La palabra ambientólogo no está en el Diccionario.
Gracias por los correos, los recortes de prensa... pero la palabra por la que hicimos campaña este tiempo de atrás, la favorita de muchos licenciados en Ciencias Ambientales, sigue sin estar en el diccionario. Si uno busca "ambientólogo" o "ambientóloga" en www.rae.es, el resultado es este:
La palabra ambientólogo no está en el Diccionario.
Sí, han incluido "ambientalista". Y, a pesar de que algunas veces se trata de corporativismo, esta va de agravio comparativo:
‒́logo, ga.
(Del lat. -lŏgus, y este del gr. -λόγος).
1. elem. compos. Significa 'persona versada' o 'especialista' en lo que el primer elemento indica. Zoólogo, psicólogo.
-ista.
1. suf. U. en adjetivos que habitualmente se sustantivan, y suelen significar 'partidario de' o 'inclinado a' lo que expresa la misma raíz con el sufijo -ismo. Comunista, europeísta, optimista.
2. suf. Forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio. Almacenista, periodista, taxista.
Ya saben cual es el mal del medio ambiente, hay personas con esta ocupación profesión u oficio (ambientalistas) pero la sociedad niega la existencia de personas versadas en la materia (ambientólogos), a pesar de que ha llovido bastante desde la publicación del Real Decreto 2083/1994, de 20 de octubre, por el que se establece el título universitario oficial de Licenciado en Ciencias Ambientales y se aprueban las directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la obtención de aquél.
Moderador de lujo en ambientalia.
Ayer me escapé un rato para asomar por Ambientalia 2010: I Congreso Estatal de Sostenibilidad. Sí, está claro que los ambientólogos, puestos a bautizar saraos no tienen quien les ponga freno. Allí tuve la oportunidad de saludar a varios compañeros a los que tenía la pista algo perdida y de asistir a una mesa moderada por el ambientologo.com.
Supongo que las ponencias y las crónicas sobre el evento irán estando disponibles por este enlace. Así que me voy a centrar en el buen hacer del moderador. Normalmente, en cualquier jornada que se precie, el personaje que se encarga de llevar el hilo conductor y limitar los turnos de palabra suele dedicarse a hacer la pelota a los ponentes y a meter cuñas publicitarias sobre el patrocinador que le ha llevado a ocupar el puesto.
No había tenido ocasión de ver a Emilio en ese papel y ayer me llevé una grata sorpresa al descubrir lo que puede dar de sí el asunto. Llegué a mesa puesta, así que me perdí la presentación, pero durante el transcurso de las ponencias el moderador fue controlando los tiempos, manteniendo a los ponentes dentro del tiesto. Entre intervención e intervención permitía alguna pregunta, remitiendo al debate posterior a aquellas que no daba tiempo a hacer sobre la marcha. Llegado el momento hizo una oportuna broma que preparó un ambiente distendido para la participación del público asistente...
Despachado a gusto el patio de butacas, llegaron las preguntas del moderador. Yo había llenado mi cupo de preguntas impertinentes, pero tenía alguna que prefería dejar en la recámara. Pero, para mi sorpresa, con la elegancia del que sabe lo que se hace, Emilio se puso a disparar preguntas comprometidas: una para cada ponente. No tiró a matar, pero si sacó lo mejor de cada una de las ponencias presentadas, poniendo el punto de atención en ese elemento clave que, a pesar del camino andado, nos demuestra que queda mucho por hacer.
Por cierto, cualquier día de estos me hago un twitter... #Ambientalia
