productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

12jun/100

Tecma 2010: había que ir.

contenedores de residuos en tecma

TECMA, Feria Internacional del Urbanismo y del Medio Ambiente, es uno de los eventos fijos en mi calendario. La feria bienal supone una buena oportunidad para ponerse al día de equipos y tecnologías disponibles para la gestión de residuos. Desde sistemas para acopio en origen, pasando por contenedores para prerecogida, vistosos vehículos de recogida y transporte y todo lo relacionado con la clasificación y tratamiento. Si algo ha crecido con respecto a ediciones anteriores es la variedad de compostadores domésticos.

La visita a la edición de 2010 ha tenido una excusa didáctica: llevar a los alumnos del curso de Gestión de Programas de Turismo Rural a conocer de primera mano una amplia oferta de servicios y productos relacionados con el medio ambiente. Para mi decepción, la feria ha sido menos diversa que de costumbre. En particular se han echado de menos expositores relacionados con el tratamiento de aguas.

Supongo que será efecto de la situación económica que vivimos. Los expositores ocupaban tres pabellones del IFEMA, pero bastante más esponjados que de costumbre. Y en más de una parada el mismo comentario: "Estamos aquí porque hay que estar". El apartado dedicado a los ayuntamientos patrios dejaba bastante que desear: personal nada especializado ofreciendo el mismo material que ofrecería en FITUR muestra el interés institucional en la materia. Las que no faltan nunca son las grandes empresas y subcontratas a las que se externalizan el trabajo sucio.

Como siempre, ha sido una buena oportunidad para hacer acopio de números atrasados de revistas a las que difícilmente me suscribiría a título particular, pero que me gusta hojear siempre que tengo ocasión. Los pichigüilis cada vez más escasos y menos atractivos (¿se generalizará algún día la memoria usb como objeto promocional al ámbito del medio ambiente?). En el lado más positivo, la sorpresa de descubrir la campaña "La Limpieza es nuestra Cultura" del municipio mejicano de Aguascalientes.

11feb/102

Para la recogida selectiva hacen falta contenedores.

Me alegra saber que, por encima de las cifras de gestión de residuos más o menos satisfactorias y argumentos más o menos complacientes, siempre quede alguien dispuesto al análisis y a la crítica. Sí, es tan simple: para que la recogida selectiva funcione correctamente es necesario dotar al sistema de los contenedores adecuados. La concienciación, la participación ciudadana... también son importantes, pero sin contenedores es difícil conseguir una buena separación de nuestras basuras.

Igual es sólo por oposición política, desconozco la línea editorial (y no me voy a poner a investigar), pero me hago eco de la interesante visión del asunto publicada en La Voz de Salamanca:

La reducción en la recogida selectiva no es culpa de los salmantinos ni del descenso en el consumo tal y como han querido hacer ver desde la concejalía de medio ambiente tirando una vez más balones fuera o poniéndose la venda en los ojos. En esta ocasión nos encontramos con que el Ayuntamiento no ha hecho los deberes y no se aplican políticas que fomenten el reciclado ni se hace un aumento o una buena distribución de contenedores selectivos por toda la ciudad.

En fin... mientras podamos hacernos trampas al solitario seguiremos sin aprender a sumar.

Por cierto, se me han saltado las lágrimas cuando he visto que han utilizado una foto mía para ilustrar la noticia y han citado la url de donde la han sacado, un detallazo que no todo el mundo tiene: gracias.

9feb/100

Reduciendo envases de forma responsable.

Cuando se estudia gestión de aspectos ambientales en la empresa te enseñan que hay dos formas de afrontarlos: mediante soluciones de final de tubería o a través del análisis del ciclo de vida de productos o servicios. Las implicaciones de los dos enfoques son variadas, siendo, generalmente, las primeras un parche para cubrir el expediente en un momento dado, mientras que las segundas implican una revisión de la forma de hacer en la organización para adaptarla a futuros retos ambientales.

