La hipoteca de los residuos de envases

son2segundos

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Algunos de los contenidos del blog han saltado de medio: aparecen en una revista publicada en papel. Reproduzco a continuación el artículo escrito, a partir del post más mentiras del reciclaje de envases, para el número 84 de la revista El Ecologista. La publicación se ilustra con imágenes de Ecologistas en Acción e interesantes apuntes de Carlos Arribas completan este texto:

La hipoteca de los residuos de envases

Reciclar mola. Con 400 millones de euros al año de presupuesto, la entidad que debería hacerse cargo de la gestión de residuos de envases nos intenta convencer de que el modelo que sufrimos la mayoría de los ciudadanos es el mejor. Incluso en contra de los compromisos europeos, que priorizan la reutilización como forma más sostenible de gestión de residuos, todos los días se reproducen notas de prensa con datos que no se cuestionan y apenas hay información sobre alternativas al contenedor amarillo.

El modelo actual de gestión de residuos predominante en España responde al intento de aplicar la Directiva 94/62/CE relativa a los envases y sus residuos . Esta norma concretaba medidas para que los Estados miembros de la Unión Europea alcanzasen unos objetivos mínimos de valorización y reciclaje de los materiales contenidos en los residuos de envases.

Persiguiendo esos objetivos España aprobó legislación para que los agentes participantes en la cadena de comercialización de productos envasados (envasadores, importadores, mayoristas y minoristas) garantizasen que los envases no acababan abandonados a su suerte, quizá flotando en mitad del océano. De manera general, se obligaba a cobrar a los clientes, hasta el consumidor final, una cantidad por cada producto objeto de transacción y devolver idéntica suma de dinero por la devolución del envase vacío. Este mecanismo, conocido como sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) premia al que entrega un envase vacío, reintegrándole la cantidad de dinero que, en concepto de depósito, dejó en el sistema quien compró el envase.

También se daba la opción a los agentes de eximirse de las obligaciones derivadas del mecanismo anterior si participaban en un sistema integrado de gestión de residuos de envases y envases usados, que garantizase su recogida y el cumplimiento de los objetivos de reciclado y valorización. Así nace Ecoembalajes España, S.A., Ecoembes, el único sistema integrado de gestión (SIG) para envases ligeros implantado en este país.

Con cada compra de un producto envasado contribuimos por adelantado al reciclaje del mismo dando la parte correspondiente de los 441.382.000 euros que el SIG ingresó en 2013. Jurídicamente Ecoembes no tiene ánimo de lucro, a pesar de ser una sociedad anónima, pero sí un modelo de negocio muy claro: conseguir que los envasadores se libren de su responsabilidad al menor coste posible.

Para saber si el SIG funciona necesitaríamos información: datos, estadísticas, indicadores, que permitan tomar decisiones racionales e informadas sobre qué técnicas y tecnologías nos ayudarían a reducir y valorizar nuestros residuos de la mejor manera posible.

¿Alguien cuenta cuantas latas entran en el contenedor amarillo para poder calcular las tasas de reciclaje? Básicamente, la respuesta es no. Existen estadísticas más o menos fiables de los envases puestos en el mercado y de las toneladas de materiales recuperados en las plantas de clasificación de envases, pero el resto del sistema es una caja negra.

A pesar de ello la prensa nos ofrece titulares sobre lo bien que va la gestión de residuos en España. No en vano Ecoembes ha sido merecedor del premio a la transparencia informativa en el Congreso Nacional de Periodismo Ambiental que generosamente patrocina .

Su compromiso con la información ambiental se refleja en la cantidad de profesionales del sector que directa o indirectamente tienen su nómina cubierta gracias los 400 millones de euros anuales que maneja el SIG. Y con jornadas de periodismo ambiental o una cátedra universitaria, en la que parte del organigrama de Ecoembes se redondea el sueldo, a la vez que deforma la mente de todo aquel que pueda tener algo que ver con la toma de decisiones en materia de residuos, si es necesario con una beca a cuenta de los residuos de envases.

Pero los datos no son muy consistentes. Según el último Informe Anual de Indicadores del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en “2012 se generaron en España 154,8 kilogramos de residuos de envases por habitante, reciclándose un 64,4% de los mismos”. Según el informe de Ecoembes para 2012 “se reciclaron 1.199.775 toneladas de envases domésticos, colocando la tasa de reciclaje en el 70,3%”.

El último dato disponible de la Comunidad de Madrid dice que en 2012 entraron 131.937 toneladas en las plantas de clasificación de envases de la región, de las que se recuperaron 64.485. Es decir, no se recicló ni el 50 % de lo que los ciudadanos depositaron en el contenedor amarillo. Pero la última campaña de Ecoembes habla de 166.928 toneladas de envases domésticos recicladas durante 2013 en la Comunidad de Madrid. Una mejora que, cuanto menos, llama la atención.

