Reforma laboral a la madrileña.
La última de la crisis es la ristra de titulares que está dejando la ocurrencia de la alcaldesa madrileña:
Botella quiere cubrir con voluntarios las necesidades de instalaciones municipales
Tal cual, porque:
con la “implicación y colaboración de todos”, se podrán “sacar adelante y hacer rentables” una serie “infinita” de “espacios públicos”, entre los que la regidora ha especificado únicamente centros culturales, polideportivos y bibliotecas.
Y para remate:
“Creo que estamos en un momento en el que debemos hacer todos algo por la sociedad en la que vivimos, implicarnos en la gestión de la ciudad. Tenemos que ser capaces de devolver a la sociedad algo de lo que la sociedad nos da. Es algo que se hace en muchos países, y que nadie podría ver mal en un momento como en el que estamos”
Y es que no entiendo como no se han llevado a esta señora de ministra. De trabajo o algo así. ¿Problemas de productividad? ¿para qué discutir por un salario mínimo si se puede poner al personal a currar sin sueldo? El futuro está claro: voluntarios, que trabajen sin cobrar.
No puedo dejar de preguntarme dónde estábamos los ciudadanos a la hora de decidir los dispendios para presentar candidaturas olímpicas, a la hora de asignar obras faraónicas cuyo coste final multiplica el precio de adjudicación. Me pregunto donde han ido a parar mis impuestos o qué están haciendo ahora con ellos los dueños de las empresas que solían ser adjudicatarias de los servicios que ahora la ciudad no puede prestar.
Y, lo mejor de todo ¿esto no era una crisis de consumo? ¿qué vamos a consumir si el dinero se queda todo en la parte alta de la pirámide? ¿cómo vamos a solucionar la crisis si el trabajo lo hacen voluntarios? Igual es que últimamente estoy un poco susceptible, pero esto de que todos los días salga alguien a insultar la inteligencia colectiva, por la parte que me toca, empieza a resultar poco llevadero. ¿Acaso pretenden que sigamos pagando impuestos cuya única función es pagar sueldos de políticos? ¿Por qué no meten mano a los beneficios de aquellos que se lo llevaron calentito cuando las vacas gordas?
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La foto es un retoque de Carlos Cortes a un original tomado en la calle.
Para salir de la crisis hay que trabajar menos.
Parece que la consigna para mejorar la situación económica es trabajar más, ampliando la jornada laboral. Hasta 60 horas semanales piden algunos. ¿Se imaginan tener a una persona encerrada 10 horas al día 6 días a la semana? ¿Cómo puede eso aumentar su productividad?
Suponiendo un tiempo desplazamiento de 45 minutos hasta el puesto de trabajo y un descanso de una hora para comer, cumplir 10 horas diarias de jornada laboral requiere una dedicación de 12 horas y media. Suponiendo que el individuo dedique a dormir, cenar y desayunar otras 8 horas, le quedan libres unas 3'5 horas, en las que tendrá que atender obligaciones personales, necesidades de aprovisionamiento y, con el tiempo que sobra, ocio y cultura, de hacer deporte o enfermar, mejor no hablamos.
Con la jornada laboral de 10 horas podemos atender todo el horario comercial con una única persona: empieza a las 9:00 de la mañana, para a comer a las 14:00 y luego de 16:00 a 22:00. Y que aproveche las dos horas de medio día para ir al gimnasio o algo. Esto sólo le dejaría libre 2'5 horas, pero con un trabajo tan edificante como vender ropa barata fabricada en China, cobrar al consumidor en la línea de cajas del super o servir hamburguesas... ¿quién necesita tiempo libre fuera del trabajo?
Por supuesto, para aumentar la productividad contratamos mano de obra barata, a la que no pedimos ningún tipo de formación y a la que pagamos un salario mínimo, ya que, con la crisis, hay mucha gente en paro dispuesta a coger estos trabajos tan productivos e ilusionantes.
La cuestión es que si tienes a una persona encerrada durante 10 horas al día tendrá que atender durante esas 10 horas distintas necesidades, que van desde las meramente fisiológicas a otras como relación, atención sanitaria, ocio. Si una persona sale de su casa a las 8:15 y vuelve a las 22:45, entre medias tendrá la inquietud de saber qué es de sus seres queridos, tendrá que organizar planes para el día libre o hacer la compra. Tendrá que pagar los recibos y la consulta del médico, o, con un poco de suerte, algún tipo de actividad formativa. Así, una jornada excesivamente larga, provoca, inevitablemente, absentismo laboral, aunque sea de cuerpo presente, en tanto que el trabajador no puede estar dedicado todo ese tiempo a su trabajo.
