productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

13jun/110

Una de libreros que atraen la lluvia.

Se acabó la Feria del Libro de Madrid. Edición mítica por ser la 70ª. Clásica por las tormentas y las lluvias típicas que suelen acompañar el evento.

Entre compromisos laborales, profesionales, familiares y activistas no había conseguido sacar un rato para pasear entre las casetas. Hasta la mañana del domingo, último día de feria. Con un sol de justicia, saqué un rato para acercarme al Retiro.

La sensación, la de siempre que acudes a la feria en fin de semana: mucha gente, demasiada. El reclamo del descuento y la posibilidad de conseguir un autógrafo, en algunos casos después de interminables filas al sol, fomentan el consumo rápido de novedades editoriales y líderes de ventas. Un consumo desenfrenado que no repara en los colores que diferencian a los expositores según su vinculación con el mundo del libro. Que podría conseguir una charla más sosegada y una dedicatoria más personalizada en cualquier otro momento.

Y como un oasis en mitad del desierto, allí está el librero. Entre las editoriales, las distribuidoras y los organismos oficiales. Ese artesano de la lectura. Al que puedes consultar durante cualquier día del año en su palacio de libros. El que conoce tus gustos y puede recomendarte mejor que cualquier algoritmo destinado a conseguir publicidad contextual. Libreros, son capaces de atraer la lluvia durante su feria para que te quedes en casa leyendo, en lugar de entregarte a la compra compulsiva de libros.

Sí, como si no hubiese librerías donde comprar un libro en Madrid, también he picado en la feria. Ya os contaré.

30nov/100

INTUR: la feria.

No estaba en mi calendario ferial, pero el sábado pasado acudí, inmejorablemente acompañado, a la XIV Feria Internacional del Turismo de Interior, INTUR 2010, que se celebraba en Valladolid. Gracias a las invitaciones de un amigo puede relativizar lo vivido hace unas semanas en NATURIVA. Las comparaciones son odiosas, especialmente si enfrentamos es una feria turística con un mercadillo de ropa y accesorios para la nieve.

La crisis también estaba presente en INTUR: pocos pichigüilis, tan escasos que parecían destinados únicamente al intercambio. No afectó la crisis a la oferta turística ni a la diversidad de expositores: en INTUR se podían encontrar desde pequeños alojamientos rurales y empresas de actividades en la naturaleza a cadenas hoteleras, pasando por una nutrida oferta institucional y destacando una marginal (por ubicación dentro de la feria) oferta internacional de turismo cultural y de naturaleza. Publicaciones especializadas, asociaciones sectoriales y distintas marcas de calidad llenaban el espacio de la Feria de Valladolid, cuya atmósfera se completaba con diversas muestras folclóricas.

Esas dos variables parecen ser el mejor argumento para captar la atención del turismo: cultura y naturaleza. Así pues, los distintos territorios están potenciando sus valores para atraer un público que, supuestamente, demanda alternativas al sol y playa. Frente al consumismo promovido por otras opciones, el turismo de interior ofrece sensaciones: rutas por los paisajes favoritos de los cineastas locales, los lugares visitados por algún famoso peregrino o a los vestigios de antiguos pobladores de la zona. Se utilizan como reclamo los aullidos del lobo y el trino de las aves o el sabor de una buena degustación micológica. Todo ello regado con un buen vino de la tierra.

Confirmando la sensación con la que salía de NATURIVA, la única presencia de la Comunidad de Madrid con la que me tropecé en INTUR era a cuenta de la Mancomunidad Embalse del Atazarla Senda del Geraro, lo que dice muy poquito a favor del tipo de turismo y actividades en la naturaleza que se promocionan, a nivel institucional, en este territorio.

Tal vez, en otro tiempo, se pudiera pensar que la dejadez hacia el medio natural era síntoma de interés por su conservación. Hoy tenemos claro que quienes no planifican y gestionan un uso racional de su medio rural pueden estar privatizándolo para su propio uso y disfrute, alejando incómodos paisanos o visitantes que les molestan cuando esquían, juegan al golf o salen de caza.

12nov/102

En bici a NATURIVA.

Esta mañana he estado de feria en el IFEMA. Me he acercado en el vehículo de dos ruedas,  evitando, en la medida de lo posible, uno de los tramos de acera - bici menos funcionales de los construidos en la ciudad de Madrid: el que entra y sale del bulevar de la Avenida de los Andes, haciendo rodeos imposibles alrededor de las rotondas y poniendo de manifiesto la falta de sensibilidad política hacia la bicicleta como modo de transporte.

