Información ambiental, participación pública y ATC
En el día en el que la celebración de la educación ambiental se ha convertido en tendencia tuitera, no me puedo resistir a señalar con el dedo uno de los agujeros negros de la educación ambiental: el modelo energético. Tal vez hemos conseguido concienciar y dotar a la población de los conocimientos necesarios para adoptar una aptitud de ahorro energético, pero ¿qué pasa con la participación?
Durante décadas se ha hecho una gran inversión pública y privada en concienciar a la población sobre la necesidad de las centrales nucleares para la producción de electricidad en España. Se ha hecho un gran esfuerzo para informar sobre los riesgos reales de la radiactividad. A pesar de ello el rechazo a todas las instalaciones que tienen que ver con esta forma de obtener energía es evidente. El camino rápido es tildar de ignorantes a los que manifiestan miedo porque la salud de sus hijos pueda verse afectada. El insulto fácil implica obviar el pastizal invertido en borrar del imaginario colectivo las consecuencias del accidente de Chernóbil, así como despreciar el esfuerzo de décadas de trabajo del Consejo de Seguridad Nuclear, ENRESA y Foro Nuclear.
No pueden ser sólo miedo e ignorancia. El rechazo a lo nuclear en España descansa en otros pilares. Desde mi punto de vista, están apuntalados en la desinformación y en la falta de participación en los procesos de toma de decisiones. Basta revisar el caso de las filtraciones de agua en El Cabril: media década de negaciones, ratificaciones, investigaciones, dudas... No ha pasado nada, si ha pasado no es peligroso, pasó pero no volverá a pasar... Otro mítico son las cenizas viajeras de Acerinox. Por no hablar de las incontables paradas no programadas o de los incumplimientos de las autorizaciones de vertido.
Por otro lado, los presidentes del gobierno se jubilan en las empresas que se favorecen por un modelo energético que no vela por el interés general y, a pesar de las alternativas, manifestadas incluso por sus propios partidos, nos condenan a seguir pagando la factura a los que producen el riesgo y los residuos radiactivos.
Los ciudadanos siguen indefensos, a pesar de la normativa sobre acceso a la información ambiental y el derecho a participar, seguimos participando en el juego perverso de los hechos consumados y las decisiones impuestas. Reducir el debate a si el cementerio nuclear debe estar o no en Villar de Cañas es insultar al personal infantilizando el debate. ¿Un almacenamiento temporal resuelve el problema? ¿Qué pasa con los residuos radiactivos cuando la instalación llega al final de su vida útil? El Almacenamiento Temporal Centralizado y posterior Almacenamiento Geológico Profundo no solucionan el problema de los residuos radiactivos, únicamente lo desplazan en el tiempo, dejándoselo a las generaciones futuras.
Al menos en materia de energía, tenemos que ponernos las pilas. No basta tener gente sensibilizada dispuesta a movilizarse en contra del cementerio nuclear. Debemos preparar ciudadanos capaces de cuestionar modelos y dotarles de las herramientas necesarias para cambiarlos, participando en todas las etapas del proceso de toma de decisiones. Plantear alternativas viables y defenderlas. Personas capaces de identificar el interés general detrás de la cortina de infoxicación que secuestra la voluntad popular y pervierte la definición de desarrollo sostenible:
Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer
las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades
Los gigantes nos la están metiendo doblada con la eólica.

Leo en la Comunidad ISM, vía @molcru, el titular El Tribunal Superior extremeño anula las DIA de parques eólicos paralizados por la Junta, el desarrollo de la noticia no deja lugar a dudas:
El Tribunal Superior de Extremadura ha dictado once sentencias por las que, de una forma u otra, tendrán el efecto inmediato de dar salida a instalaciones que estaban paradas desde 2008 hasta ahora. Aunque las sentencias se aplican en Extremadura pueden sentar un precedente por otros tribunales regionales. Los fallos tendrán un impacto económico relevante en las zonas elegidas para su instalación.
