productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

13abr/092

Consulta Pública: Manual Práctico de Reutilización de Información

Reutilizar: 1. tr. Utilizar algo, bien con la función que desempeñaba anteriormente o con otros fines.

Estos días el debate en la red se ocupa, sin dejar de lado otras polémicas, de la reutilización de la información pública. Alorza, que me enlaza por leer su aproximación como ciudadano hacker a la reutilización de la información, nos ha regalado una presentación que nos lleva de lleno al centro de la cuestión: las cervezas.

“Parece ser que los sumerios inventaron, hace unos 4000 años, la cerveza y la escritura. Me gusta pensar que fue en ese orden y con una relación causa-efecto. En todo caso, los sumerios fueron los primeros que sintieron la necesidad de gestionar la información.”

Hasta el próximo día 22 de abril está abierta la consulta pública del “Manual Práctico de reutilización de información”. El documento nace a modo de guía para la aplicación de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público. Esta Ley 37/2007, tiene por objeto la regulación básica del régimen jurídico aplicable a la reutilización de los documentos elaborados o custodiados por las Administraciones y organismos del sector público.

No se si una norma como esta aporta algo nuevo a un marco normativo en el que, entre la Constitución Española y la normativa sobre procedimiento administrativo, los ciudadanos deberíamos ser capaces de acceder a esa información que ahora, legalmente hablando, podremos reutilizar. Sí resulta ilusionante el enfoque que se está dando al asunto en lo que se refiere a las relaciones de las Administraciones Públicas con la Sociedad de la Información.

Barriendo para casa, las implicaciones en el ámbito ambiental de esta norma me tienen expectante. La aplicación de la Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente, citada en el documento objeto de consulta, es otro de los ejemplos de norma que, por sí misma, no consiguen mejoras en lo que a participación ciudadana se refiere.

Al final se trata de conseguir que las discusiones alrededor de las cañas nos lleven a arreglar las asimetrías del mundo y no nos tengan ocupados en el ejercicio de discutir por discutir, con argumentos que no se sostienen por falta de información veraz y trazable. Así pues, por poco que sea lo que individualmente podamos aportar, os animo a tomar parte activa en la consulta, también en blogs en los que se debate la cuestión (entre otros):

7abr/092

Que no queremos reciclar, dicen

Según un titular de prensa “Los españoles no saben o no quieren reciclar”, lo que se me antoja una conclusión muy peregrina a la vista del dato:

“El 60% de los residuos sólidos urbanos que generó España en 2007 acabó en un vertedero”.

La gestión de residuos es un asunto tan complejo como apasionante, por eso interpretar los datos requiere poner un poco de atención.

Lo primero que podríamos cuestionar es, precisamente, los datos. ¿De dónde salen? ¿Cómo se calculan? Es relativamente sencillo encontrar cifras distintas para el mismo dato publicado por distintas fuentes. Un estudio bibliográfico nos permitiría ver la evolución de la tasa de generación de residuos, no sólo a lo largo del tiempo, también para un mismo año y territorio en diversas publicaciones. A partir de aquí cualquier afirmación sobre los datos hay que cogerla con pinzas. Vamos a lo que publica la prensa:

“A estos datos, publicados a principios de marzo por la oficina estadística de la UE (Eurostat), hay que añadir los del Plan Nacional Integrado de Residuos del Ministerio de Medio Ambiente, donde se advierte de que apenas el 14% de los residuos urbanos se arroja al contenedor apropiado.
El 86% restante se traslada, en teoría, a plantas clasificadoras, lo que demuestra que la separación en origen no funciona, pese a que los ciudadanos están concienciados con el reciclaje. O eso afirman. Según una encuesta efectuada en 2008 por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 95,5% de los españoles separa los residuos en su casa.”

En teoría, el 100% de los residuos depositados en un contenedor tiene que recibir algún tipo de tratamiento antes de llegar a vertedero. Esta separación 14 / 86 encierra alguna verdad a medias: el lugar al que lleven los camiones de recogida nuestra basura no dice nada de cómo la hemos depositado. Sin saber más sobre los datos, para manejarlos con propiedad hablaríamos, bien de un 14% de residuos que no entran en el sistema de recogida selectiva (no se depositan en contenedores), bien de que sólo el 86% de los residuos generados recibe tratamiento. En cualquier caso, concluir que la separación en origen no funciona, resulta algo precipitado.

