Documental: devolución y retorno de envases.
Hoy os propongo un vídeo corto, no llega a 10 minutos, que explica las ventajas del sistema de gestión de residuos de envases basado en el depósito, devolución y retorno. Es una alternativa al sistema actual basado en el "contenedor amarillo", que permitiría conseguir mejores tasas de reciclaje con un menor coste para los ciudadanos. Porque es sabido que, en materia de residuos, es importante recoger mejor para reciclar más.
Menos propaganda y más contenedores amarillos.
Que no estoy muy conforme con la gestión de residuos es un secreto a voces. Ante el insultante bombardeo de publicidad institucional sobre la recogida selectiva al que estamos sometidos últimamente, traigo dos imágenes que hablan por sí mimas.

Los datos teóricos, los manuales técnicos y la práctica diaria demuestran que el volumen de residuos de envases que se generan en un domicilio urbano medio es mucho mayor que el ocupado por los residuos de la considerada "fracción resto". Incluso los vendedores de cubos de basura se han dado cuenta: el compartimento destinado a envases es entre dos tercios y tres cuartos del volumen total del cubo.
Cuando sales a la calle te encuentras que la proporción de contenedores está invertida respecto al volumen de residuos que deberían recoger: por cada contenedor destinado a envases hay tres para la fracción resto.
¿Por qué se empeñan en decirnos que no queremos participar en la recogida selectiva? ¿Por qué Ecoembes invierte tanto dinero en bombardearnos con publicidad a través de todos los canales de comunicación disponibles?
Tal vez es cómodo culpar al ciudadano de las deficiencias del sistema de gestión de residuos. Pero si en la primera fase, en la prerecogida, fallamos, difícilmente vamos a conseguir buenos resultados. La realidad es que tenemos: para mejorar las tasas de participación en la recogida selectiva necesitamos más contenedores y menos propaganda.
Reduciendo envases de forma responsable.
Cuando se estudia gestión de aspectos ambientales en la empresa te enseñan que hay dos formas de afrontarlos: mediante soluciones de final de tubería o a través del análisis del ciclo de vida de productos o servicios. Las implicaciones de los dos enfoques son variadas, siendo, generalmente, las primeras un parche para cubrir el expediente en un momento dado, mientras que las segundas implican una revisión de la forma de hacer en la organización para adaptarla a futuros retos ambientales.
Con el asunto de la reducción de residuos de envases, tenemos los dos enfoques encima de la mesa. Desde hace más de una década, la normativa establece objetivos de reducción, así como una serie de obligaciones relativas a los agentes que pusieran en el mercado envases y otros productos que con su uso se convirtiesen en residuos. ¿Cómo han abordado el reto los agentes implicados?:
Solución ingeniosa de fin de tubería: buscar un envase que se produzca en cantidad e inventar un truco semántico para librarnos de él. Por ejemplo cobrar las bolsas de plástico de un solo uso y vender, como alternativa, bonitos capazos de plástico multiusos. La cantidad de plástico y pintura adherida al plástico en circulación será similar, pero los capazos no se consideran envases por la normativa… cumplimos el trámite de reducción de envases... y nuestros clientes van a la última moda a la vez que hacen, orgullosos, propaganda, previo pago, de nuestro establecimiento.
Análisis del ciclo de vida de producto: retiro de mis estanterías los productos sobre los que tengo poca capacidad de decisión. A continuación estudio, para aquellos productos sobre los que puedo influir, procesos de envasado y transporte… y me ahorro un montón de pasta reduciendo dobles precintos y sacando de los paquetes de mis productos aquello que transporto pero no beneficia a mis clientes… al final, el aire entre los pistachos también hace que la bolsa de la compra abulte más... Y si al resultado añado lo que no me gasto en hacer creer a los demás que lo estoy haciendo bien… más que me ahorro.
Esperemos que la transposición de la nueva directiva deje menos espacio para hacer trampas...
Bolsa caca y trampas al solitario.
Quede por delante que me encanta la reciente sensibilidad con el principio de prevención en materia de residuos y que me ilusiona el beneficio ambiental que se puede lograr con la eliminación de las bolsas de plástico de un solo uso. Pero hay muchas formas de cumplir objetivos y planificar:
En las revisiones del Plan Nacional de Residuos Urbanos y, en particular, del Programa Nacional de Residuos de Envases y Envases Usados se incluirán las medidas para reducir el peso de la totalidad de los residuos de envases generados y fomentar la prevención de la contaminación y la aplicación del principio de responsabilidad de los productores.
