Una de enlaces rotos.
Estos días le he dedicado algo de tiempo a mi presencia web: que si completar el perfil de LinkedIn, que si tunear la galería de fotos para poder compartir más fotos en la red, que si traer el blog a este dominio, que si analizar las estadísticas... en una de estas me ha dado por probar algunos plugins para el blog. En particular uno que detecta enlaces rotos.
El resultado está siendo brutal. Cientos de enlaces han quedado huérfanos. La casuística es de lo más variado. Desde páginas web que han desaparecido sin dejar rastro (ni siquiera en esas herramientas que prometen un archivo histórico de la web), redirecciones que no funcionan correctamente... incluso algunos enlaces mal escritos cuando redacté la entrada en la que se incluyen.
Lo que más me llama la atención es el baile de contenidos de los portales institucionales.Información que debería mantenerse quietecita va cambiando de dominio, de sección, de apartado... Cada cambio político en el gobierno de turno implica cambios en la denominación y distribución de las unidades de la Administración, con su correspondiente cambio en el portal institucional: una buena colección de enlaces que dejan de funcionar... y a saber dónde terminarán esos contenidos. En concreto, me llama poderosamente la atención cómo cambian de sitio contenidos con vocación de permanencia, tales como publicaciones. ¿Por qué cambiamos la url de un informe en pdf sin una redirección en condiciones? A tirar de buscador otra vez.
También se empiezan a notar los recortes: gran parte de los agujeros en la web son causados por organizaciones que desaparecen, proyectos que dejan de tener continuidad y dominios que no se renuevan.
Internet evoluciona. Mucho y deprisa. Y sus contenidos no se están quietos. ¿Qué hacemos con los enlaces? ¿Merece la pena dedicar el esfuerzo de actualizar y encontrar dónde fueron a parar los contenidos que apuntabas desde tu entrada? ¿Es elegante dejarlos vacíos para que devuelvan un error de contenido no encontrado al visitante de tu blog? ¿Los eliminamos directamente, dejando cojas las entradas que apoyaban en contenidos que ya no están donde se les esperaba?
Los contenidos más vistos de 2011.
Tenía un poco olvidado el repaso de las estadísticas del blog, pero la sesión de Alejandro Maceira en el curso Redes Sociales y Medio Ambiente, me animó a retomar la medición.
Revisando las métricas me he encontrado que las entradas con más visitas durante el año 2011, por este orden, son las siguientes:
- El punto verde.
- Haría un máster en EOI.
- Un grado importa - Cambiemos la tendencia.
- Gato negro.
- Aceite usado: por la pila no, a la basura tampoco.
Tenemos que ir, precisamente, al sexto puesto para encontrar la primera de las entradas escritas en 2011 que aparece en la tabla de las entradas con más visitas durante 2011. Así pues, de las 48 entradas escritas en 2011, las 5 con más visitas durante es año son:
- Para salir de la crisis hay que trabajar menos.
- La culpa no es de tu compañero, es de tu jefe.
- De lo difícil que es definir empleo verde.
- El bosque azul está en el lado oscuro.
- Erin Brockovich también tiene blog.
En la parte baja de la tabla, los artículos escritos en 2011 con menos éxito. en cuanto a número de visitas (siendo 1 el menos visitado), han sido:
- Irene podría haber sido peor.
- Ayer estuvimos de #gwmeeting.
- Siete millardos ¡qué de cuantos!
- Segundo está listo para ensalada.
- Una de libreros que atraen la lluvia.
En resumen: durante 2011 he escrito poco en comparación con otros años, el empleo parece ser una de las inquietudes destacadas de los visitantes de este blog, así como las mascotas y los residuos, pero las historias del hombre que susurraba a los tomates no tienen mucho interés.
Por cierto, estas estadísticas las he sacado de la aplicación del servidor, de donde también me he descargado los archivos de log, para torturarlos un poco con analog y recordar viejos tiempos. Desde ahora tengo activado analytics, que es más bonito y también ayuda a obtener información sobre las visitas al blog: de momento, el precio del metro es la estrella del año 2012.