Efectivamente, en un sistema basado en la recogida selectiva de residuos, un paso crítico pudiera ser depositar los residuos en los contenedores adecuados. Y si se detecta que esto no ocurre tenemos dos opciones, culpar a los ciudadanos o hacernos preguntas. Yo me planteo seriamente ¿por qué si el volumen que ocupan los envases en mi domicilio es más de la mitad del total de los residuos generados, cuando salgo a la calle encuentro un contenedor amarillo por cada tres de fracción "resto"?

“Y ni siquiera todo lo que se arroja en España a dichos contenedores es apto para el reciclaje: en los contenedores amarillos se tira un 25% de impropios (es decir, basura que debería ir por otro cauce), según la industria.”

Impropios… bonito palabro ¿qué es impropio? Básicamente, si tienes una botella de plástico y una rueda de un triciclo del mismo material, en el contenedor amarillo la rueda del triciclo será considerada impropio. ¿Por qué? Es una buena pregunta si nos planteamos que el reciclaje, técnicamente hablando, se fundamenta en las propiedades físico químicas de los materiales. La respuesta la encontramos en el aspecto monetario del asunto. El fabricante de la botella de plástico pagó un canon porque lo suyo era un envase, mientras que el de la rueda del triciclo no pagó ese canon. Y claro parece que los representantes de los fabricantes de envases no quieren reconocer como propios los residuos de otros.

De todos modos, ¿por qué las estadísticas publicadas en la prensa consideran impropios distintos residuos de productos del mismo material depositadas en el mismo contenedor? La economía funciona a base de incentivos perversos, que afloran especialmente cuando la gestión de servicios públicos en infraestructuras construidas sobre la base del interés general se dejan en manos privadas. Pero esto también merece otro capítulo más detallado.

“En todo caso, y ante la duda, es preferible acudir a los puntos limpios que los ayuntamientos tienen habilitados para recuperar los residuos menos habituales, como baterías, fluorescentes, medicamentos, textil, madera, etcétera. O tirarlo al contenedor gris ya que, en principio, su contenido pasará por una planta clasificadora.”

Antes de comentar este punto conviene aclarar que los fabricantes de envases tienen un peso específico muy importante en la toma de decisiones en materia de residuos, especialmente en lo que al contenedor amarillo se refiere.

Siempre en teoría, los contenedores amarillos van a plantas destinadas a recuperar materiales como plásticos, metales… mientras que el otro contenedor, “el gris”, va a plantas destinadas a recuperar materia orgánica. Si tiras cualquier cosa en el contenedor gris puedes estar contaminando irreversiblemente el abono que se obtendría de la gestión, ecológicamente más adecuada, de la fracción orgánica de tus residuos. Pero eso a la prensa parece no importarle mucho: seguramente será motivo de bonitos y jugosos titulares en unos años.

“En las empresas que gestionan los residuos y en el Ministerio de Medio Ambiente se agarran a la evolución positiva de los datos para afirmar que las cosas se hacen bien si se tiene en cuenta que España se sumó al tren del reciclado bastante tarde, en 1997. Sin embargo, organizaciones ecologistas ven la realidad de otra manera. Desde Ecologistas en Acción se apunta a las Administraciones regionales y locales como responsables de los fallos del sistema y diferencian aquellas que sí presentan políticas proactivas para la gestión de residuos”.

Dime lo que valoras y te diré lo que mido. Supongo que los agentes privados que gestionan los residuos pueden justificar su trabajo de cara a Administración, pero ¿podemos encontrar datos trazables que nos indiquen cómo estamos en relación a los objetivos marcados por la Unión Europea en materia de residuos? Me parece curioso lo fácil que es encontrar los planes de gestión de las distintas Administraciones con sus ambiciosos objetivos y sus atractivas dotaciones presupuestarias pero ¿dónde están los resultados y su análisis objetivo?

