No hay Mañana (There’s No Tomorrow)
There's No Tomorrow es un documental de incubate pictures que, en media hora, reflexiona sobre el modelo de desarrollo en el que vivimos, la dependencia del sistema económico de los combustibles fósiles y el colapso inminente a cuenta del agotamiento de los recursos naturales y las reservas de petróleo. A pesar del título, acaba con un final feliz, un guiño a la esperanza en forma de llamada a la adaptación.
A través de un guión bastante cuidado, el documental nos ilustra de una manera muy didáctica la problemática asociada a la dependencia energética y el crecimiento exponencial. Nos recuerda de cuando y cómo se formaron los combustibles fósiles, analizando su disponibilidad a lo largo de la historia y la evolución del coste de extracción. Compara las distintas alternativas posibles para la obtención de energía y nos recuerda que las medidas de reducción de consumo o los avances de la tecnología siguen manteniendo nuestra dependencia del petróleo, no sólo desde el punto de vista energético, también como materia prima para la fabricación de plásticos, con los que fabricamos desde dispositivos electrónicos hasta material médico.
El documental centra la atención en que el sistema económico en el que vivimos está basado en la disponibilidad de combustibles fósiles baratos. Igualmente nos recuerda el papel que juegan los combustibles fósiles en la alimentación mundial. Y sobre estas premisas nos plantea que el máximo de producción mundial se ha superado, con lo que, mientras el consumo se dispara, la disponibilidad de petróleo es cada vez menor. El fin de los combustibles fósiles podría llevar a nuestro modelo de desarrollo al colapso.
El final feliz es un toque de atención sobre la necesidad de adaptarse a un modo de vida con un consumo energético menos intenso. El futuro incierto no estará ni en una sociedad de ciencia ficción, ni en la vuelta a las cavernas. La amenaza y los riesgos están encima de la mesa, lo que toca es adaptarse, iniciar una transición responsable a un modelo más acorde con los límites finitos de nuestro planeta.
Durban no decepciona y el clima no espera.
Antes de empezar, la cumbre de Durban se anunciaba como otra reunión fracasada. De un tiempo a esta parte es así, por lo que un acuerdo descafeinado que sigue aplazando los compromisos importantes ya no decepciona a nadie. De fondo el problema de siempre: comprometerse a reducir las emisiones es visto por muchos países como una amenaza al desarrollo.
La cuestión sigue siendo ¿qué modelo de desarrollo queremos? ¿Un desarrollo que cada vez mata a más personas? Con un clima cada vez más cálido, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y ante una inminente disminución en la disponibilidad de combustibles fósiles, es tiempo de adaptarse. El clima no va a esperar que los representantes de los países entiendan la gravedad de las evidencias científicas. Los delicados equilibrios que regulan las condiciones de vida en nuestro planeta no entienden de mercados, fronteras ni compromisos internacionales.
Pero existen alternativas. Están encima de la mesa. Hemos conseguido definir el desarrollo sostenible y existen formas de aprovechar la energía solar, en sus distintas manifestaciones, para mantener una calidad de vida conseguida a través de milenios de evolución de la especie humana.
Tal vez es momento de tomar conciencia de que cada grado importa, que vivimos en un modelo que no tiene arreglo y que es hora de empezar a hacer las cosas de una forma distinta, asumiendo nuestra responsabilidad individual en lugar de esperar de brazos cruzados a que nos traigan, de la próxima reunión internacional en algún lugar remoto, una solución milagrosa que no existe.
Los estadounidenses ante el cambio climático.
Vía Grist se llega a un estudio que segmenta la opinión pública de los iuesei en relación al cambio climático.
El estudio divide el continuo de posturas posibles en seis grupos. En una interpretación libre para la blogosfera son:
- Los alarmistas (The Alarmed) 18 %
- Los preocupados (The Concerned) 33 %
- Los prudentes (The Cautious) 19 %
- Los despreocupados (The Disengaged) 12 %
- Los dubitativos (The Doubtful) 11 %
- Los negacionistas (The Dismissive) 7 %
Continuando con las reflexiones propuestas por el autor de la reseña antecitada:
- las categorías no son estancas y son una de las formas posibles de estudiar el continuo de posturas ante el cambio climático.
- llama la atención que los negacionistas admitan que no han pensado mucho sobre el asunto, a la vez que declaran estar bien informados.
