Las claves de la sostenibilidad en la tele.
El domingo se emitió el documental Comprar, tirar, comprar. Aborda conceptos como la obsolescencia programada y el decrecimiento y la ciudadanía hacker. A través de un ejemplo muy concreto, que fácilmente hemos sufrido alguna vez como consumidores, se ilustra cómo la industria impone un determinado modelo de consumo. Ya teníamos otros ejemplos de vídeos con entrevistas o reportajes en la misma línea argumental, pero si algo bueno tiene este documental es que difícilmente se puede calificar de tremendista, agorero o conspiranoico.
El mensaje es directo y claro. Con este documental RTVE hace llegar al público general conceptos clave en el debate sobre la sostenibilidad. En esta ocasión, la radio televisión pública no se ha limitado a emitir el reportaje: ha ido llamando la atención y creando contenidos para fomentar la conversación. Para muestra la tertulia en el programa de Pepa Fernández "no es un día cualquiera". No se pierdan el resumen en el blog del programa o, si tienen ocasión, escuchen el diferido: Paco Álvarez y Manuel Toharia charlan con Joan Úbeda y Cosima Dannoritzer, productor uno y realizadora la otra, sobre el documental, reflexionando sobre nuestra sociedad de consumo y modelo de desarrollo.
Estamos demasiado acostumbrados a que el mensaje ambiental sea emitido por quien nos quiere vender algo: teléfonos verdes, gallumbos verdes... explotando al máximo la conciencia ecológica para incitarnos a consumir: ven a comprar nuestros yogures para frenar el cambio climático. Por eso es clave que agentes como la radio y la televisión pública diversifiquen el mensaje y, sobre todo, que lo hagan accesible a quien no se va a poner a buscarlo en la red. Esta vez han hecho ruido: a día de hoy más de 23.000 personas han recomendado directamente, desde la web de RTVE, en feisbuc. El número de tuiteos es tremendo y se está generando una gran cantidad de contenidos en blogs, foros y otras herramientas sociales. Me ahorro el enlace directo a foro coches (visto según la frikipedia), pero no me resisto a ilustrar con la entrada de Lorethaur, el modo en que cada cual está hablando y aportando, desde su punto de vista o su campo de especialización, conversación sobre la obsolescencia programada y el decrecimiento.
Falta por ver si la chispa prenderá la llama o se apagará bajo el soplido del sistema. ¿Hemos acabado con la conciencia ambiental a base de invocarla en vano o todavía hay esperanza?. Supongo que hacen falta más documentales y más enlaces entre unos y otros. Más diversidad en los mensajes y más esfuerzo para sacar al público de la cola de las rebajas y traerlo a la conversación:
Serge Latouche, habla de emprender la revolución del ‘decrecimiento’, la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.
Adiós a los contenidos, viva la propaganda política.
Pasa con los portales web institucionales de cualquier administración pública. Por eso tienen fama de ser tan malos: están diseñados para bombardear al ciudadano con propaganda política del partido de turno. ¿Servicios? Sí, también, pero... búscate la vida.
Me van a permitir que cargue contra malo conocido: www.madrid.org. Gracias a mi ocupación actual, en su día, recibí un curso de formación en el gestor de contenidos con el que se mantiene esta web institucional. Entre otras cosas, nos enseñaron que había dos formas de presentar y, consecuentemente, acceder a la información en esta página: la navegación institucional y la temática. Históricamente, en la forma de distribuir y ofrecer los contenidos, la primera se ha caracterizado por tener un enfoque más político y la segunda por acercarse un poco más al "criterio práctico". Y allí se han retratado las distintas unidades de la administración autonómica, todo sea dicho de paso, esforzándose más o menos en la forma en la que sus contenidos aparecían por uno u otro apartado.
Por supuesto, para cualquier ciudadano no versado en estructura orgánica o distribución competencial, la única posibilidad de encontrar algún contenido de interés, por remota que fuese, pasaba por la navegación temática. Hasta el día de ayer, esto empezaba en la pestaña “accesos directos”, que daba acceso a una botonera en la que, entre otras, aparecía la opción “todos los temas”, que abría el árbol temático. ¿Cómo se llega ahora hasta este árbol temático? Pregunten al maestro armero.
