productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

15may/122

Consejos para el horticultor aficionado: calienta y estira.

El fin de semana estuve rindiendo mi particular tributo a San Isidro. Últimamente, en un pequeño espacio que el abuelo solía dedicar a huerto, hago mis pinitos. La especie elegida para probar es el ajo, básicamente porque no requiere riego y con pocas labores se consigue sacar una cosecha digna. Por eso el ajo es una de las recomendaciones para el horticulor principiante.

El caso es que llevaba sin aparecer por el huertecillo desde enero, cuando, siguiendo las recomendaciones de la sabiduría popular, planté los ajos. Y el aspecto de la selva que había crecido con las lluvias de esta primavera es indescriptible, tal y como se muestra en la instantánea:

Quizá algún avezado botánico sea capaz de reconocer las plantas de ajo en la imagen. El caso es que tuve que empezar arrancando a mano la maleza, ya que cualquier operación con el azadón hacía peligrar la cosecha, perfectamente camuflada en una diversidad de plantas oportunistas que ocuparon el espacio laboriosamente preparado para mis queridos ajos. Después de un primer desbroce, sí metí la azada para seguir eliminando los competidores que habían estado restando agua y luz a la deseada cosecha. Por supuesto, toda la biomasa retirada de la plantación se reaprovecha previo compostaje, si bien, para optimizar el proceso, ya le tengo echado el ojo al que será el próximo elemento en el huerto: un compostador a base de palets.

El resultado final fue el que aparece en la siguiente imagen.

Sí, podría haber organizado un poco mejor los surcos. También podría haberme encargado de esas hierbas que en breve dejarán semillas en la tierra para que mi próxima cosecha de ajos también crezca bien acompañada, pero.... después de una laboriosa mañana de hortelano, prácticamente no podía con mi alma. Y todo a pesar de haber tenido asistencia de una aguadora que se encargó de mantenerme hidratado, un avituallador que me proveyó de mantecados para recuperar energías, una ergonomista que velaba por mi higiene postural y un aprendiz que, literalmente, daba sus primeros pasos por el huerto (la familia que cuida el huerto unida, permanece unida).

Por cierto, las agujetas y pinchazos en músculos que no sabía que existían en mi cuerpo todavía persisten tres días después, por eso, amigo aficionado, no está demás, entre todos los consejos que te den de cara al cultivo de tu huerto que anotes otros dos: calienta antes de empezar y estira al acabar. Eso y protección solar.

Por mi parte sólo queda esperar a que lleguemos al verano para recoger los ajos, con la confianza puesta en que el abuelo, que no está para andar con la azada, me enseñe a trenzar una ristra, a ver si con un poco de suerte repetimos la cosecha del año pasado:

11may/124

Pensando en el próximo #GWMeeting

Hoy, el día después, hay resaca de #GWMeeting. A pesar de las dificultades del reto, creo que cumplí el objetivo de hablar con todos y cada uno de los asistentes. No fue fácil, ya que @DaviZEscobar y un servidor estábamos muy interesados en la experiencia de @molcru sobre una situación a la que en breve nos enfrentaremos y por la que, quiera o no aceptarlo, pasará más pronto que tarde el amigo @iagua.

A pesar de la batalla que dio @DanielOrtiz86 para conseguir la mención ISM, @ambientologa fue la que mejor vaticinó lo que viviríamos en el encuentro:

La pena es que se llevase al necesario organizador del baile que nos faltó para culminar la velada, pero... otra vez será. Eso sí @Txemacg aprovechó el viaje para invitarnos a su última apuesta ambientenet.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid @cintallano se nos ha plantado en los madriles a pasar las castizas festividades del patrón de los hombres del campo. Otra que vino de lejos, de ese lugar donde tienen como referencia para entrar o salir de la capital el caballo de la plaza del Doctor Marañón, fue @Marmaroya.  También pudimos charlar con el que puede presumir de haber sido el presidente de La Tierra @LuisGuijarro72 y disfrutar de la compañía de las mejores anfitrionas: @Luci_Fernandez, @beambif y @Malvarcita.