En este sentido, me siento un poco decepcionado con la puesta en práctica de la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, que en aplicación del principio de responsabilidad de los productores decía, entre otras:
...el productor, importador o adquirente intracomunitario, agente o intermediado, o cualquier otra persona responsable de la puesta en el mercado de productos que con su uso se conviertan en residuos, podrá ser obligado ... a ... elaborar productos o utilizar envases que, por sus características de diseño, fabricación, comercialización o utilización, favorezcan la prevención en la generación de residuos y faciliten su reutilización o el reciclado o valorización de sus residuos, o permitan su eliminación de la forma menos perjudicial para la salud humana y el medio ambiente...
Así pues, el problema viene cuando, la planificación de residuos (estatal o autonómica, es un tema monetario que no entiende de ideologías ni partidos), pretende un truco contable curioso: cumplir objetivos en materia de residuos de envases a cuenta de las bolsas de plástico de los establecimientos comerciales.
Por supuesto, me parece legítimo que las campañas de reducción de costes de los centros comerciales apelen a la conciencia cívica del personal. La estrategia es buena, tanto que ha sabido conseguir el favor de asociaciones ecologistas y del lobby de los residuos de envases.
Dejando de lado la semántica, ¿vamos a conseguir reducir el plástico que no se recicla? ¿A caso las bolsas de la basura no son de plástico? ¿Los carros de la compra y las bolsas del sueco de los muebles baratos son de algún material que no sea derivado del petróleo?
Nos quedaremos sin bolsas del super gratis, pero la cantidad de plástico en nuestro sistema será bastante similar a la actual. La trampa está en que, legalmente, no serán envases y habremos librado de toda responsabilidad a nuestros centros comerciales, Sistemas Integrados de Gestión y, por supuesto, a la clase política que legisla según lo que los intereses monetarios de los anteriores ordenan.
Por cierto, el Ayuntamiento de Madrid (que es el que más a mano me queda, pero imagino que no es el único) está dispuesto a multarte si tiras al contenedor amarillo cualquier cosa de plástico que no pague el impuesto revolucionario de Ecoembes. ¿Cómo afectará esto a la gran sopa de plástico? ¿a nuestros vertederos? ¿a los cientos de animales que mueren por culpa de los plásticos liberados en la naturaleza?
Otra alternativa podría haber sido forzar mecanismos de sustitución del material de las bolsas de los centros comerciales y supermercados. Tal vez a corto plazo y para el sector hubiese supuesto un coste importante, pero a medio y largo plazo el beneficio ecológico hubiese sido importante. Poder destinar parte del campo a cultivos productivos, capturando CO2 de la atmósfera para darle forma de bolsa no hubiese sido una mala opción. Pero estamos en crisis y crear puestos de empleo o mantener activos flujos monetarios no parece una prioridad.
Volviendo a mi inquietud profesional ¿es lícito trasladar al consumidor el coste del principio de responsabilidad del productor?
Ecoembes caca

La (¿altruista?) campaña contra las bolsas de plástico "BOLSA CACA" tiene uno de sus pilares en esta afirmación:
"según la sociedad especialista en reciclaje Ecoembes, de las cuales sólo se llega a reciclar un 10%".
Ecoembalajes España, S.A. (Ecoembes) es un Sistema Integrado de Gestión (SIG), encaminado a la recogida selectiva y recuperación de residuos de envases para su posterior tratamiento, reciclado y valorización. De los previstos en la Sección II de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases.
Como (¿único?) Sistema Integrado de Gestión de envases es el principal instrumento a través del cual los agentes implicados cumplen con las obligaciones derivadas de la puesta en el mercado de productos envasados. Y la normativa aplicable establece que las bolsas de plástico se consideran envases si han sido diseñados y destinados a ser llenados en el punto de venta.
Entonces, si el 100 % de las bolsas de plástico que ya no me valen las deposito siguiendo las indicaciones de mi ayuntamiento (competente según la normativa de residuos de su recogida), ¿dónde está ese 90 % de bolsas de plástico que no aparecen en las cuentas que la campaña atribuye a Ecoembes? ¿Cómo han llegado hasta allí? ¿De quién es la culpa si Ecoembes se encarga de la gestión de residuos de envases y las bolsas de plástico son un envase?
Por cierto, toda campaña que se precie tiene su contra campaña (¿simple especulación 2.0?).
La foto es de la galería en Flickr de Fernando Carmona y no se si le hace mucha gracia que esté aquí.