Para redondear las cifras cabe destacar que en 2014 existen municipios a los que no ha llegado la recogida selectiva y casos en los que residuos recogidos van a vertedero sin pasar por tratamiento previo. O que las industrias a las que llegan los residuos recuperados en las plantas de clasificación se quejan de que su mala calidad no permite utilizarlos como materia prima en sus procesos, paso imprescindible para cerrar la cadena del reciclaje.

En este sentido se aprobó la Directiva 2008/98/CE sobre los residuos, que insta a los estados miembros a priorizar la prevención y reutilización, fomentando un reciclado de alta calidad mediante la recogida separada de residuos. Antes de 2015 debía efectuarse recogida separada para papel, metales, plástico y vidrio. También exige la recogida separada de biorresiduos con vistas al compostaje y la digestión de los mismos, para lo que es clave que no se mezclen con otros residuos que puedan contaminarlos.

Así, mientras Europa nos pide, desde hace ocho años, que cambiemos el modelo y nos ocupemos de gestionar los residuos de forma separada por tipos de materiales, en España seguimos a otra cosa.
En lugar de destinar los 400 millones de euros pagados por los consumidores a atender las necesidades de los municipios en relación a la valorización de envases, se destinan a comprar voluntades políticas que llegan a hacer las leyes estatales y las ordenanzas municipales a la medida de Ecoembes .

En lugar de mejorar la dotación de contenedores y las condiciones de los trabajadores que se dedican a su recogida, Ecoembes lleva monitores a los colegios para que adoctrinen a la siguiente generación en un modelo obsoleto que se ha mostrado inadecuado para afrontar los retos a los que se enfrentan esas niñas y niños. Monitores a los que no se les permite decir que al contenedor amarillo sólo se puede tirar aquello que Ecoembes quiere en el contenedor amarillo . A pesar de que se las plantas de clasificación, financiadas por la Administración pública, procesan y recuperan materiales, tengan o no forma de lata de refresco.

En lugar de adaptar el sistema a las necesidades de las familias que inconscientemente enviaron a sus retoños a ser adoctrinados, gastamos el dinero en campañas publicitarias que los regañan por tirar un cepillo de dientes al contenedor que, intuitivamente, todo el mundo sigue asociando después de casi 20 años de bombardeo publicitario con los plásticos y las latas.

En lugar de destinar el contenedor gris a la materia orgánica fermentable y el amarillo a todo lo que se puede separar en una planta de clasificación, seguimos hipotecando el futuro de los residuos, contaminando la materia orgánica, considerando impropios una gran cantidad de materiales residuales que podrían ser reciclados y prolongando un sistema de gestión caduco y obsoleto.
En lugar de destinar el espacio público a un modelo que ayude a solucionar el problema de los residuos municipales desde la óptica del interés general, estamos sacrificando el espacio de nuestras calles para satisfacer las necesidades particulares del sector de los residuos de envases con un modelo que les permite seguir hipotecando el futuro en lugar de aportar soluciones más sostenibles.

16 comentarios

  1. Post incongruente y malintencionado que poco aporta al cuidado de nuestro medio ambiente. Semejantes afirmaciones merecen documentación de peso que las sustente. Es gratis difamar mientras que construir cuesta mucho mas trabajo. Sus palabras hace muy poco en favor de lo que defiende.

  2. Estimado Víctor,

    Gracias por su comentario, todas las afirmaciones del post están enlazadas a las fuentes de información que las sustentan.

    Efectivamente, construir un modelo válido para gestionar los residuos cuesta mucho. El que tenemos actualmente, pagado con el dinero de todos y cada uno, también nos cuesta mucho pero no resuelve el problema.

    Más bien al contrario, toda la inversión en publicidad y comunicación lo que están haciendo es dificultar la crítica del modelo impuesto y avanzar hacia mejores soluciones, reflexión a la que intentan invitar mis palabras sin desincentivar la participación en el modelo actual.

  3. Hola Victor.

    Incongruencia no veo ninguna, es más creo que es uno de los blogs más coherentes, objetivos y bien referenciados respecto a medioambiente y ecologismo que se pueden consultar.

    ¿Que desde que se creó ecoembes se recicla más? Por su puesto, es lo que tiene aplicar una normativa europea que fuerza a los productores a preocuparse de ello, pero eso no es razón para no ser crítico y cuestionar el sistema de gestión. Se podrían conseguir tasas más altas de participación ciudadana y de separación utilizando sistemas SDDR, ya que el ciudadano vería el valor del recurso residuos, sintiendose parte del sistema y no como un agente externo cuyo única obligación es pagar la tasa de basuras, pagar el punto verde y esforzarse en separar y reciclar.

    Se conseguría una mejor calidad de los materiales separados, además de no tirar a vertedero todas esas balas de tonelada que tira ecoembes porque en su caracterización se encuentre material apto aunque sin el simbolo del punto verde.

  4. Gracias por tu comentario José,

    Creo que la clave está en no darse a la complacencia fácil y buscar formas de seguir avanzando y mejorando la gestión de residuos sin descartar opciones que, tal y como planteas, podrían incentivar una mayor participación.

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