El Tribunal ha autorizado la instalación inmediata de seis parques porque obliga al Consejo de Gobierno a concederla al decidir el propio tribunal la viabilidad medioambiental y urbanística de las plantas. Aunque la Junta recurra al Supremo, los parques pueden pedir la ejecución provisional.
Es decir, como están de moda los empleos verdes, como tenemos encima una crisis que no mueve ni un duro, como no sabemos gestionar la emisiones de gases de efecto invernadero y como resulta que las compañías eléctricas son dueñas del interés general del país, vamos a poner molinos eólicos indiscriminadamente por todo el territorio, como si no tuviesen un impacto ambiental negativo y como si fuesen la panacea para todos nuestros problemas.
Según el último Informe Anual del Defensor del Pueblo, la Declaración de Impacto Ambiental es un instrumento para la preservación de los recursos naturales y la defensa del medio ambiente que no puede convertirse “en una autorización -más o menos discrecional- para impactar”. Pero parece que, llegado el momento, el medio ambiente y los recursos naturales deben supeditarse al interés monetario de unos pocos, a ser posible, con la connivencia de los poderes públicos.
Con carácter previo a la Evaluación de Impacto Ambiental, la legislación ambiental tiene prevista la Evaluación Ambiental Estratégica. Me pregunto si se habrá tenido en cuenta a la hora de sentenciar a favor de las instalaciones eólicas. En particular, considerando las posibles alternativas al problema energético, incluidos sus correspondientes empleos verdes y flujos monetarios, puede que la opción de ocupar el territorio con molinos no sea estratégicamente óptima.
El problema no son los molinos: son los gigantes, amigo Sancho. El problema es obtener y distribuir energía. Y hay muchas formas de resolverlo, entre otras mediante un modelo descentralizado, que genere la energía a partir de recursos disponibles en los puntos de consumo: sol y viento. Plantemos las azoteas y fachadas de los edificios, naves industriales y cualquier infraestructura susceptible de recibirlos, con paneles solares y molinos para microgeneración.
Espero que, aun siendo demasiado tarde, a la vista de las consecuencias ambientales, económicas, sociales, culturales y de toda índole, de la actuación de nuestros gestores seamos capaces de exigirles las debidas responsabilidades y que paguen en tiempo y forma por el expolio al que nos están sometiendo, a cuenta de una crisis económica en la que nos han metido, precisamente, para tener las manos libres y callarnos las bocas.
Debate energético sí, pero… con las personas.
Abro esta entrada para dar respuesta a una pregunta tuitera de @ivanroblesml, en relación a mi última nota sobre el modelo energético.
Si me preguntas "Crees que potenciará la producción de energías renovables en propiedades privadas? En casas por ejemplo? solar, eólica, etc?" la respuesta corta es que creo que no. Básicamente entiendo que la pregunta es en impersonal "¿se potenciará?". Pero ese "se" no existe. Oculta una serie de agentes que pueden hacer de la bonita promesa del modelo distribuido de producción energética una realidad más sostenible de la que vivimos ahora.
¿Quienes van a potenciar que cada edificio sea su propia central eléctrica? Desde luego no serán las empresas cuyo modelo de negocio consiste en mantener el control centralizado de la producción y la distribución de energía. Tampoco van a ser los partidos políticos, de alguna manera tienen que financiar sus campañas, garantizar la continuidad de los medios de comunicación afines... Sobre lo que cabría esperar de nuestros representantes, esos que cobran pensiones vitalicias en compensación por decisiones tomadas en favor del interés general, mejor una cita recordatorio:
...los ex presidentes del Gobierno José María Aznar y Felipe González, ‘fichados’ por las grandes compañías energéticas Endesa y Gas Natural Fenosa como asesor externo y como consejero, respectivamente, “tuvieron desde sus importantes cargos públicos mucho que ver en el rosario de privatizaciones que enajenaron el patrimonio público, a veces en condiciones muy oscuras. Tras ese pasado, su incursión ahora en el sector privado energético la considero éticamente reprobable”.