Ni que decir tiene que todas mis referencias a contenidos de www.madrid.org, tanto en la vida personal como profesional, consistían en indicar, paso a paso, cómo llegar a través del desaparecido botón “todos los temas”. ¿Podría haber dado los enlaces directos? Por supuesto, pero los chorizos de códigos "alfanumericosimbólicos" (ej: http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&cid=1109168185352&idTema=1132042845001&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&segmento=1&sm=1) del gestor de contenidos se pervierten rápido: cualquier jugarreta del copia pega, un salto de línea imprevisto, un espacio mal puesto… los deja inutilizables. Curioso observar que en el apartado dedicado a la presidencia las url de los contenidos estén compuestas de claras y concisas palabras clave relativas a ese contenido (ej: http://www.madrid.org/lapresidencia/contenidos/discursos_presidencia.htm). ¿Posicionamiento? ¿Despotismo digital multimedia? Por supuesto, de hacer trámites desde un ordenador que funcione con software libre mejor no hablamos.
En definitiva, ahora (y hasta que alguien lo remedie, que me consta ya hay quien se está moviendo en este sentido), para llegar al mismo contenido tienes que pasar, necesariamente, por el apartado de estructura de la consejería de turno. En número de pasos a seguir puede ser el mismo, pero el camino será todavía menos intuitivo que antes. Para contenidos de medio ambiente: www.madrid.org > consejerías > Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio > y a la derecha ya tienes "medio ambiente para..." empresas o ciudadanos, según el tipo de interés que te lleve allí.
Los que sí han quedado muy a mano son los espacios ideados para que los, cada vez más abundantes, cargos se pongan chapitas, pero… ¿qué hay de lo mío?... Salud, larga vida al interés general y brújulas para que los que se forran a su costa puedan lo localizarlo algún día.
Consulta Pública: Manual Práctico de Reutilización de Información
Reutilizar: 1. tr. Utilizar algo, bien con la función que desempeñaba anteriormente o con otros fines.
Estos días el debate en la red se ocupa, sin dejar de lado otras polémicas, de la reutilización de la información pública. Alorza, que me enlaza por leer su aproximación como ciudadano hacker a la reutilización de la información, nos ha regalado una presentación que nos lleva de lleno al centro de la cuestión: las cervezas.
“Parece ser que los sumerios inventaron, hace unos 4000 años, la cerveza y la escritura. Me gusta pensar que fue en ese orden y con una relación causa-efecto. En todo caso, los sumerios fueron los primeros que sintieron la necesidad de gestionar la información.”
Hasta el próximo día 22 de abril está abierta la consulta pública del “Manual Práctico de reutilización de información”. El documento nace a modo de guía para la aplicación de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público. Esta Ley 37/2007, tiene por objeto la regulación básica del régimen jurídico aplicable a la reutilización de los documentos elaborados o custodiados por las Administraciones y organismos del sector público.
No se si una norma como esta aporta algo nuevo a un marco normativo en el que, entre la Constitución Española y la normativa sobre procedimiento administrativo, los ciudadanos deberíamos ser capaces de acceder a esa información que ahora, legalmente hablando, podremos reutilizar. Sí resulta ilusionante el enfoque que se está dando al asunto en lo que se refiere a las relaciones de las Administraciones Públicas con la Sociedad de la Información.
Barriendo para casa, las implicaciones en el ámbito ambiental de esta norma me tienen expectante. La aplicación de la Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente, citada en el documento objeto de consulta, es otro de los ejemplos de norma que, por sí misma, no consiguen mejoras en lo que a participación ciudadana se refiere.
Al final se trata de conseguir que las discusiones alrededor de las cañas nos lleven a arreglar las asimetrías del mundo y no nos tengan ocupados en el ejercicio de discutir por discutir, con argumentos que no se sostienen por falta de información veraz y trazable. Así pues, por poco que sea lo que individualmente podamos aportar, os animo a tomar parte activa en la consulta, también en blogs en los que se debate la cuestión (entre otros):
Reutilizar componentes informáticos para ser libres.