@paleartico nos hizo un hueco en su apretada agenda, y contamos con la experiencia de emprendedores como @raque_ar o @carlosjdemiguel y otros que podrían estar en la tesitura como @virigoyen. Tuvimos incondicionales de saraos ambientales, como @carpling_es y una buena representación de ambientólogos, como @JairoFRC, @LauMediavilla, @Roberto_R_R. También algún que otro crápula que con @eduperero@LauraRubioR se quedaron cerrando bares y haciendo coñas sobre followers y publicidad contextual. La #waterpeople fluyó por la velada con representantes como @Ana_Pinedo.

Lo pasamos bien, eso sí, se echo en falta a alguno que estuvo en el primer encuentro, como por señalar un poco @javimtezmolina@Sergio_SMS@jlopezfernandez pero lo bueno es que pronto habrá otra ¿no?

8may/120

Este jueves: GWMeeting, the return!

 

Estamos a dos días de la segunda edición del GWMeeting: el encuentro tuitero ambiental. En la primera edición lo pasamos bien, así que... esta no nos la podemos perder bajo ningún concepto.

Se trata de un encuentro informal de personas interesadas en medio ambiente y redes sociales, algunos usuarios asiduos de Twitter, otros no tanto. La condición de entrada es estar dispuesto a compartir conversación y pasarlo bien.

No todos los asistentes son tuiteros, los hay que simplemente quieren compartir un rato cenando y charlando sobre medio ambiente... bueno, las malas lenguas que incluso bailando Paquito Chocolatero. Pero, para comprobar esos rumores habrá que asistir.

Nos vemos el jueves en el GWMeeting.

29abr/120

El delicado árbol de la vida.

Sí, retomo la sección de pelis que te puedes ahorrar con una un poco más actual que las últimas: "El árbol de la vida". Delicado hablar de esta peli sin destriparla, debe tener el guión más corto de la historia del largometraje. Da la sensación de que el guionista murió haciendo el trabajo y, como tributo, el director, que también hizo lo propio cuando estaba con el suyo, rodó unas cuantas escenas que alguien montó juntas para hacer una cinta homenaje a ambos.

En resumen, la película son poco más de dos horas de presentación de diapositivas místicas de paisajes, cielos de libro de religión, dinosaurios y formaciones estelares. De vez en cuando aparecen escenas de actores posando. Algunos incluso desarrollan papel durante unos minutos. Y como empieza se acaba. Bueno, peor que empieza, porque te queda alguna duda sin resolver, del estilo: si cojo todas las fotos y vídeos de mi disco duro y las meto en un programa informático que las junte de forma aleatoria ¿conseguiría algo mejor que lo que acabo de ver?

A pesar de todo, seguro que será un éxito de ventas en las estanterías de los supermercados que ofrecen discos dvd con escenas de chimeneas, peceras y demás excusas para tener la televisión encendida despilfarrando recursos energéticos. Es la película perfecta para una siesta de pijama y orinal: tiene todo bueno de los documentales de naturaleza y casi todo lo peor de las películas de sobremesa: paisajes bucólicos y escenas inconexas que no requieren mucha atención.

Y como dicen que una buena entrada bloguera tiene que tener cuatro párrafos, aprovecho para decirles que no esperen en la pantalla más de lo que puedan leer en cualquier sinopsis de la película.

Archivado en: Ocio No hay comentarios
25mar/120

El increíble Capitán Trueno.

Sí, seguimos con la lista de películas que me hubiese gustado ahorrarme. Hoy le toca el turno a El Capitán Trueno y el Santo Grial. Lo peor de esta película, entre otras cosas que repasaremos a continuación, es que el título (y la propia película) sugiere que se ha rodado con la intención de ser la primera de una insufrible saga de aventuras. Una cuenta de twitter con poco más de 30 seguidores demuestra que no hay mucho interés, ni entre los muy fans.

Pero volvamos al título de esta entrada. ¿Por qué increíble? Pues porque es la palabra que resume la película. Desde la cachiporra de Goliath, evidente plástico "todo a 100", al tinte de Crispín, que nos permite seguir el orden en el que se rodaron las secuencias de la película. Tampoco resultan demasiado creíbles las actuaciones, demasiado teatreras, de la mayoría de los actores. Será por el mal rollo durante el rodaje. Entrando en detalles podríamos hablar de la cota de malla de neopreno del Capitán, que le permite pegarse un chapuzón en las Lagunas de Ruidera sin miedo al peso de su armadura. Con los efectos especiales y otros elementos de despiste no me meto, que no se la quiero destripar.

