Planificando desde el auto – engaño

Da igual que nos remitamos a planes de la Administración, informes sectoriales, programas de organizaciones privadas o los propósitos de año nuevo que cada individuo hace de vez en cuando. Tenemos una cierta tendencia a planificar desde el auto – engaño. Debe ser algo muy humano.

En vez de hacer un análisis equilibrado de debilidades – amenazas – fortalezas – oportunidades, parece haber una cierta tendencia a centrarse en alguno de los aspectos para justificar una serie de actuaciones que nos vienen bien o para lamentar unos resultados que no coinciden con lo que esperábamos.

Cuando se trata de los propósitos de año nuevo es fácil ser autocomplaciente. Bastante hostil es el mundo exterior como para andarse fustigando. En ocasiones puede ser necesario recurrir al auto – engaño para seguir avanzando, pero ojo, igual nos dejamos llevar por un camino que no lleva al destino deseado.

Si somos un poco puristas podemos llegar a la conclusión de que la objetividad no existe y que, en el caso de que pudiésemos definir una escala de observación adecuada, no siempre vamos a poder determinar nuestra influencia como observadores sobre la realidad observada. Totalmente de acuerdo con estas limitaciones. Mi queja viene de que se nos olvida tenerlas presentes en nuestro análisis. Con frecuencia no queremos ser conscientes de que lo presentado en nuestros informes y trasladado a nuestras listas de buenos propósitos no es la realidad. Condicionado por una compleja diversidad de factores, no deja de ser lo que percibimos como realidad.

La cosa se complica cuando hablamos de organizaciones de diversa naturaleza o, incluso, planes de la Administración pública. Las estrategias y mecanismos de auto – engaño, esas pequeñas mentiras piadosas, pueden no resultar acordes a su objeto social. No se si tendré tiempo y/o capacidad para hacer un análisis adecuado de los incentivos perversos que llevan a este engaño (auto)inducido, pero es un tema que cada vez me preocupa más. Lo digo por si alguien ocupado en la materia que pase por aquí me puede recomendar enlaces para documentarme.

6 comentarios

  1. De todas las formas de autoengaño, las peor es el autoengaño solitario. Suele acompañar a los que viven en las altas cumbres del poder, donde no hay sitio para más de un culo. A veces, un autoengaño colectivo no es tan grave, porque puede conducir a construir una realidad improbable.

  2. Complicado asunto, engaño, autoengaño, felicidad, mentira piadosa, cruda realidad. A ver si encontramos enlaces, aunque quizá sean más importantes los emocionales con uno mismo que no los que nos dé la red de redes.

  3. ¡No te preocupes!.

    Total que importa si las planificaciones no se hacen para seguirlas, sólo sirven para poder saltarse algo cuando llegan las urgencias .

    Decidimos basándonos en impulsos y emociones. Después le encargamos a la razón que justifique lo que hemos decidido. Es decir, que lo mejor es seguir los consejos de Julen.

  4. telemaco: tienes razón, lo bueno de los consejos del pater Julen es que parecen (no se si será cuestión de autoengaño recursivo) lo suficientemente sinceros como para crear ilusiones colectivas de las que dice alorza que conducen a construir realidades improbables.

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