La sugerente entrada de Julen me ha llevado a la inquietante lectura de "La sociedad de control" de José F. Alcántara. El documento tiene mucha tela que cortar, hoy quería centrarme en el asunto de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
El autor habla, entre otras muchas cuestiones, del problema que puede suponer para las libertades individuales, especialmente para la privacidad, de distintos sistemas de control que, poco a poco, van incorporándose en nuestra vida cotidiana.
Me ha llamado la atención el asunto de la restricción digital de derechos a nivel de hardware destinados a impedir la ejecución de software o reproducción de contenidos que no tengan el visto bueno del fabricante:
"Aunque no es probable que se vaya a adoptar una medida tan impopular a corto plazo, no hay que olvidar que el sistema ha sido diseñado para que exista dicha opción y su sola existencia debería suscitar nuestro rechazo. Si necesitas un motivo importante para no comprar estos dispositivos, éste debería ser suficiente."
En este punto, el autor habla del movimiento de "hardware libre" que enfrentaría al oligopolio de los fabricantes de componentes electrónicos (con incentivos para incorporar estos dispositivos de control), paralelo al de "software libre" contrapuesto a los oligopolios en los programas informáticos, estableciendo los pertinentes peros:
"El desarrollo de software requiere bastante conocimiento de programación, pero los requisitos económicos para comenzar a programar son muy pequeños: una computadora no supone ahora mismo una barrera excluyente si lo que queremos es desarrollar software. El desarrollo de hardware, sin embargo, requiere alta tecnología, cuyo precio es muy elevado."
En este punto cabe hacer una pequeña reflexión sobre nuestro modelo de consumo de tecnología.
¿Qué recursos necesitamos para acceder y crear contenidos digitales? ¿Hasta qué punto las actualizaciones de nuestros equipos electrónicos se deben a obsolescencias planificadas? ¿Podríamos seguir leyendo y escribiendo blogs y wikis en el último ordenador del que nos desprendimos con un simple cambio de sistema operativo? ¿Qué requisitos son necesarios para disponer de un entorno ofimático completo?
Volviendo al título de la entrada, me pregunto ¿cómo estamos reciclando nuestros componentes electrónicos? ¿sería interesante cambiar el modelo?
Es evidente que a la industria le interesa que nos desprendamos de nuestros viejos ordenadores, los servicios de recogida los lleven a sitios donde los trituran (¿creando escasez de piezas de recambio?) y que de la pasta resultante se saquen materias primas para alimentar de nuevo la fabricación de equipos.
¿Es esto ecológico en términos globales? ¿es la forma de gestión de este tipo de residuos que maximiza el beneficio social?
Existen otros modelos, como el del sector de la automoción, que ha impuesto un mecanismo basado en la descontaminación (mediante la retirada de los fluidos) y posterior desensamblado y clasificación de componentes. Los tradicionales desguaces donde se apilaban coches viejos han pasado a ser, donde la normativa se aplica correctamente, limpios y ordenados almacenes de piezas de recambio. De chatarra a los vehículos al final de su vida útil.
¿Podemos hacer lo mismo con los electrodomésticos? ¿Podríamos hacer rentable un mercado de componentes de segunda mano? ¿necesitamos un garaje para poner el proyecto en marcha?
¿Me cambia la fuente de alimentación? Sí, se que, monetariamente, es más barato comprar un portátil nuevo que llevar el viejo a que le cambien la pantalla. Tal vez si pudiésemos encontrar pantallas de repuesto y cambiarlas nosotros mismos ¿no lo intentaríamos? ¿Y si con eso evitásemos (o al menos aplazásemos) la imposición por parte del fabricante de sistemas de control tales como sistemas de restricción digital de derechos a nivel de hardware o la incorporación de chips RFID en nuestras neveras?
Tal vez el camino del hardware libre esté en asegurar la vida útil de los equipos existentes y establecer protocolos de reutilización de los antiguos. O tal vez no.
Copia privada, canon, propiedad intelectual y derechos.
