Violencia es cobrar 600 euros.
Me prometí a mi mismo que no volvería a acudir a una manifestación: el amargo sentimiento de saberme utilizado en la última a la que había asistido y la impotencia ante la manipulación política del gesto colectivo, me llevaron a mantenerme en casa ante cualquier convocatoria, por interesante que fuese. Pero no se puede pretender cambiar las cosas haciendo lo mismo siempre. Igual es que le he visto las orejas al lobo. O tal vez necesitaba salir a la calle y gritar para desahogar la tensión que se acumula a la espera de la resolución definitiva de un proceso por despido improcedente.
El caso es que ayer hice un ejercicio de abstracción y salí a la calle:
- En primer lugar tuve que despojarme de mi prejuicio en relación a las manifestaciones. Sigo pensando que son la evidencia clara del fracaso de lo que llamamos democracia. Para mí, son la expresión pública de la frustración de miles de personas que no encuentran la forma de participar en un sistema, supuestamente, justificado en la voluntad popular.
- Desvinculé los colores de las viejas historias, basadas en amargos recuerdos, narradas por algún mayor que vivió desafortunados acontecimientos históricos. Los que nos sacaron el sábado a la calle son los únicos que están contestando y ofreciendo alternativas a la situación que vivimos. Y están captando la atención de mucha gente en un momento en que los colores y las posiciones se han difuminado tanto que resulta ingenuo mirar al futuro con prejuicios del pasado.
- Acepté las condiciones del juego con deportividad: calzado cómodo y nada de frustrarse por el escaso o nulo impacto mediático. Cualquier otra manifestación que tuviese lugar en la cuidad acallaría esta. Es más, de salir en los medios de infoxicación de masas, sería con alguna connotación partidista o para encasillar a los participantes como ejemplo a no seguir.
- Asimilé "pegarse una pegatina en la cazadora" a un "me gusta" del feisbuc. Del mismo modo que acabar colocando en el mobiliario urbano un letrero que te pasan en mitad de la manifestación podría ser un RT de tuiter.
- Y, por supuesto, asumí que a los ojos de guguel, feisfull y otras formas de etiquetar personas me estaba convirtiendo en un violento antisistema.
Así las cosas, el sol bendijo la convocatoria: cargamos con el paraguas pero no hizo falta. Es más, un poco de protector solar hubiese venido bastante bien. Un agradable y tranquilo paseo por Madrid, que debería haber empezado en Banco de España, pero lo hizo más adelante, en la misma Calle Alcalá, pasado el cruce con Gran Vía. Un recorrido políticamente correcto que hacía de la manifestación otro atractivo turístico más, a la vez que la mantenía fuera del protagonismo que se consigue transitando la Gran Vía o la Castellana. Un paseo al que, poco a poco, se añadía gente de toda condición: desde chavales trajeados que tenían toda la pinta de haber encontrado en la protesta la mejor manera de hacer tiempo hasta la hora de entrar al siguiente after, hasta parejas que decidían dar un carácter reivindicativo al paseo del sábado por la mañana.
Un paseo animado con consignas y bailes contra las medidas del gobierno y un pacto social alcanzado a costa de los derechos adquiridos durante milenios de historia de conflicto entre los ciudadanos y el poder. Un poder económico y político que actualmente se vuelve a olvidar de las personas y las deja fuera de juego, amparándose en sistemas de representación que la mayoría tiene claro cómo funcionan ni qué coste tienen. Coste económico y social que pagamos día a día.
Entre los muchos lemas, pancartas y proclamas de la manifestación me quedo con "violencia es cobrar 600 euros". Es el mejor resumen de la manifestación. ¿Quién puede representar la voluntad de un pueblo viviendo en un plano de la realidad radicalmente distinto? ¿Cuanto cobran los representantes sindicales para mantener a los trabajadores callados y tranquilitos en sus puestos de trabajo? ¿Qué hacen los políticos para merecer las pensiones que cobran? ¿Las diferencias salariales y la precariedad laboral son la recompensa a la delegación del poder?
Eché en falta más "No nos mires, U N E T É". Especialmente cuando la manifestación pasó frente a la Catedral de la Almudena. La gente que sale de misa también son personas, trabajadores, parados... que sumar a la lucha para conseguir que el poder político y económico no aplasten las libertades individuales. Tal vez víctimas, igual que "la Mª Carmen" lo es de la precariedad laboral que trae la reforma laboral.