Volviendo atrás en el artículo leemos:

“La OCU asegura que sabemos dónde tirar un envase de vidrio, de papel o de plástico, pero cuando el residuo es otro, parece no estar tan claro: ¿dónde arrojamos un aerosol, una pila, un vaso roto o una bombilla fundida? El problema al que se enfrenta el ciudadano a la hora de separar su basura es el desconocimiento.”

Por triste que parezca, no es que el ciudadano no sepa separar su basura: es que en muchos casos no existe la posibilidad real de hacerlo.

Supongo que los que depositamos la basura cuando los contenedores están vacíos podemos elegir dónde colocar nuestras bolsas, pero ¿qué ocurre cuando uno acude a dejar sus residuos y el contenedor amarillo está lleno?

¿Han probado a llevar algo “raro” a un punto limpio? En algunos intentar depositar un CD o una cinta de cassette es todo un drama. De las radiografías o del delicado asunto de los medicamentos caducados, mejor no hablamos.

Por otro lado, la práctica evidencia que la separación domiciliaria no es imprescindible para el reciclado de los residuos. Países de nuestro entorno económico se han planteado en diversos momentos de su experiencia en gestión de residuos abandonar los sistemas de recogida selectiva, precisamente, por el coste que implica para los ciudadanos. Un coste que puede ser asumido tanto por los fabricantes de productos que con el uso se convierten en residuos (justo como se establece en la normativa vigente), como mediante el uso adecuado de los recursos disponibles en las administraciones públicas competentes en la gestión de residuos. Esto sería tema de una serie completa que iremos desarrollando.

Después de toda esta parrafada, me vas a permitir unas conclusiones, si has llegado hasta aquí lo mismo las estas buscando:

  • En general no podemos presumir de disponer de buenos datos en lo que a nuestra gestión de residuos se refiere. La trazabilidad de lo que se publica en diversos informes, incluyendo los “oficiales” es más que cuestionable. Y lo que de aquí salta a la prensa merece una aclaración del estilo “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.
  • Hay muchas formas de interpretar los mismos datos. A la prensa suelen llegar las interpretaciones de los anunciantes y los amigos de los anunciantes, cuyo punto de vista no tiene por qué coincidir con el interés general o con la realidad del común de los ciudadanos.
  • Resulta muy significativo que en un artículo de prensa se hable del “contenedor gris” cuando existe un buen número de poblaciones que no tienen ningún contenedor de este color. ¿Se ha preguntado el periodista que publica la noticia cuantos tienen, si quiera, un sistema de recogida selectiva implantado?
  • Que el 60% de los residuos generados en España acabe en un vertedero no es culpa de los españoles, de su voluntad o de su nivel de formación en materia de residuos.
27ene/090

Sin buena información no hay buenos ciudadanos.

Alberto Montt - www.dosisdiarias.com

Nos queda mucho por hacer en materia de medio ambiente. Cualquier ámbito cotidiano es susceptible de adoptar modelos más sostenibles de hacer las cosas. Por ejemplo, el periodismo y su tratamiento de la información ambiental: es insostenible que el lunes 26 de enero se publique una noticia redactada en estos términos:

"El Gobierno impulsará la reconversión de la industria automovilística española con el objetivo de que adapte su producción hacia tecnologías y vehículos "menos contaminantes o más eficientes", según consta en el borrador de la Estrategia Española de Movilidad Sostenible, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino al que tuvo acceso Europa Press."

La noticia debería ser algo del estilo:

"Se somete a participación pública el borrador de la Estrategia Española de Movilidad Sostenible. Todos los ciudadanos que lo deseen pueden participar enviándo sus comentarios a estrategiamovilidadsostenible@mma.es desde del día 16 de enero de 2009 al 7 de febrero de 2009. El documento está disponible para su consulta en la wed del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino"

Se nos llena la boca hablando de participación ciudadana, pero no somos capaces de interiorizarla ni de promoverla adecuadamente. Está claro que no puede haber buen gobierno sin buenos ciudadanos. ¿Podemos tener buenos ciudadanos con mal información en los medios de comunicación de masas?