La cita era NATURIVA, fusión, desde hace un par de años, de lo que fuesen las ferias "EXPOTURAL", por un lado y "Esquí y Montaña" por otro. En esta edición se ha quedado en medio pabellón 14 ocupado por un mercadillo de ropa y complementos para esquí. Ni un triste boli nos hemos llevado de la feria. La presencia institucional, imprescindible para financiar estos eventos, reducida a la mínima expresión. Tanto la "racionalización del gasto público", como la generalización de otras formas de acceso a la información sobre productos y servicios, pueden estar detrás de la agonía de esta feria, pero, seguramente la proximidad, de INTUR sea la puntilla le faltaba a la feria del turismo rural en Madrid. No es de extrañar que en una comunidad que, institucionalmente, pasa olímpicamente de este tipo de actividades, no exista un evento potente en la materia. Una pena para muchos habitantes y pueblos de la región, pero una oportunidad para todas las provincias de los alrededores.

En lo personal, ha sido la oportunidad de coincidir con varios alumnos del curso de Gestión de Programas de Turismo Rural en el que estuve impartiendo clase esta primavera. Por cierto, ya está abierto el plazo de solicitud para la próxima edición. También he podido charlar un rato con profesionales del Centro de Innovación Turística Villa San Roque, punto de referencia, y visita obligada, en la Comunidad de Madrid para todo lo relacionado con turismo rural.

Como valoración final, salvo que lo que se pretenda sea encontrar un casco o unas gafas con algo de descuento, mejor que ir hasta el IFEMA, hacer un recorrido por las oficinas de información turística que las distintas comunidades autónomas tienen ubicadas en la capital: el mismo material, atención personalizada, una excusa para pasear por Madrid y no hay que pagar entrada.

12jun/100

Tecma 2010: había que ir.

contenedores de residuos en tecma

TECMA, Feria Internacional del Urbanismo y del Medio Ambiente, es uno de los eventos fijos en mi calendario. La feria bienal supone una buena oportunidad para ponerse al día de equipos y tecnologías disponibles para la gestión de residuos. Desde sistemas para acopio en origen, pasando por contenedores para prerecogida, vistosos vehículos de recogida y transporte y todo lo relacionado con la clasificación y tratamiento. Si algo ha crecido con respecto a ediciones anteriores es la variedad de compostadores domésticos.

La visita a la edición de 2010 ha tenido una excusa didáctica: llevar a los alumnos del curso de Gestión de Programas de Turismo Rural a conocer de primera mano una amplia oferta de servicios y productos relacionados con el medio ambiente. Para mi decepción, la feria ha sido menos diversa que de costumbre. En particular se han echado de menos expositores relacionados con el tratamiento de aguas.

Supongo que será efecto de la situación económica que vivimos. Los expositores ocupaban tres pabellones del IFEMA, pero bastante más esponjados que de costumbre. Y en más de una parada el mismo comentario: "Estamos aquí porque hay que estar". El apartado dedicado a los ayuntamientos patrios dejaba bastante que desear: personal nada especializado ofreciendo el mismo material que ofrecería en FITUR muestra el interés institucional en la materia. Las que no faltan nunca son las grandes empresas y subcontratas a las que se externalizan el trabajo sucio.

Como siempre, ha sido una buena oportunidad para hacer acopio de números atrasados de revistas a las que difícilmente me suscribiría a título particular, pero que me gusta hojear siempre que tengo ocasión. Los pichigüilis cada vez más escasos y menos atractivos (¿se generalizará algún día la memoria usb como objeto promocional al ámbito del medio ambiente?). En el lado más positivo, la sorpresa de descubrir la campaña "La Limpieza es nuestra Cultura" del municipio mejicano de Aguascalientes.

12jun/080

tem tecma 2008, la feria

Contenedor amarillo adaptadoVengo del Tecma. Con sabor agridulce, me perdonen si se me escapa alguna frase soez, no es mi intención herir los sentimientos de las personas y los personos que lean esto, que tampoco es una reseña de contenido técnico sobre la feria.

