productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

16mar/122

¿Quién debería pagar por las emisiones del diésel?

Fueling upLa superación de los niveles saludables de contaminantes atmosféricos en el aire de las grandes ciudades es uno de los retos, tanto desde el punto de vista ambiental, como por su repercusión en la salud pública. Recientemente se ha vuelto a abrir el debate de penalizar el tráfico diésel y los vehículos más viejos por la vía impositiva. Se recupera, en esta etapa de profunda crisis económica, una medida impopular que lleva años encima de la mesa, pero que nadie quiso poner en marcha en época de vacas gordas. Con independencia de la necesidad recaudatoria, cabía preguntarnos si aumentar el coste al usuario final conseguirá reducir las emisiones atmosféricas, o si la mejor alternativa, desde el punto de vista medio ambiental, es rejuvenecer el parque móvil.

La mayor parte de los conductores no ganan dinero quemando combustibles fósiles en el motor de sus vehículos. Para muchos es un coste en el que incurren para poder acudir a su lugar de trabajo. La prioridad del usuario final no es quemar un derivado del petróleo, es desplazarse de un sitio a otro. Pero, con demasiada frecuencia, no hay alternativas al vehículo particular, bien porque los horarios o rutas del transporte colectivo no satisfacen sus necesidades, alguna condición particular hace que resulte necesario el transporte particular o, simplemente, porque no existen alternativas viables de movilidad sostenible por las que puedan optar.

Si se tiene la necesidad de un vehículo, el mercado no ofrece muchas alternativas: la mayor parte de la oferta asequible para el bolsillo del consumidor final, salvo que la bicicleta satisfaga sus necesidades, es de combustión interna. Tan responsables como son con el medio ambiente, las empresas automovilísticas saturan el mercado con máquinas de quemar derivados del petróleo para producir óxidos de nitrógeno, partículas en suspensión, emisiones de gases de efecto invernadero, compuestos orgánicos volátiles... ¿a caso la técnica no ha descubierto alternativas desde hace décadas? ¿por qué no se fabrican en masa? ¿por qué no saturan la oferta con vehículos eléctricos, solares, con motor de hidrógeno...? Como consumidor, preferiría un vehículo que no tuviese que parar a repostar o que, al menos, utilizase una fuente de energía que no me obligase a pagar una pasta cada vez que quiero hacer un viaje.

En el otro lado están los gobiernos y el impulso de la economía. Desde el comienzo de la crisis hemos gastado mucho dinero en seguir fabricando y poniendo en la calle vehículos que queman gasóleo. ¿Acaso las ayudas públicas no hubiesen sido una gran oportunidad para reconducir la contaminación? Quizá hemos perdido la mejor oportunidad que nos brindó la crisis para aumentar la oferta de alternativas por un transporte más limpio al subsidiar una industria obsoleta que se lucra de las emisiones atmosféricas que tanto nos preocupan. Supongo que a los empleados del sector les da lo mismo fabricar coches que fabricar paneles solares. Su objetivo es llevar un sueldo a casa a fin de mes.

Reflexionando sobre la variable ambiental y el rejuvenecimiento del parque de automóviles ¿cómo beneficia al medio ambiente que cambie mi viejo coche? Sí, tal vez reduzca las emisiones de gases, pero generaría cerca de una tonelada de chatarra y residuos peligrosos. ¿Cual es el coste ambiental de reemplazar un coche puramente mecánico por otro lleno de pijadas tecnológicas para cuya fabricación hay que cometer un expolio de recursos naturales a lo largo y ancho del planeta? No es sólo eso, también tendría que desembolsar varias veces el sueldo anual para reemplazar el coche que conduzco desde que mi abuelo decidió no conducir más. Por cierto, que la mayor parte de las averías de un coche viejo las arregla cualquier manitas con un destornillador y una llave inglesa, pero un coche nuevo tienen que pasar, ineludiblemente, por el ordenador de diagnóstico oficial de la marca para saber por qué se enciende la lucecita de turno.

Nos falta por analizar el asunto del combustible, que es el verdadero responsable del problema de las emisiones. ¿Podríamos tener un diésel cuya combustión generase menos residuos? ¿Existen alternativas más limpias que el diésel? ¿Por qué no se comercializan masivamente? Las distribuidoras de gasóleo tienen un buen margen de beneficios con el parque móvil y la oferta de vehículos actual. Son las que ganan dinero con la combustión en los motores que circulan por nuestras calles y carreteras.