Mientras la información siga siendo un privilegio para unos pocos que hacen negocio, con ella o de ella, estamos condenados a mantener un sistema insostenible de privilegiados que viven a costa del resto. Por eso es necesario que conozcamos que tenemos derecho a la información, por lo menos en materia de medio ambiente.

Es posible que el borrador que se presenta a información pública esté magníficamente redactado, cuidadosamente elaborado por los mejores especialistas en la materia y que no sea posible aportar nada nuevo. Pero no se trata de eso. La información pública y la participación en los procesos de toma de decisiones es un derecho de todos los ciudadanos, porque la democracia no se acaba tras un proceso electoral cada cuatro años. La participación ciudadana debería ser algo más que elegir el horario del taller de papiroflexia organizado por la junta municipal de distrito.

Las notas de prensa son así. Cuando conviene llenar un auditorio o justificar una actuación la prensa siempre acierta a dar los horarios y los detalles para que los ciudadanos hagan cola pacientemente. Pero cuando afecta a la toma de decisiones la transparencia se vuelve un poco más opaca. ¿Miedo a que la frustración de los ciudadanos se canalice a través de alegaciones contra medidas propuestas sin contar con ellos? Justificar una baja participación es bastante fácil. O implica menos riesgos que exponernos a comprobar que nuestros planes y programas sean cuestionados por la ciudadanía.

Sin buena información no se puede ejercer, de forma real y efectiva, el derecho a la participación. ¿Quién vela por nuestro derecho constitucional a una información veraz?

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La ilustración es de Alberto Montt

23dic/080

Participación Informe Cumplimiento Convenio Aarhus

Se está elaborando el Informe Nacional de Cumplimiento del Convenio “de Aarhus” sobre el acceso a la información, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente:

“A fin de contribuir a proteger el derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente que permita garantizar su salud y su bienestar, cada Parte garantizará los derechos de acceso a la información sobre el medio ambiente, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en asuntos ambientales de conformidad con las disposiciones de la presente Convención.”

En plenas vacaciones estivales se realizó una primera etapa, cuyo resultado, tal y como se recoge en el borrador, indica que:

“…la participación directa de los ciudadanos en general y de las asociaciones y ONG ha sido limitada en esta primera consulta.”

El borrador resultante de la consulta veraniega, incluyendo la píldora citada, se somete a consulta pública para que se puedan formular las observaciones y comentarios que se estimen oportunos en relación con la forma en la que han cumplido el Convenio las Administraciones públicas afectadas.

Podemos hacer dos lecturas (o más) de la frase. Una sobre lo contento que está todo el mundo sobre la forma en la que se está dando cumplimiento al Convenio de Aarhus. Otra, un poco menos rosa, sería atribuir parte de la “limitada” participación en este proceso se debe al escaso conocimiento que los ciudadanos tenemos del citado Convenio y sus implicaciones.

El profesional de la información ambiental que llevo dentro se siente un poco culpable y le surgen algunas dudas que le parecen razonables. ¿Por qué una consulta sobre el cumplimiento de aquel objetivo tan utópico genera una “participación limitada” por parte de los ciudadanos, sus asociaciones y las ONG? ¿Es necesario revisar los procesos de participación pública? ¿Es accesible a los ciudadanos la información ambiental disponible en Internet? ¿Realmente están garantizados los derechos de acceso a la información, la participación en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente?

Si tienes interés en participar ya sabes:

“El plazo para presentar alegaciones u observaciones será de un mes y medio a partir de la fecha de publicación del citado borrador, concluyendo el día 26 enero de 2009, y habrán de enviarse a la dirección de correo electrónico que se indica a continuación: buzon-aarhus@mma.es”

Si estás en la creencia de que esto del acceso a la información y la participación en materia de medio ambiente ni te va ni te viene, te recomendaría dos interesantes lecturas sobre el Convenio de Aarhus y su aplicación práctica son las guías elaboradas por el Gobierno Vasco derecho a conocer y derecho a participar. También está bien la Guía sobre el Acceso a la Justicia Ambiental.