Ayer estuvimos de #gwmeeting.
Que me gusta un sarao más que a un tonto un lápiz no es ningún secreto, lo que no termino de explicarme es por qué no hay una categoría específica al respecto en este blog, igual lo arreglamos un día de estos. El de ayer, organizado por ISM y AAECAD, trataba de tuiteros que hablan de medio ambiente. También había profesionales de medio ambiente escépticos con las herramientas sociales de Internet, no tuiteros confesos... una fauna biodiversa tal y como se puede ver por aquí.
El formato del sarao no era el típico que suele atraer al free rider que llevo dentro. Como nada es gratis, la inscripción al sarao incluía una pequeña aportación para cubrir costes. Salvo a los que tenemos que agradecer el esfuerzo de promover el evento y organizar la logística, el resto estábamos en igualdad de condiciones. Personas que se reúnen a desvirtualizar y a charlar en 1.0 sin la presión de vender o comprar nada.
Mención especial merecen aquellos que vinieron desde todos los rincones de la geografía española para asistir al evento. Se les reconoció el mérito con un detalle por parte de los organizadores, momento que recoge la foto de @polisuner, que también estuvo por allí. Otro con mucho mérito fue el DJ de la noche @DaviZEscobar, culpable de poner a toda la sala a bailar Paquito Chocolatero.
Fue un placer compartir aquel rato, charlar sobre proyectos ilusionantes, tanto los que se van consolidando como los que empiezan con ganas. Reencontrarme con amigos a los que me estaba costando hacer un hueco en la agenda. Poder saludar en persona a gente con la que he cruzado tuiteos durante tiempo. Y charlar distendidamente sobre medio ambiente y redes sociales.
Hasta la próxima.
Migrando de servidor.
Señoras y señores, en esta última semana de julio es posible que en algún momento este rincón de la blogosfera desaparezca por un rato o unas horas o unos días... pero intentaremos recuperarlo cuanto antes.
Cambio de servidor a uno con unos servicios un poco más modernos para intentar sacarle más provecho a mi espacio web, en particular para mejorar mi galería de fotos, que últimamente tengo un poco olvidada y quiero montar con un software distinto del que la gestiona actualmente.
Así pues, este blog, mi página personal, la lista de distribución de correo electrónico y la galería de fotos puede que dejen de funcionar durante un tiempo, pero pronto volverán a estar operativas.
Nos leemos.
¿Qué te cuento sobre blogs a estas alturas?
El próximo 1 de julio comienza el “Curso Práctico Redes Sociales y Medio Ambiente: aplicación de la web 2.0 al sector”. El Instituto Superior del Medio Ambiente (ISM) cuenta conmigo para desarrollar el tema “Blogosfera en el Sector Ambiental”. El curso lleva tiempo paseado por tuiter como #redes_ma, donde hablan de él profesores, como Alejandro Fernández, Isabel Correll, Roberto Ruiz o Santiago Molina, simpatizantes, potenciales alumnos y curiosos. También ha asomado por la blogosfera, en la que le han dedicado unas líneas Alejandro Maceira en iAgua y Txema Campillo en 1/4 de ambiente. Como no podía ser menos, hoy hago lo propio en este espacio.
No es nada sencillo ponerse a hablar de ellos ahora que los blogs son algo viejuno. Pero lo haré con gusto, contando apasionadas historias de abuelo cebolleta gruñón y cascarrabias agrupadas en cinco puntos:
Blog como elemento generador de opinión.
En tanto que el discurso ambiental en la blogocosa sigue estado dominado por el greenwashing y la publicidad verde algo de espacio queda. Especialmente ahora, cuando, por culpa del binomio CONAMA10 - NATURED, empresas, profesionales y organizaciones ambientales de todo tipo se lanzan a la conquista de Internet. Conversaremos con voz humana sobre todo ello. Por cierto ¿qué es un blog?
Temáticas a desarrollar dentro del blog y en el ámbito de la gestión ambiental.