Así las cosas, el ciudadano particular, al que van dirigidos los impuestos sobre las emisiones diésel, no tiene mucho que hacer. Es el menos interesado en producir emisiones contaminantes, pero es al que se le va a hacer pagar por ellas. ¿Para qué? ¿Para que la industria siga aumentando la oferta de coches que agotan nuestras reservas de petróleo y ponen en el aire de las ciudades sustancias que afectan a nuestro sistema respiratorio? ¿Para que el sector petrolero siga beneficiándose de la dependencia que tenemos de las gasolineras a la hora de desplazarnos?

Creo sinceramente que si el impuesto sobre el diésel fuese a cargo de los beneficios de las distribuidoras de combustible y la industria de la automoción avanzaríamos algo. El coste también llegaría al consumidor final, evidentemente, pero incentivaríamos al mercado a desarrollar productos alternativos libres de la carga impositiva asociada a las emisiones.

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Imagen: Fueling up por Michael Kappel, en Flickr

27ene/090

Sin buena información no hay buenos ciudadanos.

Alberto Montt - www.dosisdiarias.com

Nos queda mucho por hacer en materia de medio ambiente. Cualquier ámbito cotidiano es susceptible de adoptar modelos más sostenibles de hacer las cosas. Por ejemplo, el periodismo y su tratamiento de la información ambiental: es insostenible que el lunes 26 de enero se publique una noticia redactada en estos términos:

"El Gobierno impulsará la reconversión de la industria automovilística española con el objetivo de que adapte su producción hacia tecnologías y vehículos "menos contaminantes o más eficientes", según consta en el borrador de la Estrategia Española de Movilidad Sostenible, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino al que tuvo acceso Europa Press."

La noticia debería ser algo del estilo:

"Se somete a participación pública el borrador de la Estrategia Española de Movilidad Sostenible. Todos los ciudadanos que lo deseen pueden participar enviándo sus comentarios a estrategiamovilidadsostenible@mma.es desde del día 16 de enero de 2009 al 7 de febrero de 2009. El documento está disponible para su consulta en la wed del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino"

Se nos llena la boca hablando de participación ciudadana, pero no somos capaces de interiorizarla ni de promoverla adecuadamente. Está claro que no puede haber buen gobierno sin buenos ciudadanos. ¿Podemos tener buenos ciudadanos con mal información en los medios de comunicación de masas?

Mientras la información siga siendo un privilegio para unos pocos que hacen negocio, con ella o de ella, estamos condenados a mantener un sistema insostenible de privilegiados que viven a costa del resto. Por eso es necesario que conozcamos que tenemos derecho a la información, por lo menos en materia de medio ambiente.

Es posible que el borrador que se presenta a información pública esté magníficamente redactado, cuidadosamente elaborado por los mejores especialistas en la materia y que no sea posible aportar nada nuevo. Pero no se trata de eso. La información pública y la participación en los procesos de toma de decisiones es un derecho de todos los ciudadanos, porque la democracia no se acaba tras un proceso electoral cada cuatro años. La participación ciudadana debería ser algo más que elegir el horario del taller de papiroflexia organizado por la junta municipal de distrito.

Las notas de prensa son así. Cuando conviene llenar un auditorio o justificar una actuación la prensa siempre acierta a dar los horarios y los detalles para que los ciudadanos hagan cola pacientemente. Pero cuando afecta a la toma de decisiones la transparencia se vuelve un poco más opaca. ¿Miedo a que la frustración de los ciudadanos se canalice a través de alegaciones contra medidas propuestas sin contar con ellos? Justificar una baja participación es bastante fácil. O implica menos riesgos que exponernos a comprobar que nuestros planes y programas sean cuestionados por la ciudadanía.

Sin buena información no se puede ejercer, de forma real y efectiva, el derecho a la participación. ¿Quién vela por nuestro derecho constitucional a una información veraz?