Igual a alguien se le ocurrió que el héroe nacional podría librar batalla en la taquilla a los personajes de DC y Marvel. Y seguramente, si se hubiesen cuidado algunos detalles y se hubiese sacado a pasear un poco de orgullo patrio. Entre Watchmen y el Capitán Trueno, me quedo con la segunda, todo sea dicho. Una pena que la pasta invertida en la película no sirva ni para promocionar las ubicaciones de unos paisajes que son de lo poco que se salva en el filme. Quizá sin el complejo patrio o sin una pretensión de exportación mal enfocada, se podría haber potenciado el turismo de interior. ¿A caso no queda claro el origen, así como la ubicación todos y cada uno de los escenarios que pisa de Capitán América en su película? ¿Vieron el remake de King Kong? Pues eso.

En definitiva, un pestiño. Lo mejor de todo, sin lugar a dudas, los créditos del final con fondo de Asfalto, rescatando del baúl de los recuerdos un temazo preochentero.

Archivado en: Ocio No hay comentarios
18mar/120

King Kong 2005: visite Nueva York.

Cuando salí del cine después de ver la versión de 2005 de King Kong, me prometí a mi mismo que tenía que luchar contra el bombardeo subliminal que había recibido. Pero acabé sucumbiendo y, a pesar de un esfuerzo activo por reprimir el impulso, tiempo después acabé visitando la ciudad de los rascacielos.

Porque esa es la triste realidad sobre esta "película": no es más que un experimento para inducir en la mente de los espectadores la necesidad de visitar la ciudad de Nueva York. No hay una historia original, no hay una revisión o actualización de una película anterior... sólo una serie de planos y secuencias cuyo objetivo es forzar la voluntad y buen criterio de personas normales y corrientes, de modo que cambien moneda local en dólares y se los gasten en la gran manzana.

Por supuesto, nadie se sometería a tal tortura voluntariamente, así que había que disfrazarlo. Qué mejor reclamo que un remake de un título clásico: capta la atención de cinéfilos y profanos, atrae a distintas generaciones... y, sobre todo, oculta perfectamente la intención real de la cinta: hacer llegar el mensaje a toda la humanidad de que, sea cual sea tu condición, en Nueva York siempre estarás mejor.

¿No me creen? Reflexionen ¿Han visto la película y posteriormente han viajado a la ciudad del Empire State Building? ¿Creen que es una casualidad?

Archivado en: Ocio No hay comentarios
4mar/120

Me decepcionó: The Queen.

En general, me gustan bastante las películas que cogen un hecho o un personaje históricos alrededor de los cuales montan una trama. Especialmente si no tienen pretensión documental y, con la excusa del entretenimiento, te acercan a los acontecimientos o las personas retratados en el filme. Eso es, básicamente, "The Queen", película que, seguramente, me hubiese pasado desapercibida, de no ser por la colección de mediáticos galardones que consiguió Helen Mirren con su papel protagonista.

Tal vez si me hubiese documentado antes de acudir a mi cita con la cinta, o hubiese estado un poco más pendiente del cartel, no hubiese habido lugar para la decepción pero, esperando conocer algo mejor al personaje histórico... me encontré con un panfleto propagandístico sobre la actuación de la familia real británica, y el Primer Ministro, en relación a la muerte de Lady Di.

Así, esta película, que podría ser una más de las que, sobre el tema, sirven de fondo a largas siestas en la tarde del domingo, se diferencia de estas en que aborda la visión de la otra parte: en lugar de ser un ñoño biopic sobre la princesa del pueblo es un duro retrato de familia. Eso sí, nos distrae de las conspiranoias relativas al desgraciado accidente a base de tiernas escenas familiares al más puro estilo Disney, con ciervo incluido y Tony Blair en el papel de príncipe azul.

Y sí, las caracterizaciones e interpretaciones de la mayoría de los actores, las localizaciones, el ritmo con el que se desarrolla en relación a la carga dramática, hacen que la película, como película, sea medianamente entretenida y bastante más que aceptable en relación a lo que hay que ver.