- ¿por qué los medios de comunicación presentan la cuestión basándose en testimonios de los alarmistas y los negacionitas? solo son la cuarta parte de las posturas posibles.
- la postura adoptada en relación al cambio climático, en muchos casos, es independiente de las evidencias científicas.
- una gran parte de los estudiados que dudan sobre el consenso científico en relación al cambio climático.
Así las cosas, resulta interesante saber que el principal argumento negacionista cala hondo, a pesar del esfuerzo de las organizaciones internacionales en este punto.
Por cierto, el estudio describe estas categorías y hace un perfil detallado de cada una de ellas: es una segmentación de audiencias en toda regla, para que sepas qué y como vender a cada uno.
¿Olimpiadas verdes? Dejen de cambiarlas de sitio.
La reflexión de Jonathan Hiskes "Want to green the Olympics? Stop moving them around" me ha recordado cierta reunión, cuando todavía Madrid 2012 parecía algo al alcance de la mano, en un chalete exclusivo de la capital. En frente teníamos a Antonio Lucio y unos juegos que podrían haber pasado a la historia por ser los más verdes.
Lo cierto es que, mirado con perspectiva, gran parte del impacto, tanto ambiental como monetario, de la celebración del acontecimiento reside en la construcción de las infraestructuras necesarias para un evento que dura un par de semanas:
“For all the efforts to minimize the impact of the Olympics, one big solution never gets taken seriously. So much of the environmental and financial cost of the games comes from cities trying to build facilities that suit both a massive, two-week influx of athletes and spectators and also the long-term needs of locals. So you get things like Montreal’s Olympic Stadium, built for the 1976 summer games and not paid off in full until 2006. Or the “spookily quiet, deserted” Olympic village Tom Philpott saw in Turin, Italy, two years after the games there.”
La propuesta parece tan alocada como impertinente: gran parte del espíritu olímpico posiblemente resida en la alternancia entre continentes de la sede que acoge la fiesta deportiva. También resulta fácil argumentar que las olimpiadas suponen un motor de desarrollo para las ciudades candidatas: la maquinaria económica se acelera por unos días con el desembarco de las comitivas deportivas y sus séquitos de patrocinadores, políticos, amigos de políticos y otros allegados. Por no hablar de los pichigüilis.
La cuestiones a plantearse serían ¿qué es el espíritu olímpico? ¿es necesario montar tanto tinglado alrededor? ¿pintarlo de verde salvará el planeta?
¿Cómo andará la circulación termohalina?
Est
e invierno, en que las nevadas y los fríos invitan a pensar que la cumbre de Copenhague y el calentamiento global son un paripé para que los políticos y los ecologistas pasen unos días entretenidos montando circo mediático, me acuerdo con frecuencia del documental "La corriente del Golfo y la nueva glaciación".
La corriente del Golfo y la circulación termohalina juegan un papel importante en la distribución de temperaturas que actualmente disfrutamos en el planeta. Entre otras cuestiones, permiten que en Europa tengamos, a la misma latitud, inviernos mucho más suaves de las que disfrutan en el norte del continente americano.
Son muchos, variados y con relaciones complejas, los factores que influyen en las corrientes y dinámica oceánica, pero parece ser que el calentamiento global y la disminución de la salinidad oceánica asociada a la disminución de las grandes masas de hielo, pueden alterar sensiblemente, durante el siglo que vivimos, la trayectoria de las corrientes oceánicas y, con ellas, la distribución de temperaturas en el planeta.
Pese a los negacionistas y sus argumentos, parece que estamos afectando nuestro clima de manera irreversible. Lo malo es que no sabemos calcular ni la magnitud de los impactos, ni cuando o como se manifestarán. Por eso, cuando veo estos días los infoxicativos de televisión, lejos de tranquilizarme pensando que las nieves de este invierno son una prueba de que el cambio climático es un cuento chino, me asalta la inquietud: ¿estoy preparado para asumir los efectos de un inminente cambio global?
Relativizando lo de Copenhague: carbón para todos.
El regalo de reyes de Richard Heinberg es una lúcida reflexión sobre el significado de Copenhague, aquella reunión, ¿se acuerdan? Pues no es para tanto que fuese un rotundo fracaso, lo dice el propio Richard, con más razón que un santo (en inglés, claro):
Once again: it’s no wonder more wasn’t achieved in Copenhagen.