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La ilustración es de Alberto Montt

18sep/080

Dos ruedas no es ecológico

Estamos en la semana de la movilidad sostenible. Ha venido precedida de una intensa campaña publicitaria en diversos medios de comunicación para reflotar la popularidad de un vehículo que el año pasado por estas fechas ocupaba el segundo puesto de las listas de fracasos tecnológicos. No se si será funcional, algunos sólo los quieren para hacerse la foto:

los policías lo ven poco ágil y un tanto ridículo. "Sólo lo sacamos si vienen los políticos"

Lo que si tengo claro es que no es ecológico. Es normal que un motor eléctrico tenga menos emisiones atmosféricas que uno de combustión. Pero no por eso el invento es respetuoso con el medio ambiente. Las baterías tienen una vida útil limitada al final de la cual generan residuos peligrosos. Y seguimos necesitando cargarlas ¿de dónde sale la energía necesaria? No puede ser ecológico, pese a que se empeñen:

Según estudios realizados en EE UU, si se compara el combustible fuente (petróleo frente a la mezcla de combustible para producir electricidad), más el coste de distribución o transporte, Segway es 11 veces más eficaz que un coche medio, y más de tres veces incluso que una motocicleta.

No se pueden sumar peras y manzanas. ¿Qué criterios se han escogido para hacer estas comparaciones? ¿Por qué no comparamos el invento con cosas similares? ¿Cómo queda el cacharro al lado de una bicicleta eléctrica? ¿Y de algún invento solar futurista?

Y lo peor de todo es que seguimos utilizando el adjetivo ecológico demasiado alegremente. En el ámbito de la Unión Europea ecológico es un término que debería emplearse únicamente para productos o servicios que cumplen unos criterios públicos y ofrecen información transparente sobre sus efectos ambientales.

En conclusión, que si hay que invertir dinero público para reactivar el consumo preferiría que mi Ayuntamiento dotase a los agentes de la policía local de bicicletas eléctricas. Tampoco podemos decir que sean ecológicas, pero son más baratas. Y me gustaría pensar que la inversión pública y el uso por parte de los agentes municipales ayudarían a normalizar el uso de la bici como medio de transporte urbano.

Julen analizaba el tema hace unos días:

Es evidente que la idea de movilidad usando la bici vive en el terreno del "dime de qué presumes y te diré de qué careces". A cualquier político se le llena la boca hablando de carriles bici pero cuando se genera una infraestructura como los túneles de peaje de Artxanda desde luego que estas opciones de uso de la bici quedan en la estantería de la utopía.

...

No estamos en un lugar en el que exista ningún plan serio para considerar la bici un medio de transporte. Carriles bici que van de ningún sitio a ninguna parte, bicicletas de quita y pon para hacer publicidad, fotos de políticos cuando hace falta mostrarle al mundo que las bicis no son sólo para el verano. Así funciona esto, por si acaso, con gabinete de prensa, que hay mucho que vender.

Lo dicho, que no estaría de más que la bici se considerase un medio de transporte... ¿te bicivilizas?

24jul/080

Las bicicletas ¿son para el verano?

Ya volví de mis quince días, que esta vez no han sido en agosto. Hay mucho que contar, pero será otro día. Hoy toca movilidad sostenible.

No se muy bien si para llevar mejor la re-entrada, para estar a la moda o como respuesta a las últimas medidas tomadas para incentivar el uso del transporte privado, he ido a trabajar en bici. Llevo bastante tiempo dándole vueltas pero no me decidía: hoy ha sido mi primer día.

Las motivaciones.

Cada cual tendrá las suyas, pero la anunciada subida de las tarifas del transporte público empieza a ser un buen motivo para plantearse alternativas. Aprovechar el trayecto del trabajo para hacer algo de deporte, tampoco es un mal motivo. En última instancia está la idea de acostumbrarme a moverme por la ciudad de una forma distinta.

El coche es una opción cara y contaminante. Pero el, cada vez más saturado y caro, transporte colectivo (que no tan público como debiera) hace algún tiempo que me resulta bastante hostil. En verano se suma el problema de la climatización ¿de verdad son necesarias esas corrientes de aire frío que dejan seco al más pintado?

Los acostumbrados cierres veraniegos y el consecuente aumento del tiempo de desplazamiento, también son un buen motivo para cambiar de modo de transporte.