Así las cosas, es importante que las personas tengamos voz y voto en el debate energético. Sí, podemos despotricar en tuiter y crear grupos de feisfull en los que ponernos a parir entre nosotros. Argumentamos para demostrar quién es más afín a qué integrismo radical anti o pro nuclear. Pero la conversación debería ser otra: el camino de la autosuficiencia energética está abierto. Y podemos caminarlo, pero necesitamos hacerlo juntos. Las tecnologías para que cada hogar sea su propia central eléctrica están en la calle. Pero son caras y de disponibilidad limitada. Ni los principales agentes económicos, ni el poder político tienen interés en que eso cambie: nos proponen recetas cocinadas según sus preferencias y se las legitimamos con un voto cada cuatro años. Las opciones que están fuera de los intereses de mercado de las empresas que financian el poder y sus medios de comunicación afines no llegan al gran público, no se debaten y, por su puesto, no se subvencionan.
Tenemos claro qué es lo que quieren y están dispuestos a ofrecernos los distintos grupos de poder. El dinero público es un recurso escaso y debería destinarse al interés general. Empieza a ser hora de que el ciudadano individual se plantee qué es lo que necesita y cómo quiere resolver sus necesidades. Por todo ello, para saber si realmente existe algo distinto de lo que persiguen los grupos de poder y que podamos llamar interés general, tenemos que hacernos preguntas en voz alta y, si es preciso, salir a la calle a gritar las respuestas:
- ¿Queremos neumáticos eficientes o preferimos molinos de viento y paneles solares en las azoteas de nuestras casas?
- ¿Queremos mantener el empleo en la automoción basada en la combustión o aumentar la oferta de vehículos eléctricos?
- ¿Queremos seguir comprando petróleo caro o preferimos producir residuos radiactivos de alta actividad?
- ¿Queremos viajar más despacio a cambio de más días de vacaciones?
- ¿Queremos que nuestros funcionarios reciban cursos de Adobe® Photoshop® o que retoquen fotografía con software libre?
...añada aquí las suyas...
Es el modelo energético.
A cuenta de la revolución en el mundo árabe y su repercusión sobre los equilibrios geopolíticos teníamos como loco al lobby pro nuclear. No pierden una: que si reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, que si evita la dependencia, que si es limpia, que si es barata, que si es segura... ¡viva la fisión nuclear! Un terremoto y un tsunami han cambiado las tornas: los ecologistas a la carga con los evidentes riesgos de esta forma de obtener energía. Gran momento para hacerse antinuclear. O, si ya lo eras, para gritar bien fuerte: Nucleares NO.
El caso es que, el debate energético, de haberse producido formalmente alguna vez, sigue abierto. Y es una lucha bastante injusta y desproporcionada. Hace unos pocos años todo el mundo se hacía la foto con la Red de Distribución Energética Inteligente de Rifkin. Pero quien tiene pasta para llevar su discurso a los medios y al gran público es el Foro Nuclear, que, a la vista de los resultados, hace su trabajo bastante mal. O eso o es que todo el dinero que se gastan en deformarnos la mente, infoxicarnos y lavarnos el cerebro estaría mejor invertido en otras cosas.
El caso es que la desinformación fluye y seguimos con tópicos que se marcan a fuego, a pesar de que la realidad va por su propio camino. ¿Sabían que el saldo energético patrio es exportador? Sí, vendemos electricidad a Francia. Prima el juego político de repartirse al electorado con el discurso. Discurso hueco, porque la aplicación práctica de las palabras bonitas, ni llega, ni se la espera. ¿Se imaginan la catástrofe supondría que cada edificio fuese su propia central eléctrica?