Con el asunto de la reducción de residuos de envases, tenemos los dos enfoques encima de la mesa. Desde hace más de una década, la normativa establece objetivos de reducción, así como una serie de obligaciones relativas a los agentes que pusieran en el mercado envases y otros productos que con su uso se convirtiesen en residuos. ¿Cómo han abordado el reto los agentes implicados?:

Solución ingeniosa de fin de tubería: buscar un envase que se produzca en cantidad e inventar un truco semántico para librarnos de él. Por ejemplo cobrar las bolsas de plástico de un solo uso y vender, como alternativa, bonitos capazos de plástico multiusos. La cantidad de plástico y pintura adherida al plástico en circulación será similar, pero los capazos no se consideran envases por la normativa… cumplimos el trámite de reducción de envases... y nuestros clientes van a la última moda a la vez que hacen, orgullosos, propaganda, previo pago, de nuestro establecimiento.

Análisis del ciclo de vida de producto: retiro de mis estanterías los productos sobre los que tengo poca capacidad de decisión. A continuación estudio, para aquellos productos sobre los que puedo influir, procesos de envasado y transporte… y me ahorro un montón de pasta reduciendo dobles precintos y sacando de los paquetes de mis productos aquello que transporto pero no beneficia a mis clientes… al final, el aire entre los pistachos también hace que la bolsa de la compra abulte más... Y si al resultado añado lo que no me gasto en hacer creer a los demás que lo estoy haciendo bien… más que me ahorro.

Esperemos que la transposición de la nueva directiva deje menos espacio para hacer trampas...

22ene/102

¿¡Yebra!?

Me hago el sorprendido ante una noticia rancia, pero es que ya ha salido en el infoxicario.

¿¡Yebra!? tal vez algunos no sepan ponerlo en el mapa, pero el tándem Yebra - Almoguera solía ser caso de estudio de la asignatura "Riesgos Antropogénicos" ,en la Facultad de Ciencias Ambientales, por su privilegiada ubicación para atraer desgracias de manera recurrente.

Y no hace falta tirar de hemeroteca para leer sobre coladas de barro en estos pueblos.

Sinceramente, dejemos de especular y empecemos a replantear el modelo energético: es urgente.

5oct/0911

De plásticos y externalidades.

Guante de Plástico¿Veremos a las petroleras financiando campañas "ecológicas" para la retirada de los guantes de plástico?

Sí, el ciudadano medio es muy guarro y tiene muy poca conciencia ambiental. Lo sabemos ¿por qué no tomamos medidas adecuadas para evitar el impacto ambiental del consumo? ¿Podríamos evitar que el guante de la foto llegue hasta la gran sopa de plástico? Algo tan económico, en comparación con el proyecto global de instalación de la gasolinera, como una alambrada alrededor de la instalación podría ser suficiente para retener un porcentaje importante de esos plásticos ligeros ¿No es muy estético? Mire a su alrededor.

Plásticos en barbecho
Algo tan necesario como un empleado, con los equipos de protección individual adecuados para evitar el contacto con el combustible, evitaría la generación de este residuo. También haría innecesaria su fabricación, transporte, así como la recogida y tratamiento posterior a su utilización. Se me olvidaba que estas dos últimas partidas no aparecen en el balance contable porque están externalizadas gracias al viento, perdón.

Cuando hablamos de internalización de costes ambientales por parte de los sectores productivos no hablamos sólo de la contaminación del suelo en el que se cultivan los cereales que serán la cerveza que tomaremos mañana. Se trata de la forma en la que se organiza el sistema económico y de cómo afecta a las personas, no sólo como consumidores, también como seres vivos cuyo entorno se está deteriorando a un ritmo insostenible.

¿Por qué las leyes permiten, a los que más tienen, ganar dinero deteriorando lo que es de todos?

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7sep/097

Bolsa caca y trampas al solitario.

Yo (la bolsa) era una patataQuede por delante que me encanta la reciente sensibilidad con el principio de prevención en materia de residuos y que me ilusiona el beneficio ambiental que se puede lograr con la eliminación de las bolsas de plástico de un solo uso. Pero hay muchas formas de cumplir objetivos y planificar:

En las revisiones del Plan Nacional de Residuos Urbanos y, en particular, del Programa Nacional de Residuos de Envases y Envases Usados se incluirán las medidas para reducir el peso de la totalidad de los residuos de envases generados y fomentar la prevención de la contaminación y la aplicación del principio de responsabilidad de los productores.