No me quedé al mitin ni al concierto. Seguí haciendo mi vida, compartiendo reflexiones con amigos sobre lo que nos había parecido la manifestación, sobre la situación laboral de cada uno, sobre nuestras vidas y sobre lo que hacemos para que se parezcan a la que nos gustaría vivir.
¿Volveré a otra manifestación? No tengo ni idea. Pero cada día soy más consciente de que la realidad no es lo que nos cuentan por televisión los que pueden pagar un espacio en el informativo. Que hay movimiento debajo de las siglas, los colores y los símbolos. Que las personas tenemos que hacer el ejercicio de dejar atrás todo lo que nos separa. Que tenemos que unirnos para conseguir un modo de vida sostenible y justo con el resto de personas con las que compartimos el planeta en el espacio y en el tiempo presente, futuro o pasado.
Compartiendo CC BY 3.0
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Como la experiencia demuestra que todo lo que no se comparte se pierde, he decidido compartir más y mejor: desde hoy, los textos de este blog y mis fotos en la galería sostenibilizarte.es van con licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España (CC BY 3.0).
Sí, ya hace tiempo que utilizo Creative Commons, pero hasta ahora utilizaba la licencia "reconocimiento - no comercial - compartir igual", que limitaba más la reutilización legítima de los contenidos. Bien pensado, con independencia de la licencia utilizada para publicarlos, es bastante difícil controlar si alguien accede a un contenido en internet, lo descarga, lo copia o lo utiliza sin respetar los derechos del autor . Así las cosas ¿para qué poner límites a la reutilización de los contenidos que comparto en la web?
A partir de ahora, si te gusta alguna foto de mi galería o algún texto de los que escribo en este blog no dudes en copiarlo, pegarlo adaptarlo... eso sí, en la medida de lo posible, cita al autor y la fuente de donde lo sacaste: un enlace al original es una buena forma de reconocimiento.
Los políticos que no escuchaban música libre.
Historia basada en hechos reales y narrada en segunda persona sobre como la Ley Sinde marca la agenda de todos los miembros del gobierno, aunque acudan a hablar de cambio climático en un foro de conocimiento abierto.
Una mañana como otra cualquiera te levantas con intención de acudir a otro sarao sobre cambio climático y empleo verde. Hacía tiempo que no acudías a jornadas y eventos, pero en los últimos meses has encadenado unos cuantos. En esta ocasión se presenta el enésimo informe sobre un tema tan trillado como de moda, pero con el aliciente de un cargo del gobierno en el programa. En el fondo te gusta: asistes escéptico, si la ocasión lo permite planteas alguna pregunta impertinente, saludas amigos y antiguos compañeros... Pasas de las motos que intentan vender a los profanos y observas como sigue evolucionando el discurso.
Estás listo para salir con tiempo suficiente pero, como también empieza a ser frecuente últimamente, una llamada comprometida te retiene durante cerca de media hora, por lo que acabas retrasándote. Cuando llegas al lugar del evento compruebas el poder de convocatoria del cargo político: la sala está llena y la gente se asoma desde el pasillo para escuchar lo que se habla en la sala. No puedes entrar a curiosear quien ha asistido, pero te asalta un viejo conocido. Te saluda amistosamente, pero a pesar del respeto que te inspira le indicas que te está confundiendo con alguien. Y aprovechas a darle una tarjeta, por si se le ocurriese visitar tu página web y ponerse al día de tu trayectoria profesional. No te extraña verle allí, pero tampoco te cuadra. Hasta que caes en la cuenta.
Desde tu hueco en el pasillo apenas ves la sala o los ponentes, pero sí la pantalla donde se proyectan las presentaciones y sobre la que, cuando el ponente, demasiado importante como para preparar unas transparencias, habla sin apoyo audiovisual, se suceden tres imágenes: una con publicidad del nuevo programa formativo de la entidad anfitriona del sarao, otra sobre el acto que está aconteciendo y una tercera, que te llama poderosamente la atención, relativa a la nueva política corporativa de la entidad y la filosofía del sarao: conocimiento abierto. En particular, la imagen hace referencia a la "música libre" y los autores que la comparten de forma abierta. Supones que en el tiempo de espera previo al inicio de las ponencias ha estado sonando música y esta es la manera de dar crédito a sus autores. A la vez que se llama la atención sobre la nueva estrategia de difusión de contenidos por parte de la entidad anfitriona de las jornadas.