¿Cómo y qué escribir en un blog? Posiblemente está todo dicho. Las listas sobre lo que debes o no hacer con tu blog son un clásico en la blogosfera. En este punto repasaremos algunos de esos consejos y los llevaremos a nuestro campo, ese lleno de requisitos legales y sistemas voluntarios que hablan de información, participación, comunicación con las partes interesadas... En cualquier caso, recordaremos que las reglas están para saltárselas, ¿no es el blog ese instrumento para la libertad de expresión?
Como utilizar un blog en la estrategia de comunicación de la empresa.
Tal vez Internet ya no es como la describía Alberto Ortiz de Zarate en su Manual de Uso del Blog en la Empresa. Pero hay que ir con los tiempos, estos en los que empezamos a aburrirnos de Facebook. "Si de verdad amas los datos, guárdalos en casa. Lo contrario podría ser un error estratégico." Conseguir fans, followers, todo eso está muy bien, pero ¿qué fue de la larga cola?
Recursos e inversión en la creación de blogs.
En este apartado habrá que empezar la reflexión por el principio ¿necesitamos un blog?
En caso afirmativo, necesitamos personas, contenidos, alojamiento, aplicaciones, un dominio... ¿quién escribe?
Software y herramientas para la creación de blogs.
Aquí habrá que dedicarle un minuto de silencio a nireblog y recordar que, en lo que a presencia web se refiere, WordPress.com es suficiente para el 99% de los casos. Hay más opciones, muchas más. Hablaremos de ellas y jugaremos con alguna: se trata de perderle el miedo a la presencia web cacharreando y consiguiendo criterios de decisión sobre las herramientas a utilizar y su manejo. ¿Preparados?
Por último, si llegaste aquí buscando información sobre el curso y su profesorado ,debes saber que entre los méritos que me avalan como docente para este curso destacan: llevar tiempo dando la chapa desde este blog (y anteriormente en otro de cuyo nombre no quiero acordarme); perder el tiempo montado cosas como la ambientologosfera; tomar cañas de vez en cuando con algunos profesores del curso; y, sobre todo, mi prestigiosa y reconocida formación bloguera de la mano de los mejores. También puedes consultar mi curriculum aquí, pero es más aburrido.
Violencia es cobrar 600 euros.
Me prometí a mi mismo que no volvería a acudir a una manifestación: el amargo sentimiento de saberme utilizado en la última a la que había asistido y la impotencia ante la manipulación política del gesto colectivo, me llevaron a mantenerme en casa ante cualquier convocatoria, por interesante que fuese. Pero no se puede pretender cambiar las cosas haciendo lo mismo siempre. Igual es que le he visto las orejas al lobo. O tal vez necesitaba salir a la calle y gritar para desahogar la tensión que se acumula a la espera de la resolución definitiva de un proceso por despido improcedente.
El caso es que ayer hice un ejercicio de abstracción y salí a la calle:
- En primer lugar tuve que despojarme de mi prejuicio en relación a las manifestaciones. Sigo pensando que son la evidencia clara del fracaso de lo que llamamos democracia. Para mí, son la expresión pública de la frustración de miles de personas que no encuentran la forma de participar en un sistema, supuestamente, justificado en la voluntad popular.
- Desvinculé los colores de las viejas historias, basadas en amargos recuerdos, narradas por algún mayor que vivió desafortunados acontecimientos históricos. Los que nos sacaron el sábado a la calle son los únicos que están contestando y ofreciendo alternativas a la situación que vivimos. Y están captando la atención de mucha gente en un momento en que los colores y las posiciones se han difuminado tanto que resulta ingenuo mirar al futuro con prejuicios del pasado.
- Acepté las condiciones del juego con deportividad: calzado cómodo y nada de frustrarse por el escaso o nulo impacto mediático. Cualquier otra manifestación que tuviese lugar en la cuidad acallaría esta. Es más, de salir en los medios de infoxicación de masas, sería con alguna connotación partidista o para encasillar a los participantes como ejemplo a no seguir.
- Asimilé "pegarse una pegatina en la cazadora" a un "me gusta" del feisbuc. Del mismo modo que acabar colocando en el mobiliario urbano un letrero que te pasan en mitad de la manifestación podría ser un RT de tuiter.