Así las cosas me van a permitir que me repita: ya está bien de debate nuclear, afrontemos el debate energético. No me quiero conformar con la menos mala de las opciones: esa también sigue evitando que avancemos en un cambio de modelo.
Convendría recordar que estamos ante el fin del petroleo barato. Bien sea que los productores mienten, que los chinos cada vez demandan más petróleo, que hemos superado el pico de Hubbert, que se alteran los equilibrios geopolíticos o la crisis sistémica del mundo financiero. En el supuesto de que consigamos reordenar los mercados ¿cómo vamos a pagar el creciente precio del petróleo? La pobreza energética está servida.
En este orden de cosas, me van a permitir que sea crítico. No se trata de la seguridad de las centrales nucleares. Ni del precio o la disponibilidad de petroleo. La clave del asunto radica en que tenemos un modelo energético diseñado por y para los que se forran a costa de nuestras necesidades: son los que deciden cuando suben el precio, cuando nos cierran el grifo, donde van las subvenciones y dictan el literal del próximo Real Decreto. Hemos permitido que gasten nuestro dinero en operaciones especulativas que no solucionan el problema: con el dinero público se sigue perpetuando un sistema de producción energética controlado por pocos agentes.
Es urgente que empecemos a tomar medidas para cambiar el modelo energético. Tal vez en tiempos de bonanza económica era un capricho ecologista, pero empieza a ser necesario para subsistir. No sólo individualmente, también para los que van a perder el poder, de la mano de una deuda difícil de controlar, cuando la dependencia energética exterior marca el ritmo de la economía.
Por supuesto, lo que se ahorra no hace falta producirlo, así que apaga y vámonos.
¿Debate nuclear? no gracias, debate energético.
“Cuando confluyen las revoluciones en el ámbito de las comunicaciones y de la energía, todo cambia, incluido el pensamiento de los seres humanos”
Jeremy Rifkin en la entrevista de la Agenda Viva de primavera de 2008
Está de moda otra vez. Todos los días en prensa y televisión el asunto de las nucleares. ¿Son seguras? ¿Ayudan a paliar el cambio climático? Apasionantes discusiones con todo tipo de contertulios, posicionamientos políticos, argumentos alarmistas, razonamientos científicos... Y la diversidad está muy bien. Si abordamos el problema desde la física teórica diremos que la energía nuclear es segura. Si nos ceñimos algún programa político igual hay que descartarla. Si pensamos en las emisiones de gases de efecto invernadero se nos antoja una buena alternativa. Si somos un poco conspiranoicos veremos amenazas terroristas por todas partes... desde luego no es difícil encontrar argumentos para ser antinuclear. Ni para todo lo contrario.
Abordar el asunto energético desde el punto de vista "nuclear sí, nuclear no" es demasiado simplista. Una visión miope. Creo, sinceramente, deberíamos abrir el debate un poco más y plantearnos ¿qué modelo energético queremos? No discutir sólo sobre los atributos de una determinada forma de obtener energía. Tenemos que mirar qué implicaciones tiene en todos los ámbitos. Generación, distribución, consumo...
Estamos en el momento histórico en el que los ciudadanos podemos superar un sistema energético tradicional y pasar a un modelo energético distribuido. Hasta ahora la producción de energía está concentrada. La solución nuclear conseguiría perpetuar un esquema de producción centralizada. ¿Qué implica esto? Pues básicamente que la mayoría de la población depende de aquellos que controlan las centrales desde las que se distribuye la energía eléctrica. ¿Eso es malo? seguramente no. Pero sería bastante mejor si cada cual fuese su propio productor de energía y su economía doméstica no dependiese de los caprichos del sector eléctrico.
A estas alturas de la película sabemos que nuestros hogares podrían ser autosuficientes energéticamente, que los partidos políticos son conscientes de que existen otros modelos energéticos, que ciertos intereses presionan las decisiones políticas... El debate nuclear está superado: un miedo, más o menos irracional, hace que la sociedad tenga una imagen nefasta sobre la energía nuclear. ¿Por qué intentan imponernos que es la solución? ¿Qué impide que la información sobre nuevos modelos energéticos llegue a la calle y las tertulias de la televisión?