Para ampliar sobre el tema son más que interesantes las presentaciones de la Mesa Redonda Aplicación de la Ley 27/2006 de acceso a la información ambiental.

3nov/080

¿Has alegado ya?

Estos días la prensa nos bombardea con anuncios sobre las nuevas tasas y ordenanzas del Ayuntamiento de Madrid. Todo polémicas alrededor del hombre anuncio y el "impuesto de las basuras". Pues bien, estas iniciativas no son más que propuestas que están en periodo de información pública y alegaciones. ¿No te gustan?

Puedes escribir a los periódicos, participar en encuestas de internet, despotricar por los foros... o puedes canalizar todo eso a una hoja de papel y presentarla siguiendo procedimiento adminsitrativo común (art. 38). Lo bueno de esta segunda opción es que el Ayuntamiento de Madrid queda obligado a responderte. ¿Cómo lo hacemos?

- Escribe tus alegaciones en un papel (a mano, a máquina o con cualquier procesador de textos) salvo que tengas firma digital o cosas de esas, sigue siendo la manera "formal" de dirigirse a la Administración. No te olvides de incluir tus datos de identificación (nombre, apellidos, DNI) y una dirección postal de contacto. También tendrás que firmar el escrito.

- Con tu escrito y una copia dirígete a una oficina de registro del Ayuntamiento. Allí tienen que cogerte el original y devolverte la copia sellada para que tengas constancia del trámite. También puedes enviarlo por correo, tendrías que ir correos y preguntar como va el "correo administrativo", la cosa pasa por que te pongan un sello en tu copia que tenga la misma validez que si hubieses ido a una ventanilla de registro del Ayuntamiento.

- Esperar respuesta.

- ¿No contestan? pues te quejas al defensor del pueblo.

¿Qué no te has leído los proyectos de las nuevas ordenanzas? Da igual, tampoco lees los programas electorales y nadie te impide votar. Seguro que se te ocurre algún argumento interesante leyendo las cartas al director de algún periódico de tirada local.

Se trata de participar. Y no es incompatible con apuntarse a los talleres de papiroflexia.

31jul/080

Informe de cumplimiento del convenio de Aarhus

El Convenio de Aarhus, tiene como objeto garantizar los derechos de acceso a la información sobre el medio ambiente, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia medioambiental, con el fin de contribuir a proteger el derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente que permita garantizar su salud y su bienestar.

Entre los requisitos del Convenio sobre el acceso a la información, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente, se incluye la obligación de los estados parte de informar sobre su cumplimiento, mediante la presentación de un Informe Nacional de Cumplimiento, en cuya elaboración están implicadas todas las Administraciones públicas cuyas actuaciones tengan repercusión sobre el medio ambiente.

Entre los procesos necesarios para la elaboración del Informe Nacional de Cumplimiento, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y comunidades autónomas, abrieron, el pasado 9 de junio, un periodo de consulta pública de dos meses y medio. Durante el mismo se podrán formular observaciones y comentarios en relación con la forma en la que se han cumplido por parte de las diferentes administraciones públicas las distintas cláusulas del Convenio sobre acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

¿Cómo participar?

En la mayor parte de los casos, como pueda ser el de la Comunidad de Madrid, las comunidades autónomas han abierto un espacio en sus portales institucionales con información y una dirección de correo electrónico para enviar comentarios. Alguna comunidad autónoma incluso coló alguna nota de prensa en varios medios de comunicación, es el caso de Cantabria y su Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA). Por otro lado, mientras que en la mayoría de los casos se ha optado por publicar el cuestionario en blanco para recoger opiniones, el Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco somete a información pública una primera versión del informe cumplimentado.

Pues eso, que lo importante es participar. ¿Te animas?

2jun/080

Ideas para un “participatron”

El nombre es un poco feo -en mi contra diré que me gusta-, así que lo primero que habría que hacer es cambiarlo. Propuestómetro ya está pillado. Se admiten sugerencias.

Alorza lanza el guante y Julen lo señala. ¿Un sistema abierto y colaborativo para la participación ciudadana en procesos de información pública? Sí, definitivamente es una gran idea ¿nos ponemos a ello?.