La cita es un clásico en mi calendario. Se trata de una feria especialmente interesante si, de alguna forma, te dedicas al mundo de los residuos. La mayoría de los expositores son empresas relacionadas con contenedores, vehículos, recogida selectiva y equipos de clasificación y tratamiento de residuos. También hay un importante espacio dedicado a mobiliario urbano, básicamente parques y jardines.

Los expositores se completan con publicaciones especializadas, alguna empresa de servicios, sistemas de tratamiento de agua y otras pocas de instrumental para control y seguimiento de todo tipo de vertidos industriales y emisiones atmosféricas. Por supuesto la feria también cuenta con la presencia de la Administración y asociaciones sectoriales.

No recuerdo cuando fue la primera vez que asistí, seguramente en misión comercial. Se convirtió en costumbre cuando la empresa en la que trabajaba un amigo empezó a exponer año tras año. Por lo menos una tarde, a saludar, solía pasarme. Recuerdo que un año fui expresamente a interesarme por sistemas de contención y recogida de derrames de sustancias peligrosas. Todo un mundo el del cubeto y los absorbentes: si tienen dudas ya saben como ponerse en contacto conmigo.

Esta edición ha acusado la crisis. Más espacios abiertos y zonas de descanso daban apariencia de una caida importante en el número de expositores. Entre las ausencias se cuenta la empresa en la que ya no curra mi colega. Los pichigüilis escaseaban y, por un momento, pensé que las azafatas también.

Si algo caracteriza el tecma son los camionatos y las chavalas. Hasta el extremo de ser considerado como el hermano mayor de las ferias de vehículos. Ya se sabe, el carraco es un medio de exhibición de poderío del macho. Para captar su atención y ablandarle la cartera tiene que haber carne: Jamón y tías buenorras. Aquí no hablamos de particulares que buscan coches de ocasión. Hablamos de señores alcaldes y directores de subcontratas de residuos... ellos también tienen que presumir de dinero, público.

Me ha llamado la atención ver un importante número de expositores desatendidos o atendidos exclusivamente con comerciales de sexo masculino. En otras ediciones, quitando la modesta (o tacaña) empresa en la que curraba mi colega y algún otro matao que vendía programas de ordenador o que ofrecía mediciones de ruido, el resto, quien más quien menos, tenía una o dos chicas sonrientes en minifalda. Pero hoy no se veían por ninguna parte. No sabía que pensar... será que nos ha entrado el conocimiento y el medio ambiente vende sin necesidad de estimulo del instinto de perpetuar la especie...

La respuesta a la vuelta del último pabellón: el de las administraciones. Normalmente, en condición de anfitriona, la Comunidad de Madrid ponía un expositor desatendido con un par de folletos. Podría ser que hubiese algún ayuntamiento más y otros expositores de otras administraciones, pasaban desapercibidos.

Este año no. Se ve que el presupuesto para camiones y tela no se ha estirado mucho. Así que para mantener el nivel y la fama de la feria este año las chatis van a cuenta de diversos ayuntamientos que, básicamente, ofrecían lo mismo que en Fitur pero sin gorras ni esterillas de playa.  En honor a la verdad, diré que había algunos folletos relativos a iniciativas de Agenda 21 y varios cuadernillos de pinta, recorta y colorea. Era difícil prestarles atención.

Tal vez, si han llegado hasta aquí pensarán que soy un cerdo machista. Me disculpen, sobre todo la compañera del currele que me he encontrado y las mujeres (curiosamente ninguna de ellas azafata buenorra) con las que he hablado mientras tomaba estas fotosAzafato en una feria: lo siento, no está en mis planes comprar a corto plazo.

La intención de esta entrada es llamar la atención sobre el esfuerzo que requiere conseguir una nueva masculinidad. Especialmente por parte de esas administraciones que tienen en su mano decidir si llevan el mismo número de hombres y de mujeres para atender a los visitantes de una feria tan especializada como el tecma. La otra alternativa es seguir fomentando comentarios similares a este.

Por cierto, no he encontrado publicaciones relativas a los resultados de la gestión de residuos ni al grado de cumplimiento de los objetivos fijados en la normativa europea.

El climax del tecma es el final de feria. El último día, a última hora, corren la cerveza y el vino, el embutido y el queso. Suena el claxon de los camiones... ruido atronador y azafatas pegando saltos, supongo que para celebrar la liberación de los tacones, y subiendo a las cabinas. Seguramente este año se venderá menos que cualquier otro.

Pero todos volverán contentos a sus casas, que es de lo que se trata ¿no?