- Y, por supuesto, asumí que a los ojos de guguel, feisfull y otras formas de etiquetar personas me estaba convirtiendo en un violento antisistema.
Así las cosas, el sol bendijo la convocatoria: cargamos con el paraguas pero no hizo falta. Es más, un poco de protector solar hubiese venido bastante bien. Un agradable y tranquilo paseo por Madrid, que debería haber empezado en Banco de España, pero lo hizo más adelante, en la misma Calle Alcalá, pasado el cruce con Gran Vía. Un recorrido políticamente correcto que hacía de la manifestación otro atractivo turístico más, a la vez que la mantenía fuera del protagonismo que se consigue transitando la Gran Vía o la Castellana. Un paseo al que, poco a poco, se añadía gente de toda condición: desde chavales trajeados que tenían toda la pinta de haber encontrado en la protesta la mejor manera de hacer tiempo hasta la hora de entrar al siguiente after, hasta parejas que decidían dar un carácter reivindicativo al paseo del sábado por la mañana.
Un paseo animado con consignas y bailes contra las medidas del gobierno y un pacto social alcanzado a costa de los derechos adquiridos durante milenios de historia de conflicto entre los ciudadanos y el poder. Un poder económico y político que actualmente se vuelve a olvidar de las personas y las deja fuera de juego, amparándose en sistemas de representación que la mayoría tiene claro cómo funcionan ni qué coste tienen. Coste económico y social que pagamos día a día.
Entre los muchos lemas, pancartas y proclamas de la manifestación me quedo con "violencia es cobrar 600 euros". Es el mejor resumen de la manifestación. ¿Quién puede representar la voluntad de un pueblo viviendo en un plano de la realidad radicalmente distinto? ¿Cuanto cobran los representantes sindicales para mantener a los trabajadores callados y tranquilitos en sus puestos de trabajo? ¿Qué hacen los políticos para merecer las pensiones que cobran? ¿Las diferencias salariales y la precariedad laboral son la recompensa a la delegación del poder?
Eché en falta más "No nos mires, U N E T É". Especialmente cuando la manifestación pasó frente a la Catedral de la Almudena. La gente que sale de misa también son personas, trabajadores, parados... que sumar a la lucha para conseguir que el poder político y económico no aplasten las libertades individuales. Tal vez víctimas, igual que "la Mª Carmen" lo es de la precariedad laboral que trae la reforma laboral.
No me quedé al mitin ni al concierto. Seguí haciendo mi vida, compartiendo reflexiones con amigos sobre lo que nos había parecido la manifestación, sobre la situación laboral de cada uno, sobre nuestras vidas y sobre lo que hacemos para que se parezcan a la que nos gustaría vivir.
¿Volveré a otra manifestación? No tengo ni idea. Pero cada día soy más consciente de que la realidad no es lo que nos cuentan por televisión los que pueden pagar un espacio en el informativo. Que hay movimiento debajo de las siglas, los colores y los símbolos. Que las personas tenemos que hacer el ejercicio de dejar atrás todo lo que nos separa. Que tenemos que unirnos para conseguir un modo de vida sostenible y justo con el resto de personas con las que compartimos el planeta en el espacio y en el tiempo presente, futuro o pasado.
Compartiendo CC BY 3.0
Reconocimiento (by): Se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo una finalidad comercial, así como la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción.
Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.
Como la experiencia demuestra que todo lo que no se comparte se pierde, he decidido compartir más y mejor: desde hoy, los textos de este blog y mis fotos en la galería sostenibilizarte.es van con licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España (CC BY 3.0).
Sí, ya hace tiempo que utilizo Creative Commons, pero hasta ahora utilizaba la licencia "reconocimiento - no comercial - compartir igual", que limitaba más la reutilización legítima de los contenidos. Bien pensado, con independencia de la licencia utilizada para publicarlos, es bastante difícil controlar si alguien accede a un contenido en internet, lo descarga, lo copia o lo utiliza sin respetar los derechos del autor . Así las cosas ¿para qué poner límites a la reutilización de los contenidos que comparto en la web?