¿Qué se le puede pedir a un invento así?

- Que recopile resoluciones de sometimiento a información pública de algún proyecto. Sencillo, aparecen publicados en los correspondientes boletines oficiales. A día de hoy los boletines oficiales (estatal, autonómicos) están en internet. Pero resulta bastante aburrido consultar a diario los boletines para detectar la publicación de anuncios sobre información pública. Por eso, si detectas alguno puedes incorporarlo a una página de anuncios. Así todo el que se anime a participar en la idea los podrá ver recopiados en un mismo sitio. No es un sitio oficial y seguramente se nos escaparán muchos, pero da una piedra.

- Que permita consultar el documento a información pública. Si está disponible en internet se puede poner un enlace al recurso, apuntando directamente a la página donde esté alojado por parte de la institución que realiza el trámite de información pública. Yo pondría el enlace junto al del anuncio del apartado anterior. También indicaría otras formas de acceso, especialmente cuando no exista la posibilidad de consulta en internet.

- Edición abierta y colaborativa de alegaciones. Es la parte crítica. Uno lee algo que no le gusta, pero no sabe argumentarlo, anota la idea y otro que venga detrás puede ayudarle a pulirla. Incluso si cae algún experto en la materia puede aportar más información... La parte colaborativa es bastante evidente. La parte abierta es necesaria para que, de una argumentación más o menos bien armada cada cual pueda extraer las partes que necesite para alegar.

Por muy fricazos que seamos, utilizando toda la potencia de la web 2.0 para conseguir una participación real y efectiva en proceso de toma de decisiones, las alegaciones en un proceso de información pública siguen procedimiento administrativo. Deberán presentarse formalmente según lo que establezca la Administración competente. Así pues, el sistema tendrá que ser abierto para que cada interesado pueda copiar y pegar, del texto común, la totalidad o las partes que quiera hacer llegar a la Administración.

¿es necesario un "participatron"?

Pues sinceramente, creo que no. Pero nos puede venir bien ¿por qué?

Desgraciadamente, la mayor parte de los procesos de información pública pasan desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos. Esto no sería nada malo de no ser por que, desde mi punto de vista particular, este detalle pervierte la filosofía de la participación pública y la convierte en una forma de legitimar actuaciones en vez de ser una herramienta de apertura a la ciudadanía de los procesos de toma de decisiones.

Un "paticipatron" puede hacer llegar los anuncios de trámites de información pública a lugares a los que no estaban llegando. Y recoger propuestas desde sitios de los que nunca antes habían salido. Una herramienta así podría fomentar el acceso a la participación. ¿Cuanta gente no presenta alegaciones porque no sabe cómo hacerlo o no confía en tener argumentos lo suficientemente sólidos? Acercarse a la Administración da mucho respeto, pero si voy acompañado con alguien más igual me animo.

Seguiremos hablando de ello. Estoy un poco trasnochado y no quiero seguir escribiendo tonterías que puedan volverse en mi contra.

Have a nice day!

PD: hoy si está e internet el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto "Nueva carretera M-61"

12feb/081

Trabajar menos para disminuir la huella ecológica

Alorza propone trabajar menos para innovar más y tiene mi voto incondicional en las 1001 ideas. No sólo eso. Me propongo aportar un granito de arena a esta buena causa.

Trabajar menos no sólo es bueno para la innovación, salud pública (trabajo mata) y el bienestar social. El tiempo es el factor más limitado en nuestras vidas y el que más condiciona nuestro modelo de desarrollo. Por eso, trabajar menos puede disminuir la huella ecológica y evita el calentamiento global. Se me ocurren algunos hábitos insostenibles que podrían cambiar con sólo quitarle un poco de tiempo a la actividad de ganar dinero:

Consumo:

Tal vez podríamos reducir el consumo de bolsas de plástico si, en vez de concentrar la compra en el primer domingo del mes y en una gran superficie comercial, pudiésemos disponer todos los días de un rato para comprar en las tiendas del barrio. Esto, a su vez, nos ayudaría a fomentar producciones locales y al consumo de alimentos frescos, frente a productos elaborados y polienvasados que las economías de escala exponen en los centros comerciales.