Pero precisamente esta imagen incomoda a alguien. Tu conocido está como loco, enseguida comprendes que lleva un rato pidiendo que dejen de proyectar eso de la "música libre" y exige que se retire. El cargo político está apunto de coger el turno de palabra y no le parece adecuado que, estando en plena tramitación una ley sobre restricciones en el uso de Internet, se asocie la imagen del cargo a una declaración de intenciones sobre conocimiento abierto en la que aparece la expresión "música libre". Caes en la cuenta. Aquel personaje que te inspira tanto respeto es un secuaz del cargo político y está allí controlando que la foto salga bien. Y así es, mueve a todos los fotógrafos de la sala para que les quede claro que la imagen del cargo público no puede asociarse a la "música libre".
Como el resto de los asistentes a la jornada ves como aparece el puntero en la pantalla, se cierra la presentación sobre la institución y el operario de turno busca algo políticamente correcto que proyectar mientras habla el cargo político. Tampoco lleva presentación, es un discurso medido, con miedo a preguntas comprometidas. Como todas las respuestas, innecesariamente sobredimensinadas, en el turno de preguntas. Sólo unas pocas, no sea que salga la pregunta impertinente que nos ponga a todos en evidencia. Te contienes, no es plan de ganarse una colleja, estás en la puerta de la sala, con el secuaz del cargo político al lado.
Esta vez no te va a costar mucho morderte la lengua, enseguida dan paso al cóctel y tienes ocasión de comentar con los amigos. Hay unos cuantos en la sala . El resto de asistentes posiblemente tampoco escucha "música libre". Han sido testigos de la jugada pero ¿se habrán dado cuenta?
Erin Brockovich también tiene blog.
Ayer pusieron en la tele, por enésima vez, la película "Erin Brockovich". La primera ocasión en que me preguntaron por ella todavía no la había visto. Corría el año 2000 y yo estaba impartiendo mi primer curso serio de gestión de residuos: tropecientas horas en un programa para mujeres en situación de desempleo. Me perdí el estreno en el cine, pero elijo la prensa que compro por lo que trae de gancho: el DVD de la película con la que Julia Roberts ganó el Óscar a la mejor actriz en 2001 fue un buen reclamo. Y la oportunidad de satisfacer la curiosidad sobre el film.
He de decir que me encantan la actriz, el personaje (y el blog de Brockovich), la historia y la propia película. Narra una situación tristemente frecuente en lo relativo a la situación ambiental de muchas organizaciones. Ilustra uno de los muchos ejemplos de procesos industriales que son rentables gracias a que, con o sin intención, no internalizan parte de sus costes: los beneficios son para el empresario, pero las emisiones atmosféricas, los vertidos contaminantes, los residuos y otros riesgos más o menos desconocidos nos los repartimos entre todos, incluyendo las plantas y animales que viven alrededor de la industria, y no tan cerca.
En la película se expone un caso de contaminación con cromo hexavalente del acuífero del que se abastece una población, afectando a la salud de las personas que utilizan el agua contaminada en su vida cotidiana. Desde este planteamiento, se abordan las distintas dimensiones económicas, técnicas, legales, ambientales, y sociales del problema, tanto de un modo global como para cada uno de los implicados en el problema: las familias afectadas por la contaminación, el despacho de abogados que los asesora... y la propia Erin Brockovich, como protagonista de la película, cuya situación personal y profesional va evolucionando y se ve condicionada por su implicación en el caso. La componente social hace que esta peli tenga mucho más gancho que "Acción Civil", más centrada en la cuestión monetaria y la ética del abogado interpretado por Travolta.
A pesar de ser películas, son ejemplos de cómo ha ido evolucionando la conciencia ambiental y, en paralelo, la legislación sobre medio ambiente. Las repetidas catástrofes ambientales o la acción social contra situaciones especialmente dañinas para la salud de determinadas comunidades, han ido forzando sistemas de prevención y sanción para conseguir, poco a poco, que las industrias se ocupen de aquello que producen junto a sus bienes y no pueden colocar en el mercado. Pero a pesar de toda la conciencia ambiental, alarma social y legislación, todavía sigue saliendo cromo hexavalente por los grifos de la gente, los motores diesel aumentan la mortalidad en las ciudades, y cada vez parece que estamos más cerca de la primavera silenciosa descrita por Rachel Carson.