A la vista de que tendremos canon, tal vez sea un buen momento, sin descuidar opiniones más recientes, para volver a la lectura del libro de David Bravo "Copia este libro".
Es una reflexión sobre la propiedad intelectual, su función social y la presión de las empresas discográficas para mantener su negocio.
Tal vez si no hubiese empezado con la crítica al número de ejemplares vendidos como indicador de acceso a la cultura no me habría enganchado. Qué le voy a hacer... es lo que pasa cuando a uno le tocan la fibra sensible:
“El hecho de que El Quijote se haya comprado es una de las partes fundamentales en la ecuación del amor a la cultura. De hecho, como no hay cámaras ocultas en las casas, no hay tampoco datos veraces de que se ha leído, sino tan solo de que se ha comprado, que es, al parecer, lo determinante. Ver las películas de la televisión, leer en la biblioteca o escuchar el disco que te ha copiado tu amigo no son actos que celebran y festejan la cultura sino que simplemente la parasitan”
El eje del libro son las descargas de música de internet y las posturas de los distintos agentes implicados:
"Los superventas, en otras palabras, no necesitan de las redes de intercambio para que se les conozca, porque de eso ya se encargan los medios masivos de comunicación."
"El mercado de la música está basado en los superventas: seis o siete grupos o cantantes que venden por millones porque los medios de comunicación te recuerdan que los debes oír si te consideras una persona normal. El mayor peligro de las redes P2P es que diversifica los gustos que antes estaban concentrados. El intercambio descubre la música a mucha gente, y música es precisamente lo que las grandes multinacionales no venden."
Trata en profundidad lo relativo al derecho de copia privada, diferenciándolo de copia de seguridad:
"El derecho a la copia privada es la puesta en práctica de un derecho constitucional, el derecho al acceso a la cultura, del mismo modo que el derecho a la parodia está justificado por la libertad de expresión y el derecho de cita por la libertad de información. Más que meras excepciones también podrían considerarse como lo poco que queda de esos derechos después de haber sido excepcionados por la propiedad intelectual."
En el libro hace una profunda crítica a la capacidad de los medios de comunicación para manejar a la sociedad. Especialmente interesantes me parecen las reflexiones que apuntan a la causa monetaria como fuente principal de infoxicación y desinformación:
"Hoy continúa vigente esa estrategia que se basa en hacer creer que lo que perjudica a un sector privado es en realidad un problema colectivo. El hecho de que millones de personas se intercambien cultura y la tengan al alcance como nunca antes en la historia, es enfocado como un grave problema que afecta a la sociedad en su conjunto y contra el que los ciudadanos deben luchar activamente."
"Pero no solo eso, en estos tiempos, en los que los costes de mantener un periódico, una emisora de radio o un canal de televisión, son prohibitivos, los patrocinadores publicitarios son los que deciden, con sus inversiones, la vida o la muerte de un medio de comunicación o de las noticias que comunican." ... "Los que sobreviven son los grandes mercaderes de noticias, que saben bien que sus clientes no son sus lectores, sino sus anunciantes." ... "La televisión es influyente pero no es comparable a la influencia de la publicidad sobre la propia televisión." ... "es cierto que eso no quita que artículos críticos salgan a la luz, pero son tan escasos que dan la sensación de representar opiniones marginales. En ocasiones, esas opiniones son las que secunda la gran mayoría de la sociedad, pero al estar a una proporción de uno contra cien en cuanto a su presencia en los medios, se consigue el efecto de que los lectores terminen por aceptarlas como radicales o extremas, aunque sean las suyas."
Tampoco deja de ser interesante la reflexión sobre la falta de interés informativo de los medios de comunicación:
"Y así, disfrazados de noticia, aparecen estos artículos de opinión escritos por personas que saben entre nada y menos que nada de la materia que comentan. El trato casi quirúrgico que demuestran con aquellos que tienen ejércitos de abogados con la demanda fácil, se convierte en despreocupación cuando el protagonista de la noticia es considerado inofensivo."