En este sentido, me siento un poco decepcionado con la puesta en práctica de la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, que en aplicación del principio de responsabilidad de los productores decía, entre otras:

...el productor, importador o adquirente intracomunitario, agente o intermediado, o cualquier otra persona responsable de la puesta en el mercado de productos que con su uso se conviertan en residuos, podrá ser obligado ... a ... elaborar productos o utilizar envases que, por sus características de diseño, fabricación, comercialización o utilización, favorezcan la prevención en la generación de residuos y faciliten su reutilización o el reciclado o valorización de sus residuos, o permitan su eliminación de la forma menos perjudicial para la salud humana y el medio ambiente...

Así pues, el problema viene cuando, la planificación de residuos (estatal o autonómica, es un tema monetario que no entiende de ideologías ni partidos), pretende un truco contable curioso: cumplir objetivos en materia de residuos de envases a cuenta de las bolsas de plástico de los establecimientos comerciales.

Por supuesto, me parece legítimo que las campañas de reducción de costes de los centros comerciales apelen a la conciencia cívica del personal. La estrategia es buena, tanto que ha sabido conseguir el favor de asociaciones ecologistas y del lobby de los residuos de envases.

Dejando de lado la semántica, ¿vamos a conseguir reducir el plástico que no se recicla? ¿A caso las bolsas de la basura no son de plástico? ¿Los carros de la compra y las bolsas del sueco de los muebles baratos son de algún material que no sea derivado del petróleo?

Nos quedaremos sin bolsas del super gratis, pero la cantidad de plástico en nuestro sistema será bastante similar a la actual. La trampa está en que, legalmente, no serán envases y habremos librado de toda responsabilidad a nuestros centros comerciales, Sistemas Integrados de Gestión y, por supuesto, a la clase política que legisla según lo que los intereses monetarios de los anteriores ordenan.

Por cierto, el Ayuntamiento de Madrid (que es el que más a mano me queda, pero imagino que no es el único) está dispuesto a multarte si tiras al contenedor amarillo cualquier cosa de plástico que no pague el impuesto revolucionario de Ecoembes. ¿Cómo afectará esto a la gran sopa de plástico? ¿a nuestros vertederos? ¿a los cientos de animales que mueren por culpa de los plásticos liberados en la naturaleza?

Otra alternativa podría haber sido forzar mecanismos de sustitución del material de las bolsas de los centros comerciales y supermercados. Tal vez a corto plazo y para el sector hubiese supuesto un coste importante, pero a medio y largo plazo el beneficio ecológico hubiese sido importante. Poder destinar parte del campo a cultivos productivos, capturando CO2 de la atmósfera para darle forma de bolsa no hubiese sido una mala opción. Pero estamos en crisis y crear puestos de empleo o mantener activos flujos monetarios no parece una prioridad.

Volviendo a mi inquietud profesional ¿es lícito trasladar al consumidor el coste del principio de responsabilidad del productor?

4sep/091

Ecoembes caca

Bosa Caca
La (¿altruista?) campaña contra las bolsas de plástico "BOLSA CACA" tiene uno de sus pilares en esta afirmación:

"según la sociedad especialista en reciclaje Ecoembes, de las cuales sólo se llega a reciclar un 10%".

Ecoembalajes España, S.A. (Ecoembes) es un Sistema Integrado de Gestión (SIG), encaminado a la recogida selectiva y recuperación de residuos de envases para su posterior tratamiento, reciclado y valorización. De los previstos en la Sección II de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases.

Como (¿único?) Sistema Integrado de Gestión de envases es el principal instrumento a través del cual los agentes implicados cumplen con las obligaciones derivadas de la puesta en el mercado de productos envasados. Y la normativa aplicable establece que las bolsas de plástico se consideran envases si han sido diseñados y destinados a ser llenados en el punto de venta.

Entonces, si el 100 % de las bolsas de plástico que ya no me valen las deposito siguiendo las indicaciones de mi ayuntamiento (competente según la normativa de residuos de su recogida), ¿dónde está ese 90 % de bolsas de plástico que no aparecen en las cuentas que la campaña atribuye a Ecoembes? ¿Cómo han llegado hasta allí? ¿De quién es la culpa si Ecoembes se encarga de la gestión de residuos de envases y las bolsas de plástico son un envase?

Por cierto, toda campaña que se precie tiene su contra campaña (¿simple especulación 2.0?).

La foto es de la galería en Flickr de Fernando Carmona y no se si le hace mucha gracia que esté aquí.