Archivado en: Ocio No hay comentarios
26feb/120

Santiago Segura tenía razón con No habrá paz para los malvados.

Estreno la sección dedicada a las "películas que no me han gustado" con este peliculón, merecedor de seis premios Goya y disponible en streaming (por cierto, cuidadín con el streaming). Ya avisó Santiago Segura sobre la forma en la que se eligen los premios del cine patrio. Coincido con la crítica de Salvador Llopart:

Superficialmente brillante, pero sin verdadera carne dramática

A pesar del bombo y platillo, es una peli sin chicha. Es como si hubiesen hecho una versión americana de Torrente, pero en lugar de poner a Charlie Sheen como prota, nos hubiesen colocado a un José Coronado olvidado descuidado con su tracto intestinal. Cambiamos la "chinita, chinita" por "morito, morito" y listo. La diferencia está en que, vista la primera de la saga de Segura, un servidor se ha propuesto no ver más películas de "los amiguetes" y que "No habrá paz para los malvados" se prometía como una oportunidad para reconciliarse con el cine español. Visto el resultado de los Goya uno se plantea ¿qué ha hecho el cine español en 2011?

Quizá el problema es mío, que estoy perdiendo reflejos y no entiendo muchas cosas. En particular, si la peli está ambientada en una ciudad donde está prohibido fumar en lugares públicos, por qué la acción transcurre con el protagonista de bar en bar y empalmando un cigarro con otro. Del mimo modo que no entiendo qué pinta una cumbre del G-20 de fondo que, aparentemente, lo único que aporta a la trama son antidisturbios en la televisión del bar. En la que igualmente, como crítica profunda (supongo) aparece furtivamente una, típicamente española, corrida de toros. En conjunto, la historia es como una redacción escolar, empezada bajo la atenta supervisión de la profesora, abandonada en la mochila y terminada con muchas prisas, en el recreo, justo antes de la clase en la que nos pedirían el cuaderno.

Quizá el fuerte de la película es, precisamente, ser lo suficientemente ligera como para que cada quien se monte su historia alrededor de unos personajes vagamente descritos. Especialmente el papel del protagonista, que llamándose Santos Trinidad, se merecía una oportunidad para redimirse de sus faltas, excusa para rodar la cinta, pero cuya motivación no parece interesar a nadie.

Toda la acción de la película, lenta con ganas, queda resumida en el avance disponible en la web oficial. El resto es una concatenación de ocasiones para colocar publicidad de marcas de coche, tabaco, centros comerciales, extintores... Un buen repaso en este sentido lo dan en este blog. Por cierto, ¿todo el público objetivo del filme es capaz de identificar la etiqueta de producto biopeligroso y su significado? ¿de los que han pillado este detalle a alguno le ha gustado la peli?

Y el final... Ya no es que la historia y los personajes tengan un escaso e insatisfactorio desarrollo. Es que la resolución es totalmente inverosímil, no se la voy a destripar a nadie, pero después del primer disparo nada ocurriría como se plantea en la película, ni en la realidad, ni en una serie de investigación criminal, ni en cualquier película de acción medianamente coherente. Salvo, claro está que los malvados del título sean los perros infieles sobre los que queda latente la amenaza oculta en el centro comercial (se me ha escapado, lo siento).

Lo dicho, lo mejor de No habrá paz para los malvados: la cerveza. El titular de la marca de ron, a pesar de lo identificable de la botella, nos queda claro que es el único que no ha pagado por salir publicitado en la gran pantalla.

Archivado en: Ocio No hay comentarios
25feb/120

De las pelis que no me han gustado.

No More Peas!En contra de la recomendación generalizada, voy a diversificar todavía más los contenidos de este blog. He pensado que puede ser una buena idea ampliar la categoría de ocio. En lugar de hablar sólo de conciertos de Bon Jovi y obras de teatro que me han gustado, voy a publicar sobre las películas que no me han gustado.

Bien pensado, rompería dos reglas del buen bloguero, diversifico y publico contenido negativo. Pero lo de cascarrabias viene de serie en este blog que con demasiada frecuencia utilizo para liberar bilis.