"Los medios de comunicación tienen una demanda constante de noticias a la que satisfacer. La rapidez con la que se reclaman y los costes en tiempo y dinero para buscarlas y contrastarlas, obligan a reducir la labor periodística al mínimo.
Determinadas fuentes consideradas fiables por los medios de comunicación, alivian de la carga de una investigación imposible en un mundo a cámara rápida. Estas fuentes suelen coincidir con los representantes gubernamentales, funcionarios de policía o grandes poderes empresariales que cuentan con la apariencia de veracidad necesaria para que sus posturas particulares sean noticia."
"Pienso que eso es debido a que hay periodistas que elevan a noticia las opiniones del poder y otros que simplemente han aprendido la profesión leyendo a los primeros."
El autor, abogado, también reflexiona sobre la relación entre los intereses privados y sociales, así como el papel de la normativa en la defensa de los derechos de los ciudadanos frente a los beneficios de las grandes multinacionales.
Me quedo con otra cita sobre el tratamiento mediático del contenido de la normativa, que puede aplicarse a casi cualquier noticia en la que se hable sobre legislación, independientemente de la materia:
"El hecho de que lo que dice la ley es justo lo contrario de lo que publica este diario, no importa para los que saben que las mentiras repetidas muchas veces se convierten en verdad."
El libro, publicado con una licencia Creative Commons puede descargarse libre y gratuitamente de internet. En su día, estuvo a la venta, no se si a estas alturas de la película todavía podremos encontrarlo para encargarlo a los Reyes Magos o al amigo invisible.
Reutilización de la información del sector público
El sábado 17 de noviembre de 2007 se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público. Si la información es poder y la reutilización es una de las primeras consignas para la conservación del medio ambiente, seguro que esta es una buena noticia: ¿más poder y más ecológico para la ciudadanía?
La norma, que incorpora al ordenamiento jurídico nacional una directiva de 2003, establece el régimen jurídico para que los documentos de las Administraciones y organismos del sector público sean reutilizables fuera de la actividad administrativa pública. Fija tres modalidades de reutilización:
- Sin condiciones.
- Con condiciones establecidas en licencias - tipo.
- Previa solicitud, con o sin licencia.
Las condiciones incorporadas en las licencias deberán:
- Ser claras, justas y transparentes.
- No deberán restringir las posibilidades de reutilización ni limitar la competencia.
- No deberán ser discriminatorias para categorías comparables de reutilización.
Define como reutilización el uso de documentos que obran en poder de las Administraciones y organismos del sector público, por personas físicas o jurídicas, con fines comerciales o no comerciales, siempre que dicho uso no constituya una actividad administrativa pública.
Abre la reutilización de documentos a todos los agentes potenciales del mercado, estableciendo la prohibición de derechos exclusivos a favor de terceros salvo que sean necesarios para la prestación de un servicio de interés público.
Me parecen realmente interesantes las condiciones de reutilización de la información de las Administraciones:
- Que el contenido de la información no sea alterado.
- Que no se desnaturalice el sentido de la información.
- Que se cite la fuente.
- Que se mencione la fecha de la última actualización.
Contra el incumplimiento de los distintos aspectos regulados en la ley se establece un régimen sancionador.
Sin ser experto en la materia, entiendo que esta norma puede suponer la incorporación de licencias del estilo Creative Commons a determinadas publicaciones de la Administración. A escala europea se trabaja en la EUPL (Licencia Pública de la Unión Europea). Tampoco se si la nueva ley resuelve el problema de Juan Freire con las licencias para la liberación de bases de datos geográficas.
En materia de medio ambiente, al margen de las consideraciones sobre cartografía temática, esta nueva norma seguramente se llevará bastante bien con la vigente Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente. Sobre todo para evitar que la desnaturalización del sentido de la información y la alteración de su contenido sirvan como temerarios argumentos comerciales o para eliminar abusivas cláusulas en contratos de servicios de recogida de residuos. Pero eso ya es otro tema.
Y dicho todo esto, me piro a ver si aprendo algo nuevo (no se si falta me hace, pero desde luego que me interesa) sobre gobierno electrónico y nuevos derechos humanos.