A partir de ahora, si te gusta alguna foto de mi galería o algún texto de los que escribo en este blog no dudes en copiarlo, pegarlo adaptarlo... eso sí, en la medida de lo posible, cita al autor y la fuente de donde lo sacaste: un enlace al original es una buena forma de reconocimiento.
Los políticos que no escuchaban música libre.
Historia basada en hechos reales y narrada en segunda persona sobre como la Ley Sinde marca la agenda de todos los miembros del gobierno, aunque acudan a hablar de cambio climático en un foro de conocimiento abierto.
Una mañana como otra cualquiera te levantas con intención de acudir a otro sarao sobre cambio climático y empleo verde. Hacía tiempo que no acudías a jornadas y eventos, pero en los últimos meses has encadenado unos cuantos. En esta ocasión se presenta el enésimo informe sobre un tema tan trillado como de moda, pero con el aliciente de un cargo del gobierno en el programa. En el fondo te gusta: asistes escéptico, si la ocasión lo permite planteas alguna pregunta impertinente, saludas amigos y antiguos compañeros... Pasas de las motos que intentan vender a los profanos y observas como sigue evolucionando el discurso.
Estás listo para salir con tiempo suficiente pero, como también empieza a ser frecuente últimamente, una llamada comprometida te retiene durante cerca de media hora, por lo que acabas retrasándote. Cuando llegas al lugar del evento compruebas el poder de convocatoria del cargo político: la sala está llena y la gente se asoma desde el pasillo para escuchar lo que se habla en la sala. No puedes entrar a curiosear quien ha asistido, pero te asalta un viejo conocido. Te saluda amistosamente, pero a pesar del respeto que te inspira le indicas que te está confundiendo con alguien. Y aprovechas a darle una tarjeta, por si se le ocurriese visitar tu página web y ponerse al día de tu trayectoria profesional. No te extraña verle allí, pero tampoco te cuadra. Hasta que caes en la cuenta.
Desde tu hueco en el pasillo apenas ves la sala o los ponentes, pero sí la pantalla donde se proyectan las presentaciones y sobre la que, cuando el ponente, demasiado importante como para preparar unas transparencias, habla sin apoyo audiovisual, se suceden tres imágenes: una con publicidad del nuevo programa formativo de la entidad anfitriona del sarao, otra sobre el acto que está aconteciendo y una tercera, que te llama poderosamente la atención, relativa a la nueva política corporativa de la entidad y la filosofía del sarao: conocimiento abierto. En particular, la imagen hace referencia a la "música libre" y los autores que la comparten de forma abierta. Supones que en el tiempo de espera previo al inicio de las ponencias ha estado sonando música y esta es la manera de dar crédito a sus autores. A la vez que se llama la atención sobre la nueva estrategia de difusión de contenidos por parte de la entidad anfitriona de las jornadas.
Pero precisamente esta imagen incomoda a alguien. Tu conocido está como loco, enseguida comprendes que lleva un rato pidiendo que dejen de proyectar eso de la "música libre" y exige que se retire. El cargo político está apunto de coger el turno de palabra y no le parece adecuado que, estando en plena tramitación una ley sobre restricciones en el uso de Internet, se asocie la imagen del cargo a una declaración de intenciones sobre conocimiento abierto en la que aparece la expresión "música libre". Caes en la cuenta. Aquel personaje que te inspira tanto respeto es un secuaz del cargo político y está allí controlando que la foto salga bien. Y así es, mueve a todos los fotógrafos de la sala para que les quede claro que la imagen del cargo público no puede asociarse a la "música libre".
Como el resto de los asistentes a la jornada ves como aparece el puntero en la pantalla, se cierra la presentación sobre la institución y el operario de turno busca algo políticamente correcto que proyectar mientras habla el cargo político. Tampoco lleva presentación, es un discurso medido, con miedo a preguntas comprometidas. Como todas las respuestas, innecesariamente sobredimensinadas, en el turno de preguntas. Sólo unas pocas, no sea que salga la pregunta impertinente que nos ponga a todos en evidencia. Te contienes, no es plan de ganarse una colleja, estás en la puerta de la sala, con el secuaz del cargo político al lado.