¿Por qué no importa? Pues la respuesta no es corta, un pdf con 12 folios de los que extracto, en una adaptación libre y desordenada, las siguientes ideas (no dejen de leer el original):
Después de una breve introducción el autor (en adelante Richard) habla sobre lo que se acordó y lo que no se acordó en la cita. Así pues, los acuerdos se ciñen a sistemas para marcar objetivos de reducción de emisiones por parte de los países industrializados, aceptar sistemas transparentes para el seguimiento de las emisiones, pagos para evitar la deforestación en países pobres y ayuda a la adaptación de las naciones más vulnerables al cambio, limitar el calentamiento en dos grados Celsius hasta 2050 y acelerar el desarrollo de tecnologías bajas en carbono. A continuación Richard expone los argumentos de por qué este regalito hipoteca el futuro de Daniela.
El segundo apartado es una reflexión sobre por qué era y seguirá siendo difícil alcanzar algún acuerdo. Hace un interesante repaso por países y grupos de interés en relación a lo que cabría haber esperado y lo que aportaron al acuerdo de Copenhague. No lo reproduzco, pero que traigo este párrafo que viene diciendo algo así como que no se puede esperar mucho si los únicos políticos que pueden prosperar son aquellos que prometen crecimiento económico:
If all of this sounds shamefully self-interested and corrupt, just put yourself in the shoes of a high-level politician. No would-be leader who fails to promise economic growth is taken seriously to begin with, so the only politicians we have are ones committed to producing growth. Those who succeed at this are rewarded; those who fail are sidelined and forgotten.
Should we ever seriously have expected a much different outcome from Copenhagen?
El siguiente punto del artículo trata de lo que no se habló durante la cubre de Copenhague. Efectivamente, el cambio climático es un asunto importante, pero solo es uno de los muchos dilemas (que no problemas) interrelacionados que componen un proceso de cambio global al que nuestra especie va a tener que hacer frente durante los próximos años. Entre otros destacan:
- La pérdida de suelo fértil
- Aumento de la escasez de agua potable
- La muerte de los océanos
- Continuo aumento de la población y superpoblación
- Acelerada y catastrófica pérdida de biodiversidad
Sumados al cambio climático y a otros elementos catalizadores operando a corto plazo como son el colapso del económico y el agotamiento de los combustibles fósiles (incluido el peak oil), la combinación de factores puede desencadenar una crisis alimentaria que dejaría en lo anecdótico cualquier hambruna conocida por la humanidad.
As events are unfolding now, these problems, together with climate change, will combine over the next few years or decades to trigger a food crisis of a scale and intensity that will dwarf to insignificance any famine in human history.
To make matters even more grim, there are two near-term dilemmas that may make climate change and these other problems much harder to address: peak oil and economic collapse.
En resumen, este apartado del artículo aborda la idea de que las discusiones en la capital danesa se han llevado a cabo desde una visión miope del cambio global, dejando de lado una serie de aspectos que dependen íntimamente unos de otros y, sobre todo, obviando la crisis del modelo de desarrollo occidental, basado una riqueza financiera que se ha evaporado y en la abundancia de combustibles fósiles baratos que se están agotando.
El último apartado, descartando que los acuerdos internacionales puedan resolver por si mismos los desafíos ambientales a los que se enfrenta nuestra especie, invita a la acción local y enumera algunos ejemplos de iniciativas concretas para afrontar los impactos que llegarán inevitablemente y con independencia de que seamos capaces de averiguar cuando y cómo nos afectarán.
If such impacts are unquestionably coming, then we should be doing something to prepare. Since we don’t know exactly what the impacts will be, or when or where they will land, the most sensible strategy is simply to build resilience throughout the system. Resilience implies dispersed control points and dispersed inventories, and hence regional self-sufficiency—the opposite of economic efficiency, the central rationale for globalization—and so it needs to be organized primarily at the local level.
Así pues, la adaptación pasa por construir un sistema con la resiliencia necesaria para que los efectos del cambio global sean lo menos traumáticos que sea posible.
¿Has elegido bien tus regalos de reyes?
Un grado importa – Cambiemos la tendencia.
La Cumbre del Clima en Copenhague (15ª Conferencia de las Partes (COP-15) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) está dando mucho que leer: esperanzas y expectativas, pedaleos, dudas razonables, infoxicación a saco...
Las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, el deshielo cada vez más rápido, la escasez de agua para consumo... son protagonistas estos días de titulares en prensa, blogueos, twitteos... Pocas ocasiones generan y permiten acceso a tanto material divulgativo sobre los retos que enfrenta nuestra especie.