Afortunadamente, a pesar de que son muchas las empresas entregadas al greenwashing que siguen ignorando el cumplimiento de la legislación ambiental en su cadena de valor, contamos cada vez con más posibilidades de ser ciudadanos y profesionales formados e informados para participar en la elaboración de una legislación ambiental que proteja nuestra salud y nuestro entorno, exigir se cumpla en las organizaciones para las que trabajamos y ayudar, mediante nuestras denuncias, a la Administración a identificar, inspeccionar y sancionar a los infractores.
Y llegado a este punto, (ustedes me disculpen) sólo me falta publicitar el Curso de Legislación Ambiental Impartido por ISM, con el que colaboro y que empieza el próximo 17 de enero. Seguro que es una gran oportunidad de adquirir herramientas para identificar requisitos legales y aplicarlos en las organizaciones que sí se toman en serio el respeto al medio ambiente.
Blogs, conversaciones y feisbuc.
Si algo de interesante tiene la web 2.0 es la posibilidad de conversar. Conversaciones diferidas en el espacio y en el tiempo, pero conversaciones al fin y al cabo. Una ventaja sobre el chat, no es necesario estar conectado en tiempo real, basta con dejar una aportación cuando uno se conecte a Internet o cuando encuentre la conversación. Una ventaja sobre el debate en el bar, la conversación queda registrada en forma de entrada con comentarios o, en el mejor de los casos de entradas cruzadas a base de enlaces y comentarios, de modo que cualquiera puede aportar cuando y como quiera o pueda.
La web 2.o ofrece una amplia gama de herramientas para publicar y participar en la conversación. Algunos preferimos el blog. Gestar una entrada es un proceso más elaborado que cambiar el estado en una red social o soltar lo que pasa ahora en un tuiteo. El control de los contenidos también es otra buena excusa para decantarse por un espacio autogestionado fuera de las herramientas sociales cerradas y controladas por terceros. Incluso la costumbre, porque, todo sea dicho, los blogueros estaban antes.
Y claro, a un bloguero le gusta que le lean. Buen motivo para enlazar el blog con la cuenta de, por ejemplo, facebook. Y aquí vienen los problemas. La conversación se bifurca. El contenido aparece por varios sitios y los comentarios se dispersan. Los amigos que no conocen Internet más allá de los límites del facebook no van a exponerse a los riesgos de salir de allí donde se sienten seguros y los seguidores del blog no se van a molestar en abrir una cuenta en feisbuc, agregarte en esa plataforma y publicar los comentarios allí. Lógico y normal. Dos tipos de público, dos formas de participar en la conversación. Ahora donde dice facebook añadimos linkedin, xing y las que correspondan. Por mucho que se empeñen los vendedores de publicidad contextual, las relaciones y dinámicas entre grupos de personas son variadas, complejas y no se pueden simplificar en una sola plataforma, especialmente si requiere crear una cuenta de usuario y no explota las posibilidades de integración con otras herramientas de publicación. Tampoco creo que sea deseable que todas las interacciones personales de un individuo sean trazables a través de la red, pero eso es otra cuestión.
Todo esto venía porque Txema ha encontrado una forma de importar al blog los comentarios que dejan a los usuarios de facebook a los contenidos creados en wordpress. La duda que me asalta es, después de exponer las opiniones de mis contactos en facebook a mi blog ¿cómo se van a enterar de la conversación que generen? Si una persona que sigue el blog desde fuera de facebook contesta al comentario importado desde esta plataforma ¿cómo se entera la persona que comentó a través de facebook? Supongo que la solución pasa por prescindir de facebook, pasar de la asimetría que crea y volver a la red 2.0 como debería ser: distribuida y abierta.
De momento, sigo publicando por aquí y, si lo haces, me parece bien que me leas donde puedas y donde quieras. Como a Txema, me gustaría que la conversación que cualquiera de mis entradas pudiese generar se reflejase en este mismo blog mediante comentarios, enlaces de referencia o lo que sea. Pero nunca le digo que no a una buena conversación, sea donde sea, especialmente si no hay que teclear y es con unos refrigerios de por medio.