Esta vez no te va a costar mucho morderte la lengua, enseguida dan paso al cóctel y tienes ocasión de comentar con los amigos. Hay unos cuantos en la sala . El resto de asistentes posiblemente tampoco escucha "música libre". Han sido testigos de la jugada pero ¿se habrán dado cuenta?
Erin Brockovich también tiene blog.
Ayer pusieron en la tele, por enésima vez, la película "Erin Brockovich". La primera ocasión en que me preguntaron por ella todavía no la había visto. Corría el año 2000 y yo estaba impartiendo mi primer curso serio de gestión de residuos: tropecientas horas en un programa para mujeres en situación de desempleo. Me perdí el estreno en el cine, pero elijo la prensa que compro por lo que trae de gancho: el DVD de la película con la que Julia Roberts ganó el Óscar a la mejor actriz en 2001 fue un buen reclamo. Y la oportunidad de satisfacer la curiosidad sobre el film.
He de decir que me encantan la actriz, el personaje (y el blog de Brockovich), la historia y la propia película. Narra una situación tristemente frecuente en lo relativo a la situación ambiental de muchas organizaciones. Ilustra uno de los muchos ejemplos de procesos industriales que son rentables gracias a que, con o sin intención, no internalizan parte de sus costes: los beneficios son para el empresario, pero las emisiones atmosféricas, los vertidos contaminantes, los residuos y otros riesgos más o menos desconocidos nos los repartimos entre todos, incluyendo las plantas y animales que viven alrededor de la industria, y no tan cerca.
En la película se expone un caso de contaminación con cromo hexavalente del acuífero del que se abastece una población, afectando a la salud de las personas que utilizan el agua contaminada en su vida cotidiana. Desde este planteamiento, se abordan las distintas dimensiones económicas, técnicas, legales, ambientales, y sociales del problema, tanto de un modo global como para cada uno de los implicados en el problema: las familias afectadas por la contaminación, el despacho de abogados que los asesora... y la propia Erin Brockovich, como protagonista de la película, cuya situación personal y profesional va evolucionando y se ve condicionada por su implicación en el caso. La componente social hace que esta peli tenga mucho más gancho que "Acción Civil", más centrada en la cuestión monetaria y la ética del abogado interpretado por Travolta.
A pesar de ser películas, son ejemplos de cómo ha ido evolucionando la conciencia ambiental y, en paralelo, la legislación sobre medio ambiente. Las repetidas catástrofes ambientales o la acción social contra situaciones especialmente dañinas para la salud de determinadas comunidades, han ido forzando sistemas de prevención y sanción para conseguir, poco a poco, que las industrias se ocupen de aquello que producen junto a sus bienes y no pueden colocar en el mercado. Pero a pesar de toda la conciencia ambiental, alarma social y legislación, todavía sigue saliendo cromo hexavalente por los grifos de la gente, los motores diesel aumentan la mortalidad en las ciudades, y cada vez parece que estamos más cerca de la primavera silenciosa descrita por Rachel Carson.
Afortunadamente, a pesar de que son muchas las empresas entregadas al greenwashing que siguen ignorando el cumplimiento de la legislación ambiental en su cadena de valor, contamos cada vez con más posibilidades de ser ciudadanos y profesionales formados e informados para participar en la elaboración de una legislación ambiental que proteja nuestra salud y nuestro entorno, exigir se cumpla en las organizaciones para las que trabajamos y ayudar, mediante nuestras denuncias, a la Administración a identificar, inspeccionar y sancionar a los infractores.
Y llegado a este punto, (ustedes me disculpen) sólo me falta publicitar el Curso de Legislación Ambiental Impartido por ISM, con el que colaboro y que empieza el próximo 17 de enero. Seguro que es una gran oportunidad de adquirir herramientas para identificar requisitos legales y aplicarlos en las organizaciones que sí se toman en serio el respeto al medio ambiente.