Hablando de todo un poco, no entiendo como el cambio de la tarifa actual, no es una noticia de actualidad para una empresa certificada en sistemas de gestión que incluyen requisitos de comunicación con los clientes. Claro que igual el problema está precisamente en ese aspecto ¿qué es la comunicación con el cliente? o, mejor todavía, ¿quienes son los clientes del Metro de Madrid?

Yo me he enterado por la prensa de la inminente subida del precio del metrobus. Lo de hacerlo con agostosía debería ser un agravante que, sumado al resto de causas pendientes, justificaría una huelga general e indefinida, pero como nos pilla de vacaciones...

La bicicleta.

Mi nuevo medio para desplazarme libre por la ciudad se llama ubuntu. Lo primero que hice cuando la compré fue ponerle unas pegatinas, curiosamente, las primeras con el logotipo de este sistema operativo, unas de esas que te envían cuando pides los CDs.

Ya tenía una bicicleta, pero he decidido hacerme con otra. El motivo básico es que la que poseía tiene demasiado valor sentimental como para dejarla "tirada" en la calle durante toda la jornada laboral. Por otro lado, mi anterior bicicleta no es una maravilla, pero podría resultar atractiva para algún amigo de lo ajeno.

Así pues, ayer me acerqué a un centro comercial. Coincidía que tenían una bicicleta al precio más barato que he visto en los últimos meses. Por 75 euros me llevé un "hierro" de 26 pulgadas. Frena bien, los cambios son correctos... le pediría un plato un poco más grande, y unos pedales un poco más sólidos, pero para dejarla atada en cualquier farola (en Madrid el aparca-bicis no se estila mucho) es más que suficiente.

Al precio de 7 euros el billete de diez viajes, necesito alguno menos de 110 trayectos para amortizar esta inversión. Si voy a trabajar a diario en bici esto supone 2 meses y 3 semanas. Por lo que, si la economía lo permite, antes del invierno habré recuperado el valor de mi inversión.

Para ser honesto, a la cuenta anterior tendría que añadir unos euros invertidos en cadenas, una barra y su sillín. El cuadro de la bici ha resultado ser un poco bajo, por lo que esta misma tarde he comprado (en una tienda del barrio) una barra un poco más larga y, ya puesto, un sillín un poco más ergonómico, por la próstata y esas cosas que empiezan a preocupar cuando uno se acerca peligrosamente a los 30.

No descarto seguir personalizando la bicicleta y añadirle algunos accesorios en un futuro más o menos próximo.

La experiencia.

Esta mañana he salido de casa más o menos a la misma hora que otros días, pero con mi casco en la cabeza. En vez de ir a la boca del metro (cerrada por obras) he bajado por la calle Ascao montado en la bicicleta. El destino, la calle Princesa, queda a un poco más de 7 kilómetros según algún callejero disponible en internet. Nada que no hiciese cualquier día de verano durante aquellas vacaciones adolescentes que transcurrían, permanente e inevitablemente, sobre el sillín y dando pedales.

Tenía varias opciones, pero he optado por bajar hasta Marqués de Corbera, buscando el "carril bici" que va por O'Donnell, para disfrutar del lujo de atravesar por el parque del Retiro hasta la puerta de Alcalá. Desde allí a Cibeles, Gran Vía... y la casa del cliente de mi jefe (o el sitio donde curro, que también lo llamo cariñosamente).

No he controlado los tiempos. Al ir he tardado, en la parte común del trayecto, lo mismo que el autobús 28, al que he adelantado en Ascao. Me ha pasado cuando subía buscando O'Donnell, pero le he dado alcance y adelantado en el tramo del Retiro. El caso es que he salido de casa como de costumbre y cuando he llegado a la oficina todavía no estaban algunos de los que suelen fichar antes que yo.

A la vuelta me he cruzado con un colega que llevaba un par de años sin ver. Salía de su curro en la calle Ibiza, y he echado un rato de cháchara.

Aproximadamente, creo que he bajado de los 30 - 40 minutos en metro, a unos 20 - 30 en bici. Si algún día me da por medirlo lo dejaré por aquí, pero he de confesar que no suelo utilizar reloj.

Otra filosofía.

