosa. Que si los PCBs del transformador… Etiquetas por aquí, registros por allí… “No te preocupes niño imberbe, ya cambiaremos esto cuando saquen la ley de medio ambiente”, decían.

Y no había ley de medio ambiente. Ni la habrá, espero. Hay ley estatal de residuos, de atmósfera, de agua, de ruido… con sus reglamentos y sus adaptaciones a realidades autonómicas y locales… Casi siempre con unos años de retraso sobre lo que se publica en Europa. “Mire, que no se lo digo yo, que lo pone aquí, en esta norma, que es decreto porque la sacaron cuando todavía no había Rey para hacer reales decretos… creía que lo habíamos dejado claro cuando le explicamos el resultado de la revisión ambiental inicial”.

Pero lo que importaba era la ISO: “nos la piden los clientes, sin el sello no vendemos… y si no entra dinero no necesitamos consultoría… mira a ver si con otra certificadora pasamos sin tener licencia de actividad… Yo pago mis impuestos, el Ayuntamiento ya sabe que estoy aquí y no pienso ponerme a mover papeles”. Monetariamente era rentable: depuradora + análisis periódicos de vertido vs posible inspección + multa…, “no te compliques la vida con eso chavalillo… si me pillan pago y todos tan contentos, ya verás como nos lo ahorramos”.

Total, que desde el escepticismo, parecía una buena idea aplazar aquella incipiente carrera de certificador de sistemas de gestión medio ambiental. Muchas cortinas de humo para conseguir retorcer palabras. Estiradas adecuadamente sirven para llamar ecológico (primero), sostenible (algo más tarde) o responsable (después), al que inclumple la legislación. Esa que, en un sistema democrático, se supone que hacemos entre todos y para todos.

Mientras siguieron saliendo normas sobre medio ambiente. En concreto la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación, que transponía la, ahora nueva en los titulares de prensa, Directiva 96/61/CE, del Consejo, de 24 de septiembre, relativa a la prevención y al control integrado de la contaminación.

Como se veía venir, en la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad nos encontrábamos un periodo de gracia, por si no habíamos hecho los deberes a tiempo:

Disposición final sexta. Modificación de la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación. El segundo párrafo de la disposición transitoria primera queda redactado como sigue:

«A estos efectos, si la solicitud de la autorización ambiental integrada se presentara antes del día 1 de enero de 2007 y el órgano competente para otorgarla no hubiera dictado resolución expresa sobre la misma con anterioridad a la fecha señalada en el párrafo anterior, las instalaciones existentes podrán continuar en funcionamiento de forma provisional hasta que se dicte dicha resolución, por un plazo máximo de seis meses, siempre que cumplan todos los requisitos de carácter ambiental exigidos por la normativa sectorial aplicable.»

Por cierto, sobre responsabilidad, en lo que a medio ambiente se refiere, la cosa no va tanto de imagen y de buena voluntad como de cumplir con los requisitos legales aplicables. Lo pone en una ley, esta sí algo más reciente: Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental.

5 comentarios

  1. Me siento totalmente identificado con la descripción que haces de intentar convencer al empresario de turno sobre la necesidad del cumplimiento con la ley. Yo también me he encontrado casos así. Lo que quieren es el dichoso “sellito” de la ISO y si lo pueden conseguir con el mínimo esfuerzo, mejor. Uno de los últimos clientes, además, era de los que no le gustaba mucho tener muchos papeles y nos pidió que a ver si le podíamos meter todo el sistema de gestión ambiental en un único documento de, como mucho, 15 o 20 páginas, o sea procedimientos, política, formatos de registros, etc., todo en 20 páginas (es “pa no tener que leer demasiado”, decía,¡con un par!). Pero el premio gordo se lo lleva uno que, tras yo explicarle lo que tenía que hacer para cumplir la ley (básicamente en temas de gestión de residuos) se indignó diciendo: “jod…, esto es un centro comercial, ¡no Disneylandia!”. En fin, esperemos que poco a poco vaya cambiando la mentalidad de algunos.

    P.D. Muy completo tu blog. Buen trabajo.

  2. Creo es el pan de cada día… tenemos tanto trabajo por hacer… y no sólo en medio ambiente.

    Gracias por tu comentario Mikel. Un abrazo.

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