productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

6may/112

Engañando a Firefox 4 para seguir utilizando Delicious.

Una de mis herramientas preferidas de la web 2.o es el servicio de marcadores sociales Delicious. Puede que el fesibull y el tuiter le estén quitando cuota de mercado, en tanto que algunos usuarios prefieran la inmediatez del "me gusta" a la hora de recomendar enlaces, pero Delicious te permite guardarlos con una descripción y con etiquetas que te ayudan a volver a ellos en otro momento. Últimamente las especulaciones sobre si van a cerrar este servicio y las noticias sobre su venta son relativamente frecuentes. Pero la devoción que le profesan sus usuarios hace pensar que a Delicious le espera un largo recorrido. Por cierto, si todavía no sabes qué es delicious, aquí tienes un vídeo que lo explica en 3 minutitos. Si ya lo conocías igual te interesa ampliar con los contenidos de este taller de aprendices.

Delicious es especialmente útil e interesante si contamos con un complemento instalado en el navegador que permite marcar los contenidos que vamos visitando. Abres una página web, la lees, te parece interesante y la guardas. Con este complemento no solo la añades a la lista de marcadores "favoritos" de tu ordenador, también la guardas en Delicious. La ventaja fundamental es que puedes ver esa lista de "favoritos" desde cualquier lugar en el que tengas conexión a Internet, sea o no tu ordenador. Pero también puedes compartir inquietudes con otros usuarios que naveguen por las etiquetas de Delicious y encuentren contenidos que a ti te parecieron interesantes en un momento dado.

El caso es que mi navegador web favorito ha sido actualizado, con un salto de versión que dejaba obsoleto el complemento de delicious. Y yo ya no se navegar por Internet sin mi botón de marcadores sociales. Un pequeño gran desastre que requería una solución inmediata. Y la he encontrado buceando por la red: se trata de decirle al complemento que es compatible con la versión del navegador que tenemos instalada, ya sabes, conoce bien a tu enemigo...

Paso por paso queda algo así:

  • En el menú principal abrimos "Ayuda" y elegimos "Información para solucionar problemas", lo que abre una nueva pestaña.
  • En la pestaña "Información para solucionar problemas", bajo el epígrafe "Configuración básica de la aplicación" en "Directorio de perfil", pulsamos el botón "Abrir la carpeta que lo contiene". Esto hace que se abra el gestor de archivos con la carpeta que contiene nuestro perfil para Firefox.
  • Cerramos Firefox.
  • En la carpeta del perfil hay varias subcarpetas, abrimos "extensions" y, dentro de esta, la que se llama "{2fa4ed95-0317-4c6a-a74c-5f3e3912c1f9}", que es la extensión de delicious.
  • Dentro de la última carpeta hay un archivo llamado "install.rdf" que editaremos con un editor de texto o de código, en mi caso particular "kate".
  • Buscamos la línea "em:maxVersion=" y sustituimos el número que aparece entre las comillas por la versión de nuestro navegador, en mi caso particular he puesto "4.0.1" que es la versión que estoy utilizando, si bien he estado tentado de poner 5.0
  • Abrimos Firefox otra vez y en "Herramientas" > "Complementos", vemos que está el complemento de Delicious y que a desaparecido el mensaje de que no es compatible con nuestra versión del navegador. Ya podemos configurarlo y activar las barras y botones de Delicious en nuestro navegador favorito.
  • Navegar y agregar marcadores sociales a la nube.

¡Larga vida a Delicious!

17feb/091

Reutilizar componentes informáticos para ser libres.

La sugerente entrada de Julen me ha llevado a la inquietante lectura de "La sociedad de control" de José F. Alcántara. El documento tiene mucha tela que cortar, hoy quería centrarme en el asunto de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

El autor habla, entre otras muchas cuestiones, del problema que puede suponer para las libertades individuales, especialmente para la privacidad, de distintos sistemas de control que, poco a poco, van incorporándose en nuestra vida cotidiana.

Me ha llamado la atención el asunto de la restricción digital de derechos a nivel de hardware destinados a impedir la ejecución de software o reproducción de contenidos que no tengan el visto bueno del fabricante:

"Aunque no es probable que se vaya a adoptar una medida tan impopular a corto plazo, no hay que olvidar que el sistema ha sido diseñado para que exista dicha opción y su sola existencia debería suscitar nuestro rechazo. Si necesitas un motivo importante para no comprar estos dispositivos, éste debería ser suficiente."

En este punto, el autor habla del movimiento de "hardware libre" que enfrentaría al oligopolio de los fabricantes de componentes electrónicos (con incentivos para incorporar estos dispositivos de control), paralelo al de "software libre" contrapuesto a los oligopolios en los programas informáticos, estableciendo los pertinentes peros:

"El desarrollo de software requiere bastante conocimiento de programación, pero los requisitos económicos para comenzar a programar son muy pequeños: una computadora no supone ahora mismo una barrera excluyente si lo que queremos es desarrollar software. El desarrollo de hardware, sin embargo, requiere alta tecnología, cuyo precio es muy elevado."

En este punto cabe hacer una pequeña reflexión sobre nuestro modelo de consumo de tecnología.

¿Qué recursos necesitamos para acceder y crear contenidos digitales? ¿Hasta qué punto las actualizaciones de nuestros equipos electrónicos se deben a obsolescencias planificadas? ¿Podríamos seguir leyendo y escribiendo blogs y wikis en el último ordenador del que nos desprendimos con un simple cambio de sistema operativo? ¿Qué requisitos son necesarios para disponer de un entorno ofimático completo?

Volviendo al título de la entrada, me pregunto ¿cómo estamos reciclando nuestros componentes electrónicos? ¿sería interesante cambiar el modelo?

Es evidente que a la industria le interesa que nos desprendamos de nuestros viejos ordenadores, los servicios de recogida los lleven a sitios donde los trituran (¿creando escasez de piezas de recambio?) y que de la pasta resultante se saquen materias primas para alimentar de nuevo la fabricación de equipos.

¿Es esto ecológico en términos globales? ¿es la forma de gestión de este tipo de residuos que maximiza el beneficio social?

Existen otros modelos, como el del sector de la automoción, que ha impuesto un mecanismo basado en la descontaminación (mediante la retirada de los fluidos) y posterior desensamblado y clasificación de componentes. Los tradicionales desguaces donde se apilaban coches viejos han pasado a ser, donde la normativa se aplica correctamente, limpios y ordenados almacenes de piezas de recambio. De chatarra a los vehículos al final de su vida útil.

¿Podemos hacer lo mismo con los electrodomésticos? ¿Podríamos hacer rentable un mercado de componentes de segunda mano? ¿necesitamos un garaje para poner el proyecto en marcha?

¿Me cambia la fuente de alimentación? Sí, se que, monetariamente, es más barato comprar un portátil nuevo que llevar el viejo a que le cambien la pantalla. Tal vez si pudiésemos encontrar pantallas de repuesto y cambiarlas nosotros mismos ¿no lo intentaríamos? ¿Y si con eso evitásemos (o al menos aplazásemos) la imposición por parte del fabricante de sistemas de control tales como sistemas de restricción digital de derechos a nivel de hardware o la incorporación de chips RFID en nuestras neveras?

Tal vez el camino del hardware libre esté en asegurar la vida útil de los equipos existentes y establecer protocolos de reutilización de los antiguos. O tal vez no.