12may/092

¿Dónde tiro unos zapatos?

Materiales recuperados

Volvemos al tema de los residuos. La pregunta ayer en el café era ¿dónde tiro unos zapatos? Tengo varias respuestas, es un tema que admite varios tipos de análisis: el técnico, el jurídico, el monetario... así que replanteo la pregunta ¿dónde van a ir tus zapatos usados? Salvo que, en un caso hipotético, se destinasen a la reutilización (tal vez si los depositas en la parroquia del barrio o en un contenedor destinado a ropa usada puede que pasen por un taller de manualidades y acaben teniendo una nueva vida en los pies de otra persona, aquí o en otra parte del planeta), lo más probable es que los zapatos salgan de cualquier flujo de tratamiento de residuos. Los residuos considerados como "impropios" son descartados en los procesos destinados a la valorización de residuos ¿cómo va esto?

Si tiras los zapatos al contenedor "amarillo", antes o después serán descartados por no ser un envase. Dependiendo la talla de pié que calces esto ocurrirá al principio o al final de proceso. Unos zapatos grandes serán descartados al principio del proceso, seguramente por una persona que trabaje en una cinta transportadora retirando todo aquello que, de forma evidente, no es un envase. Si son pequeños pueden escapar este primer control, pero atendiendo a las propiedades físico - químicas del calzado, seguramente no pasarán a ocupar ningún sitio entre los metales, plásticos ligeros ni otro material retirado por imanes, corrientes de aire ni otros procedimientos mecanizados. En cualquiera de los dos casos, casi de forma inevitable, junto con otra cantidad cercana al 60 % de lo que entró en la planta de tratamiento saldrá, en la fracción considerada como "rechazo", camino de algún vertedero.

Si los depositas en el contenedor "resto" ocurrirá algo similar. Tal vez porque no pase el agujero de alguna criba, destinada a separar materia orgánica pastosa (susceptible de ser compostada) del resto de materiales que la acompañan. O tal vez porque, después de algunos meses dando vueltas en montones de materia en proceso de fermentación, acabe por ser retirado (formando parte del rechazo) camino del vertedero.

¿Dónde te gustaría que acabasen tus zapatos? esa es una buena pregunta. Las posibilidades de valorizarlo seguramente pasen por decomponerlos en los materiales que los forman y destinar cada uno de ellos a un uso concreto: goma para pistas deportivas o asfalto, textil para sacar fibras que puedan incluirse en nuevos procesos industriales, cuero... Aunque el poder calorífico del conjunto también podría ser, con las pertinentes medidas destinadas a evitar la contaminación atmosférica, incinerado con recuperación de energía. Si quisieras conocer el criterio de los fabricantes de envases podrías seguir este enlace.

17feb/091

Reutilizar componentes informáticos para ser libres.

La sugerente entrada de Julen me ha llevado a la inquietante lectura de "La sociedad de control" de José F. Alcántara. El documento tiene mucha tela que cortar, hoy quería centrarme en el asunto de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

El autor habla, entre otras muchas cuestiones, del problema que puede suponer para las libertades individuales, especialmente para la privacidad, de distintos sistemas de control que, poco a poco, van incorporándose en nuestra vida cotidiana.

Me ha llamado la atención el asunto de la restricción digital de derechos a nivel de hardware destinados a impedir la ejecución de software o reproducción de contenidos que no tengan el visto bueno del fabricante:

"Aunque no es probable que se vaya a adoptar una medida tan impopular a corto plazo, no hay que olvidar que el sistema ha sido diseñado para que exista dicha opción y su sola existencia debería suscitar nuestro rechazo. Si necesitas un motivo importante para no comprar estos dispositivos, éste debería ser suficiente."

En este punto, el autor habla del movimiento de "hardware libre" que enfrentaría al oligopolio de los fabricantes de componentes electrónicos (con incentivos para incorporar estos dispositivos de control), paralelo al de "software libre" contrapuesto a los oligopolios en los programas informáticos, estableciendo los pertinentes peros:

"El desarrollo de software requiere bastante conocimiento de programación, pero los requisitos económicos para comenzar a programar son muy pequeños: una computadora no supone ahora mismo una barrera excluyente si lo que queremos es desarrollar software. El desarrollo de hardware, sin embargo, requiere alta tecnología, cuyo precio es muy elevado."