Autosuficiencia energética, por favor.
Vuelve a estar de moda el "debate nuclear". Paso de "Nuclear no, gracias" a "Autosuficiencia energética, por favor".
Sigo estando en contra de la nuclear. Hasta el extremo de asumir, en el límite, que se pudiera tratar de un miedo irracional mezclado con un poquito de tendencia conspiranoica inducida.
En cualquier caso, creo que existen formas de abordar el abastecimiento energético mucho más eficientes, sostenibles y adecuadas que la alternativa nuclear. Tal vez implican algunos cambios, como apunta Jeremy Rifkin en la entrevista de la Agenda Viva de primavera de 2008:
"Cuando confluyen las revoluciones en el ámbito de las comunicaciones y de la energía, todo cambia, incluido el pensamiento de los seres humanos".
En pleno estado de shock, causado por la escasez de petróleo, la deuda hipotecaria y el miedo al paro, nos plantean reabrir el debate nuclear. Un estigma que marca a fuego. En este punto conviene recordar que los esfuerzos de concienciación no han dado resultado. Pueden seguir bombardeándonos con información positiva sobre esta forma de conseguir energía o elevarla a la categoría de panacea contra el cambio climático. Pero nuestros gestores se ganan a pulso, cada día, la desconfianza de buena parte de la sociedad.
Tal vez, en plena crisis, el debate a poner sobre la mesa es, precisamente, el modelo de desarrollo y las necesidades energéticas ¿Queremos crear puestos de trabajo, reducir el gasto familiar, reducir la depenciencia exterior, fomentar el comercio interior y mejorar nuestros números en investigación y desarrollo?
Es un problema de reparto de recursos. Si cierran negocios que no son rentables y tenemos que recolocar empleados e inversiones públicas ¿por qué no las llevamos a la energía para el autoabastecimiento doméstico? No estoy hablando de instalaciones para devolver energía a la red, ni huertos solares en manos de inversores. Esos negocios deberían financiarse por aquellos que esperan sacar beneficio a medio y largo plazo.
Hablo de reducir la presión monetaria que soporta el ciudadano particular. Ese que no puede exponserse a asumir el riesgo de instalar 20.000 euros sobre el tejado de su casa o en la ventana de la cocina por miedo a que se los roben. Todo lo escaso es goloso. ¿Por qué no reconvertimos las fábricas de automoción y componentes en plantas de equipos para el autoabastecimiento energético doméstico? Hay blogs que publican a diario información sobre artilugios solares que no llegan a la tienda de las esquina ni están a disposición del usuario medio. ¡Hagamos producción en cadena!
¿Con qué dinero? Pues con el que nos gastamos en evitar que pierdan los que siempre ganan. Independientemente de donde pongamos el dinero público los beneficiarios van a ser los mismos ¿por qué ponerlo en ladrillo cuando podemos utilizarlo para aprovechar la energía solar y eólica?
Recuerden que esta noche va de apagón. ¿Toca resetear?
Instalación de parques eólicos marinos en el litoral español: información pública.
Esta semana se ha publicado en el B.O.E. el anuncio de la Dirección General de Política Energética y Minas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, por el que se efectúa consulta pública de la versión preliminar del Estudio Estratégico Ambiental del Litoral Español / Informe de Sostenibilidad Ambiental.
La documentación está disponible en la página web del Ministerio de Medio Ambiente, que tiene habilitado un formulario para la aportación de comentarios. También se puede consultar en la página del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, que ofrece una dirección de correo electrónico para la presentación de alegaciones. El plazo para de participación pública, según esta última página web, termina el próximo 11 de enero de 2008.
Actualmente también se encuentra en proceso de información púbica la tramitación del Plan Nacional Integrado de Residuos.