La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) también ha creado varios contenidos que se estrenarán el próximo 13 de diciembre en un evento global bajo el lema "Bend the trend". Tenemos unos aperitivos:
One Degree Matters Low-Resolution from aceandace on Vimeo.
European Atlas Of Environment Low-Resolution from aceandace on Vimeo.
Sobre la trascendencia de estos documentales, ya se sabe, material para que los escépticos negacionistas se entretengan. Poco se puede argumentar a los que no tienen suficiente con las evidencias, datos o estudios. Para el resto puede ser interesante contar con información actualizada sobre lo que está ocurriendo con nuestro clima y como nos afecta. Espero que nuestros representantes estén a la altura de lo que nos jugamos y que, como ciudadanos, seamos capaces de exigirles la responsabilidad que hemos delegado en ellos.
A buenas horas…
La prensa está revolucionada: los ecologistas quieren parar las obras de la M – 501.
Lo veo bastante difícil, más que nada porque, al menos en algunos tramos, el grado de ejecución es bastante alto. ¿Política de hechos consumados? Puede ser. Después del desbroce (por decirlo suave), el movimiento de tierras y el asfaltado, devolver un entorno a su estado original es… ¿imposible?.
Funciona así. Una vez instalada la infraestructura es menos impactante embalsar el agua que desmantelar la presa ¿te suena? Por eso es importante que asumamos nuestra responsabilidad individual: participando. Y pidiendo que nos dejen hacerlo.
Era antes, cuando las máquinas no habían entrado en acción, cuando se podía haber hecho algo. Sí, ahora podemos evitar que se siga expandiendo. ¿Es necesario todo esto? ¿Pero podríamos haber buscado alternativas? Tal vez había soluciones que respondiesen al interés social, al de las personas físicas. El enfrentamiento entre organizaciones, con su correspondiente circo mediático, no ayuda a conservar el medio ambiente. Egoísmo empático nos hacía falta aquí también: escucha y deja escuchar.
La normativa de evaluación de impacto ambiental es clara, trámite de información pública:
en aquellas fases del procedimiento en las que estén aún abiertas todas las opciones relativas a la determinación del contenido, la extensión y la definición del proyecto sujeto a autorización y sometido a evaluación de impacto ambiental
¿Qué hicimos durante el trámite de información pública? ¿participamos de una forma real y efectiva?
Por cierto, hoy es el día mundial del medio ambiente ¿lo has pasado bien?
Cambio climático, sin excusas
La ONU lo tiene claro: el calentamiento del planeta y la influencia humana en el proceso son indiscutibles, tanto como que detener las tendencias de calentamiento global es el principal desafío al que nos enfrentamos actualmente.
Esta afirmación se sostiene en el trabajo de más de 3.750 personas de más de 130 países que participan en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Independientemente de la postura de la ONU, un tema tan complejo como este siempre podría dejarnos un cierto margen para el escepticismo, la amarga polémica y, sobre todo, la incertidumbre.
En cualquier caso, para entender la magnitud del problema, incluyendo las evidencias, impactos y posibles soluciones, podemos visitar el resumen de los informes del IPCC. La documentación recoge la respuesta a las preguntas que solemos plantearnos sobre el cambio climático y la argumentación científica de las principales inquietudes que nos asaltan cuando se habla del tema.
Disminuir los efectos del cambio climático y cambiar la tendencia es cuestión de voluntad. No se trata de volver a las cavernas. Consiste en plantear correctamente los objetivos de desarrollo.
Los ciudadanos contamos con instrumentos que acreditan el mejor comportamiento ecológico de los productos que compramos, de los alimentos que consumimos o de las empresas en las que trabajamos. No es más que un pequeño paso, pero es lo que tenemos más a mano.
Objetivos de desarrollo del Milenio
Los Estados Miembros de las Naciones Unidas adoptaron en el año 2000 la declaración del Milenio y establecieron ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio:
1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre
2. Lograr la enseñanza primaria universal
3. Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer
4. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años
5. Mejorar la salud materna
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo
Puede encontrarse más información sobre los Objetivos del Milenio en:
Base de datos de indicadores de los objetivos de desarrollo del Milenio
Objetivos de desarrollo del Milenio: Informe 2007 (pdf)
MDG Monitor (en inglés)