En este punto cabe hacer una pequeña reflexión sobre nuestro modelo de consumo de tecnología.

¿Qué recursos necesitamos para acceder y crear contenidos digitales? ¿Hasta qué punto las actualizaciones de nuestros equipos electrónicos se deben a obsolescencias planificadas? ¿Podríamos seguir leyendo y escribiendo blogs y wikis en el último ordenador del que nos desprendimos con un simple cambio de sistema operativo? ¿Qué requisitos son necesarios para disponer de un entorno ofimático completo?

Volviendo al título de la entrada, me pregunto ¿cómo estamos reciclando nuestros componentes electrónicos? ¿sería interesante cambiar el modelo?

Es evidente que a la industria le interesa que nos desprendamos de nuestros viejos ordenadores, los servicios de recogida los lleven a sitios donde los trituran (¿creando escasez de piezas de recambio?) y que de la pasta resultante se saquen materias primas para alimentar de nuevo la fabricación de equipos.

¿Es esto ecológico en términos globales? ¿es la forma de gestión de este tipo de residuos que maximiza el beneficio social?

Existen otros modelos, como el del sector de la automoción, que ha impuesto un mecanismo basado en la descontaminación (mediante la retirada de los fluidos) y posterior desensamblado y clasificación de componentes. Los tradicionales desguaces donde se apilaban coches viejos han pasado a ser, donde la normativa se aplica correctamente, limpios y ordenados almacenes de piezas de recambio. De chatarra a los vehículos al final de su vida útil.

¿Podemos hacer lo mismo con los electrodomésticos? ¿Podríamos hacer rentable un mercado de componentes de segunda mano? ¿necesitamos un garaje para poner el proyecto en marcha?

¿Me cambia la fuente de alimentación? Sí, se que, monetariamente, es más barato comprar un portátil nuevo que llevar el viejo a que le cambien la pantalla. Tal vez si pudiésemos encontrar pantallas de repuesto y cambiarlas nosotros mismos ¿no lo intentaríamos? ¿Y si con eso evitásemos (o al menos aplazásemos) la imposición por parte del fabricante de sistemas de control tales como sistemas de restricción digital de derechos a nivel de hardware o la incorporación de chips RFID en nuestras neveras?

Tal vez el camino del hardware libre esté en asegurar la vida útil de los equipos existentes y establecer protocolos de reutilización de los antiguos. O tal vez no.

18dic/080

De madrileños, políticos y residuos

Después de leer noticias contradictorias me surge la duda ¿reciclan bien los madrileños?

Según la responsable municipal, parece que no reciclamos mucho:

"Preguntada por la conciencia medioambiental de los madrileños, Botella afirmó que "no reciclan mucho", aunque matizó que lo de reciclar y separar es un tema "relativamente reciente", por lo que es "difícil" cambiar la mentalidad de los ciudadanos, especialmente la de los de más edad. Asimismo, defendió la medidas "coercitivas" para conseguir concienciar a la población y lo comparó con las multas de tráfico, "que antes no existían y que han conseguido cambiar los usos y las costumbres"."

En la Administración autonómica, la opinión parece distinta:

"El Ejecutivo regional trabaja para complementar inversiones en infraestructuras y servicios con labores de promoción y sensibilización de los agentes sociales. Esto permite aumentar año tras año las cifras de recuperación y reciclaje, que en la actualidad alcanza el 80% de los ciudadanos madrileños separando para su reciclaje alguno de los residuos que genera. Este dato sitúa a la Comunidad de Madrid a la cabeza frente al resto de las regiones españolas."

Desde la distancia que vivir una realidad más cercana a los alumnos de un colegio del distrito galardonados en el concurso regional “Nosotros Reciclamos”, que a los discursos matizados, me planteo tres reflexiones sobre lo mucho o lo poco que separamos los madrileños nuestros residuos para que sean reciclados:

- Realidad estadística:

Para hacer afirmaciones tales como "no reciclan mucho" habría que ir a los datos. La estadística es esa herramienta para elaborar mentiras que nos ayuden a justificar cualquier cosa. Una mentira repetida hasta la saciedad es la tasa de generación de residuos. Según la fuente y el año encontraremos que los madrileños generan entre 1'5 y 2 kilogramos de basura por habitante y día. ¿Se les ha ocurrido pesar las bolsas que sacan cada mañana a los contenedores? Prueben y me cuentan.

