productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

1feb/092

Más fotos en internet: sostenibilizarte

Nieva en Madrid

Os presento mi nuevo proyecto en internet: www.sostenibilizarte.es

Se trata de una galería de fotografías sobre desarrollo sostenible. Mi intención es colgar, poco a poco, todas las instantáneas que he ido tomando sobre elementos del medio ambiente, la relación del hombre con la naturaleza... una recopilación de fotos de flores, cabras, chimeneas y contenedores de residuos... en mi línea: me gusta hacer fotos, pero no tengo una técnica muy depurada. Tampoco me gusta el retoque más allá de montar una panorámica, recortar para mejorar el encuadre o enderezar alguna foto que sale torcida.

Nada espectacular, pero, que yo sepa, al menos dos de esas instantáneas han sido utilizadas para ilustrar algún contenido sobre energía eólica y el sentido magnético de las vacas. Así pues, tanto para permitir su exhibición como su reutilización me he decidido a colgar mis fotos en: www.sostenibilizarte.es

Hay muchas soluciones para colgar fotos en internet. Por ejemplo, tengo algunas fotos en Flickr, pero desde que vi cercano el límite de la gratuidad, me estoy replanteando qué relación quiero tener con ese servicio. Tal vez podría subir las fotos a alguna herramienta de red social... pero, no se si me terminan de convencer.

También utilizo otro servicio que permite compartir de forma más o menos discreta las fotos de la última reunión familiar, pero hay que diversificar.

Lo que realmente me apetecía era trastear un poco con aplicaciones libres y ser un poco independiente. En esta línea, había probado alternativas muy interesantes, como coopermine, un completo gestor de imágenes que permite crear portales para compartir fotografías con gestión de usuarios, o gallery bastante potente y con muchas más opciones de las que necesitaba. Así que, de momento, he tirado por pixelpost, espero que os guste el resultado.

Y aquí lo dejo, que está nevando en Madrid y no es la ventana de internet a la que más apetece asomarse.

13ene/092

Internet y la huella ecológica.

La blogosfera está revolucionada con las noticias sobre las emisiones de gases de efecto invernadero que puede originar el uso de Internet. La polémica parece centrarse en los gramos de dióxido de carbono (CO2) que emitimos cuando utilizamos un buscador de contenidos en la web. Podría haber recurrido a un sostenible silencio, pero no voy a perder la oportunidad de enrollarme sobre el tema y, con la excusa, hablar un poco de huella ecológica y de análisis de ciclo de vida.

Lo bueno de observar desde la barrera y llegar a estas alturas del debate es que puedo traer posiciones que van desde la sorpresa ante el revuelo causado hasta la respuesta de las partes interesadas.

Me gusta la reflexión de Julen porque se centra en el fondo de la cuestión (tampoco puedo obviar que, para mi, el valor añadido de la reflexión de Julen es que, hasta donde llega mi conocimiento, él no vende libros relacionados con el impacto ambiental de la web, no gana dinero con una herramienta para calcular estadísticas sobre las emisiones de efecto invernadero ni su blog está patrocionado por fabricantes de cacharrería molona):

"Detrás de los datos, hay una cuestión sobre la que quiero hacer hincapié, una vez más: el consumo como seña de identidad de esta sociedad en la que vivimos. La supuesta economía de la abundancia del primer mundo podemos simplificarla en dos planos: el de los productos físicos y el de la información, esta última sobre todo en soporte digital. Ambas parecen necesitar muy diferente cantidad de energía “física” para hacerse presentes. Los elementos físicos necesitan de instalaciones donde se elaboren, se controlen y luego se transporten a allí donde hace falta."

Estoy convencido de que, al menos en parte, los problemas a los que nos enfrentamos en este 2009 tienen su origen en la miopía con la que hemos tratado los recursos finitos del mundo físico en el que vivimos. Me han venido a la mente aquellos artículos que, hace unos años, daban titulares de prensa del estilo "los niños de hoy creen que los pollos se crían en la nevera". Virtualmente podríamos inyectar liquidez infinita al sistema (alguien intentón convencerme de esto en fechas recientes), pero en la práctica, en algún momento, nos quedaríamos sin materias primas para dar soporte a los billetes, la tinta o la energía necesaria para mover la máquina de hacer dinero.

Efectivamente, que alguien llegue a leer esta entrada implica que he estado un rato sentado delante de un ordenador encendido, que he utilizado una conexión a internet para publicarla, que se almacenará en un servidor... un montón de recursos físicos que no se están empleado en otras cosas. Podemos medirlo en toneladas de materias primas y CO2 emitido, pero no sólo. Alguien tiene que estar explotando las minas de las que salen esos recursos físicos, posiblemente por un sueldo que no le dará acceso a la tecnología que nos permite estar aquí hablando del tema. Porque para que yo pueda estar en Madrid tecleando alguien tiene que traerme a la ciudad alimentos, agua potable, la energía...

