Teléfonos verdes que no son ecológicos.
Desde finales de noviembre circulan por la blogocosa verde notas sobre el enésimo lanzamiento del primer teléfono móvil ecológico, algo que viene ocurriendo en los últimos años, al menos, una vez cada seis meses. En esta ocasión los premiados son mi proveedor de servicios de telefonía móvil y la empresa que fabricó el terminal que gasto actualmente.
Si leemos la cuidada nota de prensa veremos que no se utiliza el adjetivo ecológico asociado a los teléfonos en cuestión. Lo que no quita para que la "magia" de la "red social" consiga que los nuevos modelos se alcen al podio de los teléfonos ecológicos. ¿Quién dijo publicidad engañosa? Las empresas saben que no pueden llamar ecológico a su producto, pero utilizan la creatividad de los blogueros para conseguir que Internet hable de sus teléfonos ecológicos como si realmente lo fueran. San Google bendice el resultado y todos tan contentos. En definitiva, una campaña de greenwashing de las buenas.
A riesgo de resultar pesado, aprovecho la ocasión para recordar que, para ser ecológico, un producto o servicio debe cumplir con los criterios del reglamento europeo de etiquetado ecológico. Este reglamento permite identificar algo como ecológico, en base a una serie de parámetros reconocidos, garantizando al consumidor que el producto o servicio en cuestión tiene un bajo impacto ambiental, en comparación con otros de su misma categoría. Si voy al catálogo de la etiqueta europea no me encuentro al fabricante ni al proveedor de telefonía que lanzan la campaña. Por supuesto, tampoco cuentan con el reconocimiento ecológico europeo ninguno de los modelos de teléfono dirigidos al mercado verde.
Está bien que las empresas se ahorren costes y esclavicen a sus clientes reduciendo el tamaño de los manuales de instrucciones. Es bastante interesante que aporten información sobre el consumo energético de sus productos, incluso que renuncien (en algunos de los productos que ponen al mercado) al uso de ciertos materiales con mala prensa por sus posibles efectos sobre la salud de los consumidores. Pero si lo que intentan es captar clientes sensibilizados con el medio ambiente deberían intentar hacerlo sin insultarles. Desde mi punto de vista, la campaña lo que hace es explotar conciencia ambiental mal informada para vender otro de esos muchos productos verdes que no van a salvar el planeta.
En telefonía móvil, una empresa que pretenda posicionarse y ganar la partida del cliente concienciado con el medio ambiente debería aplicar otro tipo de soluciones. Lo primero que no impliquen el remplazo del terminal en uso, ya que generar nuevas necesidades sobre algunas que ya están cubiertas no es demasiado sostenible. Por si es necesario, recordaremos la definición de desarrollo sostenible que, desde luego, no pasa por cambiar con frecuencia el terminal de telefonía:
Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades
Lo dicho, un par de empresas que se juntan para convencer al segmento de mercado con más capacidad de compra para que cambie de teléfono móvil no pueden calificarse de responsables, al menos en el ámbito ambiental. Eso sí, si consiguen facturar más con el cuento, diremos que les sobran visión de negocio y oportunismo.
¿Qué le voy a pedir a los Reyes Magos? ¿En que medida cambiar mi teléfono móvil priva a otras personas del acceso a recursos básicos? ¿Realmente puedo contrastar la información sobre el impacto ambiental de mi terminal? ¿Puedo compararlo con el de productos similares? ¿Qué pasaría con el móvil que sustituyo? ¿Necesito cambiar de teléfono? ¿Sería interesante, puesto a gastarme las perras, comprar un teléfono de hardware libre con software libre y reducir mi dependencia con el fabricante y el proveedor de telefonía móvil?
Ofertas telefónicas personalizadas
No es un secreto que soy un poco maniático con el uso del teléfono, especialmente con el móvil y no sólo por las radiaciones electromagnéticas. Pero mi proveedor de telefonía móvil es un cachondo y me lo demuestra oferta tras oferta. La última ha venido en papel y es esta:
¿No podrían haber incorporado, a la función de colorear en amarillo las llamadas de fin de semana, sumar el importe? Cualquier cliente con poco sentido del humor se podría sentir insultado.
Con no aceptar la oferta me ahorro unos dos euros al mes. ¿Alguien con ganas de quedar a charlar con unas cañas de por medio?
Ni llamadas perdidas, ni buzón de voz
Me vas a perdonar, pero no voy a responder ni tus mensajes en el buzón de voz, ni las llamadas perdidas.
Tengo desactivado el servicio contestador de la línea de teléfono fijo, pero de vez en cuando me avisa de que tengo mensajes nuevos. Mensajes a los que no puedo acceder, ni con la inestimable ayuda de los teleoperadores sobre los que suelo descargar mi frustración. Sí, vale, ellos no tienen la culpa, yo tampoco, así que se acabó. Creo que se trata de una estrategia de ventas: casi todas las llamadas al servicio de ¡atención al cliente! acaban con ofertas de productos y servicios que no me interesan y que seguramente no estaría dispuesto a contratar.
Pero el miedo a perder un mensaje no me va a hacer picar. No voy a activar el contestador, ni el buzón de voz del móvil. Si es urgente intentarás hablar conmigo varias veces y te cobrarán en consecuencia. Pero yo seguiré igual de ocupado y sin poder atenderte. Escribe un mensaje y cuando pueda te contesto. O un correo electrónico. Hay muchas formas de ponerse en contacto con un fricazo como yo. No hay tanta diferencia entre registrar tu intento en una grabación verbal o en un documento escrito. La inmediatez, sí, pero es que estoy ocupado.
Con las llamadas perdidas me pasa lo mismo. El número no está en la agenda y no se quién es. Lo mismo es un amigo que ha cambiado de número, o que desapareció de la tarjeta del móvil aquella vez que me lo cambiaron de dueño. Tal vez era un comercial que me enzarzará en una estúpida discusión para tratar de venderme algo que no necesito. Pero me hará perder el tiempo y el dinero del establecimiento de llamada. Igual simplemente es alguien que se equivocó. Disculpe... unas moneditas a la hucha de la operadora de telefonía...
Algunas veces busco en internet, por si el número de teléfono desconocido me lleva hasta alguien. ¿Sería una oferta interesante? ¿una proposición indecente?... Si les corría tanta prisa ya será tarde de todos modos. Yo no podía saber que me necesitaban o estaban interesados en mí. Se pierden muchos trenes al día, pero no se puede estar en todas las estaciones a la vez.