Tuneando el blog.
Pues eso, domingo gris, no apetece salir a comer pipas y me he decidido a cambiar un poco el blog. Lo más evidente: el aspecto. He cambiado la plantilla. De momento me ha gustado lightword. Es más gris que la que tenía hasta ahora, pero no porque me esté volviendo más oscuro. La intención es reducir el consumo de energía debido a la visualización de este blog: las páginas web con fondo claro pueden tener un mayor impacto ambiental y ocular. Posiblemente volveré a cambiar la plantilla del blog cuando encuentre una combinación de fondo oscuro y letras en blanco que me convenza.
En la medida en que cada cual lee blogs como puede y una forma de acceso a contenidos, cada vez más frecuente, es la redifusión a través de herramientas sociales como el feisbuc y su fondo blanco, esta medida no tendrá demasiada repercusión en las emisiones atmosféricas de la red de redes.
Otro cambio importante ha sido la inclusión de un subtítulo: "pintarlo de verde únicamente cambiaría el color". Declaración de intenciones y vuelta al origen: como individuo con blog, quiero compartir una actitud crítica con los discursos verdes en el límite de la publicidad engañosa. La responsabilidad de conseguir un modelo de desarrollo sostenible no se puede delegar, así que toca ser productor de sostenibilidad a tiempo completo.
Espero que siga gustando, guste o lo que corresponda. Los comentarios son bienvenidos y dan sentido a esto, así que no se corten. Gracias por venir y no se olviden de volver de vez en cuando.
Este blog cumple años.
El 22 septiembre 2007 empecé a escribir en este blog. Quería disponer de un canal de participación en la sociedad de la conversación. Entre las opciones posibles, y tras haber probado otras alternativas, decidí hacerlo con nombre y apellidos. Podría haber continuado con aquel blog "anónimo" que había estado escribiendo desde principios de 2006 pero, si bien es cierto que estar expuesto es un riesgo, ¿de qué te sirve el anonimato si nadie sabe quién eres?
Desde entonces se han ido juntando 216 entradas y 442 comentarios. Los números indican que no le dedico demasiado tiempo. Se sabe que es más divertido comer pipas junto a un hormiguero. Los datos, posibles gracias a los que estais al otro lado, también reflejan una escasa participación. Supongo que es difícil despertar interés con un blog que salta desde las impresiones del que lo escribe sobre un concierto, hasta un resumen sobre no se que ley de medio ambiente, pasando por un vómito producido por la visita a un portal institucional o el relato de un paseo en bici al curro. Es lo que hay. Podría llevar tres blogs en paralelo separando cada temática, pero no busco ganar dinero con anuncios contextuales.
Tampoco pretendo potenciar mi trayectoria profesional con este blog. Lo que no quita para haber conseguido o reforzado algunos contactos laborales. En este sentido, el balance es positivo. Si he perdido alguna oportunidad por lo que escribo aquí, que es posible, no me he enterado. Otras han aparecido gracias a mi presencia en internet. Lo que no tiene precio es la sensación que se produce cuando una entrevista de trabajo se vuelve humana a partir de alguna pregunta, aparentemente fuera de contexto, relacionada con algo de lo que escribiste meses antes de la cita. "Sí, claro que tengo una opinión personal sobre ese asunto. Y también tengo un criterio profesional sobre como abordarlo si trabajase para esta organización".
Últimamente lo tengo algo más descuidado que de costumbre. No por falta de ganas de escribir. Estoy atravesando una delicada transición en la que todo lo que diga podrá ser utilizado en mi contra, pero eso es otra historia. Tal vez podría, siguiendo los apuntes de Loretahur, aprovechar el momento para maquear el blog un poco. En cualquier caso, a pesar de alguna entrada tipo Sputnik, espero que, si sigues esto, no tengas la sensación de que aquí se escribe por rellenar.
Curriculum y followers
Ahora resulta que para ir a buscar empleo tienes que llevar el CV actualizado y la lista de followers...
Pues... a pesar del fricazo que llevo dentro y de estar atento al mercado veraniego de fichajes, de momento no utilizo twitter y en el feisbuc si me buscas igual no me encuentras.
Estar estoy, pero como libreta de direcciones de correo electrónico con fotos y poco más. Como en Xing y LinkedIn.