Para ilustrar el asunto, hace ya más de una década, Mathis Wackernagel y William Rees, le daban forma al indicador que conocemos como huella ecológica y que nos permite tener una aproximación del coste que implica nuestro modo de vida. El invento resume, de forma bastante gráfica, cuantos planetas como el nuestro serían necesarios si todos los habitantes de La Tierra llevasen nuestro ritmo de vida. Si te interesa el tema también se pusieron de moda la huella de carbono y, más recientemente, la huella hídrica.

Sin olvidar el valor didáctico de este indicador, conviene recordar que sólo tenemos un planeta y que el exceso de consumo de unos, en el presente, es a costa de otros y del futuro. Podemos discutir agriamente sobre si el cambio climático es o no una realidad probada científicamente. Que en caso de que se estuviese produciendo nos lleve a un calentamiento global o a una glaciación. Incluso si es de origen antrópico o no. Pero la clave del problema es otra: vivimos en un planeta finito de recursos materiales limitados y con una distribución de los recursos bastante injusta con desigualdades cada vez menos sostenibles.

En un sistema de consumo es importante contar con información sobre el impacto de lo que el mercado nos ofrece. Para ello podemos utilizar el ciclo de vida: evaluar todos los impactos, directos e indirectos, que generan los productos y servicios desde su diseño hasta el final de su vida útil. Desde este punto podríamos internalizar los costes ambientales en los procesos productivos, de modo que sean los propios agentes que participan en el mercado, convenientemente informados, los que ayuden a reducir la huella ecológica. En nuestro contexto económico, esto se ha plasmado en lo que se conoce como la política de productos integrada.

El reto es actuar y disponemos de herramientas. Pero siempre es más cómodo echar la culpa al la sociedad, el sistema o al estado olvidando, claro está, que cada uno de nosotros somos piezas indispensables de la sociedad, movemos el sistema con nuestras decisiones y legitimamos las actuaciones del Estado con nuestro silencio.

Sobre los datos no me pronuncio, no conozco con el detalle suficiente la metodología con la que se ha realizado el polémico estudio. Pero si una búqueda causa las mismas emisiones de gases de efecto invernadero que calentar agua para una infusión... de perder la tarde en el feisbu..., mejor no hablamos...

9dic/070

Es más fácil tener un blog que una página web

Si volviese a empezar en esto de publicar en internet, seguramente pasaría por completo de los documentos guardados como html en algún procesador de texto y de los programas editores de páginas web. Iría directamente a los blogs. Hay un montón de servicios (muchos gratuitos) que ofrecen todo lo necesario para publicar en internet sabiendo de informática lo justo para pinchar en este enlace.

Tal vez me decantaría por algún sistema basado en software libre, o por alguna plataforma que pueda presumir de equipo majo. Y me asomaría por algún lugar donde no sentirme sólo ante el peligro. Seguramente descartaría alguna plataforma que no por popular es mejor, ni más fácil de manejar.

La comodidad de publicar en un blog (que podemos utilizar o no como diario) frente a una página de html plano es que utiliza un gestor de contenidos para mantener los enlaces, las páginas, las imágenes y todo ordenadito, sin que nos tengamos que preocupar demasiado de saber cómo funciona por dentro el sistema de publicación.

Podríamos ir directamente a un gestor de contenidos, pero es más difícil encontrar plataformas que nos los den directamente instalados y listos para usar. Hay otras opciones, como las que se ofrecen con una cuenta de hotmail o yahoo, que permiten tener un espacio personal de publicación que integra blog, galería de fotos... y permite configurar distintos niveles de privacidad, para permitir el acceso sólo a los usuarios que nosotros queramos.

Algunas plataformas para blogs contemplan la posibilidad de configurar niveles de acceso pero, para la publicación de un espacio privado me parece más interesante utilizar una plataforma a la que puedan acceder mis conocidos con su cuenta de correo electrónico actual, sin necesidad de darse de alta en servicios que igual no van a utilizar.

Otra forma curiosa de publicar en internet es el wiki, para el que también existen plataformas que nos lo ponen bastante fácil.

Por otro lado, una cuenta google nos daría acceso a servicios de ese tipo y algunos más. Eso sí, la comodidad de tenerlo todo junto puede suponer renunciar a algunas prestaciones disponibles cuando se utilizan varios servicios distintos. Por ejemplo, para compartir fotos flickr es una buena herramienta, a la que se puede acceder con una cuenta de yahoo.

Resumiendo, con un blog sólo tenemos que dedicarnos al contenido, mientras que si queremos hacer una página web "a pelo" tendríamos que ocuparnos del diseño y la estructura de los contenidos, lo que puede ser un verdadero coñazo y bastante frustrante.

Y lo más importante, un blog puede ayudarnos a mantener conversaciones.

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