De vuelta a las bolsas de plástico, conviene recordar que su función básica es repartir la carga que va del carrito del hipermercado al maletero, del maletero del trastero, del trastero al armario empotrado del pasillo y del armario al punto de consumo en nuestro hogar. Si repartimos la compra a lo largo del mes, ni necesitamos llenar el maletero de nuestro vehículo particular, ni bolsas de plástico (nos podríamos apañar con un atillo, o una bolsa de tela). Doble beneficio ambiental: menos consumo de recursos y menos emisiones atmosféricas.

Participación:

Siguiendo con los beneficios de dejar el vehículo particular para ir a la compra, gracias a la reducción concentración de la jornada laboral, tendríamos el paseo diario por el barrio, que nos permitiría un mayor conocimiento e implicación con nuestro entorno, lo que tal vez ayudase a una mayor integración social y un fomento del espíritu participativo tan necesario para el desarrollo de iniciativas de corte ambiental, como son los procesos de participación en procedimientos de información pública, actividades de Agenda 21 Local, o la recogida selectiva.

Si cada ciudadano contase con un rato para echar un vistazo diagonal a los Estudios de Evaluación Ambiental en información pública, podría comprobar si tiene algo que aportar o si está afectado. ¿De que sirve colgar en internet los tochos que presentan los promotores de proyectos si nadie puede mirarlos?

En cuanto al tema de la Agenda 21 Local, está claro. Deberíamos poder distribuir nuestro tiempo de trabajo para acudir a los foros de participación ciudadana de nuestros barrios, leer y opiar sobre los documentos de diagnóstico y participar en los planes de acción ¿acaso hay algo más importante que ser parte activa de nuestra realidad local? ¿qué sentido tienen los procesos de Agenda 21 si ocurren mientras los ciudadanos están encerrados en sus puestos de trabajo?

Y la recogida selectiva. Nadie tiene tiempo de llevar su aceite usado al punto limpio. La solución es clara y evidente: más tiempo para que los ciudadanos puedan utilizar adecuadamente las instalaciones de recogida de residuos.

Conocimiento:

Los teóricos plantean, y los juristas lo recogen en la normativa: no se puede conservar lo que no se conoce. Un poco de tiempo para leer, ver esos documentales que ahora dormimos, pasear por el campo, visitar espacios naturales... es necesario para conseguir una mejor concienciación ambiental y una participación efectiva de la ciudadanía. ¿Para qué nos sirve el etiquetado ecológico de productos y servicios o la agricultura ecológica si los consumidores no saben qué significa o no pueden estarse a buscarlo en las estanterías del supermercado?

Economía:

¿Te parece que todo esto es caro? ¿no sería rentable económicamente? Como ciudadanos, disponer de nuestro tiempo nos puede ayudar a reducir consumo superfluo. El gasto más importante que eliminaríamos es el que realizamos para intentar reemplazar el tiempo que no nos dedicamos porque (recursivamente) estamos dedicando tiempo a ganar dinero con el que consumir para reemplazar el tiempo que no nos dedicamos. No nos lo dedicamos los unos a los otros, ni nosotros a nosotros mismos.

No conozco a nadie que se hiciese rico trabajando. Puedo subsistir mejor trabajando menos tiempo. Se que es una opción muy personal, pero también se me antoja bastante racional, que en el fondo es de lo que va la economía. No debemos confundir valor monetario con valor económico. El dinero de puede mover de muchas formas, la cuestión es si esos movimientos aportan algo a nuestra calidad de vida a largo plazo o sólo a la de unos pocos en el momento presente.

Ya lo dijeron a mediados del siglo pasado y no me extrañaría encontrar referencias anteriores. Bertrand Russell cometió el error de llamar "Elogio de la ociosidad" lo que debería ser el texto central del estatuto de los trabajadores. Si hubiese elegido algo del estilo "optimización del tiempo de trabajo como factor de producción" o "maximización del tiempo libre del currela medio como factor clave del consumo" otro gallo nos cantaría.

Seguiremos practicando entonación...