Lo que he aprendido esta mañana es que ir a currar en bici es otra filosofía. Un poco rollo slow down. Normalmente, cuando monto en bicicleta por deporte suelo "darle caña" para machacarme un poco. y descargar la fiera que llevo dentro.

El truco de los desplazamientos urbanos es otro. Disfrutar del trayecto, ir pendiente del tráfico, descubrir detalles de los que el metro te oculta... pararte a charlar si surge. La cosa no va de pegarse la paliza. No dan puntos a la regularidad, ni hay etapas cronometradas. Se trata de otra forma de moverse. La competición es contra el consumo de combustibles fósiles, las emisiones de gases de efecto invernadero, la masificación y despersonalización del transporte colectivo...

Planes futuros.

Después de la experiencia tengo claro que voy a seguir utilizando a ubuntu para ir a currar, así como para otros desplazamientos urbanos.

Tengo que hacerme con alguna mascarilla o filtro... respirar los gases de escape de los autobuses, las motos y los todo terreno no es muy agradable.

Sería una buena idea buscarse un amiguete en la Fundación Movilidad y hacerle la rosca para ver si acelera el necesario carril bici en ejes como la calle Alcalá, Gran Vía - Princesa y, ya puestos, Ascao - Marqués de Corbera y García Noblejas.

Intentaré estar un poco pendiente de lo que se mueve en las organizaciones biciclistas de la ciudad.

26mar/080

Biblioteca de movilidad

Estaba dándole vueltas otra vez a lo de ir a currar en bici cuando me he tropezado con la Biblioteca de Fundación Movilidad. Conocía de la existencia de la Fundación, pero no le había prestado atención a su iniciativa en internet. Promete ser una fuente de noticias interesantes.

Habrá que hacerle el seguimiento para ver si cumple con los tópicos de todo portal institucional que se precie o si nos da alguna agradable sorpresa ¿incluye blog?.

22sep/0718

¿Te imaginas un mundo sin coches?

En condiciones normales es posible que esta mañana hubiese ido de excursión y por la noche de museos. El día lo pide. No ha podido ser. Me apunté a un curso que me tendrá ocupado las tardes de los viernes y las mañanas de los sábados de las próximas semanas. Lo malo es que después del madrugón el profesor hoy no se ha presentado y nos han mandado para casita. En el camino de vuelta me he tropezado con esto:

Biclicleta en el metro

Ella estaba fotografiando el cartel que tiene a su espalda, lo que me ha recordado que yo tenía mi cámara a mano y… este es el resultado. Eso también me ha recordado que llevo un montón de tiempo planteándome la posibilidad ir a trabajar en bicicleta, desde aquella temporada en la que compartía jornada con un compañero que se desplazaba en bici habitualmente. Todavía no había probado a recorrer la distancia desde donde vivo al centro de trabajo. Así que hoy (día mundial sin coches, sábado de la semana de la movilidad sostenible y último día de la Vuelta Ciclista a España), he bajado al trastero, he inflado las ruedas, he limpiado el polvo que empezaba a acumularse en el sillín y me he puesto manos a la obra.

La verdad es que no me imagino un mundo sin coches. Tampoco me he planteado si sería deseable. Lo que si tengo claro es que hay formas de moverse que no implican quemar petróleo y/o que podrían emitir menos contaminantes atmosféricos que los coches propulsados con gasolina o combustible diésel.

El experimento me ha llevado a sacar algunas conclusiones:

  • A pesar de mi bajo estado de forma, he tardado un tercio menos del tiempo que normalmente empleo en llegar al trabajo.
  • Hace falta más respeto y evitar el conflicto entre usuarios de distintos tipos de vehículos: todos somos personas desplazándonos, no grupos enfrentados.
  • La ciudad no tiene tantas cuestas como creía o no son tan duras como aparentan. El esfuerzo a invertir se puede controlar buscando rutas con distinto nivel de dificultad.
  • Tengo que hacerme con una mascarilla o un filtro que disminuya la cantidad de partículas que respiro mientras monto en bicicleta. Los humos de escape son el peor enemigo del ciclista urbano.
  • Necesito mejorar mi forma física antes de plantearme ir a trabajar todos los días en bicicleta, pero es algo que me estoy empezando a plantear en serio.