El caso es que ir al cine cuesta una pasta y con demasiada frecuencia sale uno con la sensación de que le han robado el tiempo y el dinero invertido en la película. La crítica formal tiende a ser positiva durante las dos semanas posteriores al estreno de cualquier película, momento a partir del cual puede que se empiece a cuestionar algún aspecto del filme. Pero para entonces ya se nos ha creado la necesidad de ir a verla.

No prometo continuidad, ni tampoco actualidad, pero, a partir de ahora, las entradas que publique en domingo, salvo que la circunstancia lo requiera, estarán consagradas al ocio y, en la medida de lo posible, destinadas a comentar alguna película que me ha decepcionado o no me ha gustado. Empezamos mañana con... "No habrá paz para los malvados".

---

Imagen: No More Peas! por Qole Pejorian, en Flickr

Archivado en: Ocio No hay comentarios
22feb/125

Mi primera bici.

Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para hablar de #miprimerabici. O eso es lo que proponía ACA. Y aquí estamos: les presento la última foto de mi primera bici, el día que pasó a ser de otra persona. Era 2008 y la bicicleta llevaba algún tiempo si uso, así que, cuando una compañera de trabajo dijo que andaba buscando una bicicleta de segunda mano, no dudé en darle la oportunidad de disfrutar del vehículo con el que tantos buenos ratos había pasado.

Todo empezó mucho tiempo atrás, cuando mis padres me llevaron a por aquella bicicleta Orbea verde plegable. Equipada con su pata de cabra, guardabarros delantero y trasero, transportín trasero y cubre cadena metálico. Cuando me la compraron no llegaba a los pedales, a los que les adosaron unos tacos de madera para que pudiese pedalear sin problemas. Por aquel entonces crecía rápido y una visión práctica y de futuro hizo de aquella una buena inversión. Antes había tendido un triciclo marrón, metálico, ¡qué pena el día que lo vi en el carro del chatarrero! Vagamente recuerdo una bici pequeña de piñón fijo, con unas ruedas de plástico rígido que se abrieron cuando bajaba por una cuesta.

 ¡Qué alegría el día que di mis primeras pedaladas sin ruedines en la Orbea!. Íbamos camino al parque, pero la impaciencia hizo que en un descampado, ahora urbanizado, hiciese las prácticas de equilibrio definitivas. En aquella época, no sabía frenar y no llegaba desde el sillín al suelo, por lo que me tiraba de la bicicleta cuando quería parar.

Donde más jugo le sacamos a la bicicleta fue en los pueblos: hijo del éxodo rural, aquella bicicleta plegable, compañero fiel del verano, recorría la geografía nacional año tras año. Con ella viví mis primeras aventuras: me llevaba de merendola y me aguantaba durante prácticamente todo el día, dando vueltas en la plaza o de escapada a algún pueblo cercano. Aprendí a hacer caballitos, derrapes (no muchos, que se gastaba la cubierta), conducir temerariamente sin manos, levantarme sobre el transportín, hacer equilibrios en los bordillos, bajar escaleras, saltar... Todo eso acabaría pasando factura... hubo que soldar un par de veces el cuadro, la última con un suplemento (visible en la foto) para reforzar y evitar nuevos disgustos. También aprendí mecánica básica y mantenimiento de bicicleta... los cables de freno siempre se partían en el momento más inoportuno. Con esta bicicleta recorrí muchos caminos, algunos conocidos, otros nuevos... incluso alguna vez me perdí y tuve que volver sobre mis rodadas, abandonando toda esperanza de llegar al objetivo esperado.

Alargamos la vida útil con una barra de sillín más larga, hasta que fue sustituida por una bicicleta de bmx con la que hacer el cafre bien a gusto (California Games, qué daño has hecho a mis rodillas). La Orbea pasó a manos de mi hermana, con las pertinentes quejas por no poder tener una bici nueva, pero con el orgullo (no reconocido) de heredar una máquina mítica. Cuando se quedó pequeña para ella, mi padre cambió el sillín de la bici verde y la estuvo utilizando hasta que la sustituyó por la que había sido mi primera bici de montaña.

Con dos pueblos y una fuerte afición a la bicicleta, he utilizado muchas: nuevas, de segunda mano, propias, prestadas, de carreras, de montaña, de paseo... Pero con mi primera bicicleta aprendí a mantener el equilibro, a caer, a levantarme y seguir camino. Y tú, ¿qué recuerdas de tu primera bici?