Una jornada racional permitiría al trabajador ser productivo desde que entra por la puerta hasta que sale. Si la jornada laboral fuese, por ejemplo, de 21 horas semanales, unas 5 horas y cuarto 4 días a la semana en jornada flexible, el empresario podría exigir pleno rendimiento y el trabajador estar dedicado exclusivamente a su trabajo durante esas 5 horas, atendiendo su vida personal fuera del horario laboral. Los turnos serían más eficientes, y se aumentaría la productividad de la empresa, ya que nadie estaría dedicando los medios de producción para llamar a casa de la abuela a ver qué tal ha comido el niño. Es más nadie se quedaría calentando la silla a la espera de que volviese el jefe contando chistes después de una comida con los clientes: la gente simplemente haría su trabajo y volvería a su vida, sin necesidad de pasar media mañana chismeando sobre la vestimenta de la secretaria de dirección o sobre el amante del chófer del Director General.
Tal vez distribuir el horario de trabajo entre más personas podría implicar una disminución salarial, pero también una reducción de costes: cada cual podría hacerse cargo de las tareas del hogar, atender a sus seres queridos (niños o ancianos) y, sobre todo, permitiría a una mayor cantidad de personas acceder al mercado laboral y disponer de un flujo monetario con el que participar en el sistema de consumo. Creo recordar que esta era una crisis de consumo por falta de liquidez.
Igual es una visión simplista, pero si de lo que se trata es de salir de la crisis, igual es tiempo de leer propuestas más elaboradas y empezar a ponerlas en práctica. Si de lo que se trata es de expoliar los pocos derechos que quedan a la clase trabajadora, no hablemos más.
empleo ambiental contra la crisis
La fuente es una nota de prensa del Ayuntamiento:
"Nueve proyectos de infraestructuras hidráulicas con una inversión de 200 millones de euros que van a suponer la creación de 6.000 nuevos puestos de trabajo. Esta es la forma que tiene el Ayuntamiento de Madrid de luchar contra la crisis económica, y así lo ha explicado hoy el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, durante la presentación de estas iniciativas que mejorarán la red de saneamiento, la de agua regenerada y el sistema de depuración de la ciudad."
No está mal que en tiempos de disminución del consumo y de intervencionismo, las inyecciones de liquidez al sistema se hagan por la base. Utilizar el dinero público para crear empleo (o subir los salarios mínimos) me parece bastante mejor que regalarlo.
Los beneficiarios (al principio o al final) siempre son los mismos, con una pequeña diferencia: si el dinero entra por la parte baja de la pirámide, tiene que recorrerla entera hasta llegar a los que están arriba. Inyectar la pasta en la cúspide esperando que cale algo a los que están abajo me parece bastante ingenuo y, sobre todo, una medida que poco o nada puede reactivar el consumo doméstico, al menos el de inmensa mayoría de la población que no es familia de promotores, constructores, bancarios y allegados.
Adicionalmente, la inversión en infraestructuras ambientales nos puede ayudar a mejorar el estado de nuestro entorno. El beneficio para la población no es sólo monetario, también puede repercutir en la mejora de su calidad de vida. Bastante evidente en el asunto de la depuración de aguas residuales. ¿Es el momento de acelerar la ejecución del Plan Nacional de Calidad de las Aguas?
No soy experto en materia económica, pero me voy a permitir el lujo de apuntar otra obviedad. Si hemos decidido que es el momento de intervenir el sistema con nuestro dinero público ¿qué tal utilizarlo para crear empleo? ¿qué tal fabricar cosas que puedan tener demanda y satisfacer necesidades que la población necesita cubrir?
Parece evidente que no hacen falta más viviendas nuevas ni más coches de lujo. ¿Por qué no reconvertimos las factorías que cierran en plantas para la producción de energía solar? ¿Tanto cuesta?
"invertirán 4,7 millones de euros para la construcción de una fábrica de paneles de energía solar fotovoltaica"
Pues eso, contra la crisis, la inversión en medio ambiente puede ser una forma de rescatar puestos de trabajo y capacidad económica familiar. La autosuficiencia energética también liberaría recursos monetarios que podrían ser invertidos en compras navideñas. La duda que me asalta es ¿la película va de eso o de otra cosa?