Resulta que ni sumando el despiece de los vehículos que utilicen a lo largo de su vida y la parte proporcional de la deconstrucción de los edificios que habiten conseguirán acercarse a ese dato. 1'7 kilos habitante y día es el peso de todos los residuos que se generan en una ciudad divididos entre la población que la habita. Esta cifra oculta que dos tercios de ese peso se generan por actividades económicas.

Suponiendo que pudiésemos analizar separadamente el tercio producido por los ciudadanos en sus hogares, podríamos empezar a hablar de si las personas participan o no adecuadamente en la recogida selectiva domiciliaria.

Si en Madrid no se recicla mucho, podemos echarles la culpa a los ciudadanos, freírlos a impuestos y amenazarlos con medidas coercitivas o podemos buscar las causas del problema. Lo primero es más fácil. Lo segundo implicaría estudiar si los residuos que se generan en actividades económicas pueden asimilarse, por cantidad y origen, a los domésticos y si requieren de medidas especiales que eviten su depósito basado en el criterio del contenedor más próximo.

- Dotación de contenedores:

Uno de los elementos clave a la hora de participar en la recogida selectiva, en la que se fundamenta nuestro sistema de reciclaje, es la dotación de distintos contenedores para diferentes tipos de residuos. Sin entrar en el detalle de la distribución de contenedores y fracciones de residuos, que dará para otras entradas, vamos al bulto.

Podríamos consultar los manuales, pero, sin necesidad de acudir a la aburrida literatura, cualquiera comprobará fácilmente que la cantidad de envases, en volumen, es similar o superior a la fracción orgánica de los residuos generados en un domicilio. Al menos en los hogares de mi entorno socioeconómico, la "bolsa de envases" ocupa lo mismo o más que el resto de la basura que se genera. ¿Por qué cuando salgo a la calle hay un contenedor amarillo por cada tres contenedores "de resto"?

Nótese que no estoy hablando de vidrio, papel y cartón, ni otros residuos tales como electrodomésticos, ropa usada... Sólo en lo más básico (lo que lleva funcionando desde las "relativamente recientes" fechas de finales del siglo pasado) la dotación de contenedores no se corresponde con la realidad de la producción de residuos, a pesar de ser una cuestión evidente y que no requiere de un estudio de detalle para ser constatada. ¿Qué criterio utiliza el Ayuntamiento para distribuir los contenedores destinados a la pre-recogida residuos?

- Prioridades de gestión:

Tema espinoso. Llegando a esta altura de la película uno se plantea ¿cual es el criterio que se sigue en la gestión de residuos?

Mientras que las instalaciones de gestión de residuos, construidas en base al interés general y financiadas con dinero público, están diseñadas para separar el flujo de residuos que reciben por tipo de materiales en función de sus propiedades físicas, las instituciones se empeñan en desinformarnos sobre lo que se debe destinar a este tipo de planta, explotada por organizaciones privadas. ¿Qué peso específico tiene el lobby de los productores de envases en la toma de decisiones en materia de gestión de residuos? ¿Qué importancia se da a los criterios técnicos, ecológicos o de maximización del beneficio global e interés general?

La cuestión no es nada inocente. Desde la Unión Europea la nueva directiva marco establece la recogida selectiva por tipo de materiales, con consideraciones específicas para la fracción orgánica, mientras que la autoridad local se empeña en priorizar sobre la fracción de envases ligeros. El esfuerzo invertido en deformar mentes es loable, pero no se hasta que punto es eficiente destinar nuestros recursos limitados a pagar a famosos personajes del fúlbol y de la música para que nos digan que si el envase lleva no se qué distintivo va a tal contenedor y si no te lo comes con patatas. Tal vez una política lógica y racional ayudará a los ciudadanos a mejorar sus tasas de separación y favorecería un mayor reciclaje. La cuestión es que entonces no tendría sentido la vía "coercitiva".

NOTA: Soy consciente de que esta entrada ganaría mucho con más enlaces, pero si abundase la información adecuada para analizar la realidad de la gestión de residuos, en vez de escribir esta queja amarga, estaría dando palmaditas y tirando flores a los responsables de la gestión de residuos, ustedes me perdonen.