Es el modelo energético.

A cuenta de la revolución en el mundo árabe y su repercusión sobre los equilibrios geopolíticos teníamos como loco al lobby pro nuclear. No pierden una: que si reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, que si evita la dependencia, que si es limpia, que si es barata, que si es segura… ¡viva la fisión nuclear! Un terremoto y un tsunami han cambiado las tornas: los ecologistas a la carga con los evidentes riesgos de esta forma de obtener energía. Gran momento para hacerse antinuclear. O, si ya lo eras, para gritar bien fuerte: Nucleares NO.

El caso es que, el debate energético, de haberse producido formalmente alguna vez, sigue abierto. Y es una lucha bastante injusta y desproporcionada. Hace unos pocos años todo el mundo se hacía la foto con la Red de Distribución Energética Inteligente de Rifkin. Pero quien tiene pasta para llevar su discurso a los medios y al gran público es el Foro Nuclear, que, a la vista de los resultados, hace su trabajo bastante mal. O eso o es que todo el dinero que se gastan en deformarnos la mente, infoxicarnos y lavarnos el cerebro estaría mejor invertido en otras cosas.

El caso es que la desinformación fluye y seguimos con tópicos que se marcan a fuego, a pesar de que la realidad va por su propio camino. ¿Sabían que el saldo energético patrio es exportador? Sí, vendemos electricidad a Francia. Prima el juego político de repartirse al electorado con el discurso. Discurso hueco, porque la aplicación práctica de las palabras bonitas, ni llega, ni se la espera. ¿Se imaginan la catástrofe supondría que cada edificio fuese su propia central eléctrica?

Así las cosas me van a permitir que me repita: ya está bien de debate nuclear, afrontemos el debate energético. No me quiero conformar con la menos mala de las opciones: esa también sigue evitando que avancemos en un cambio de modelo.

Convendría recordar que estamos ante el fin del petroleo barato. Bien sea que los productores mienten, que los chinos cada vez demandan más petróleo, que hemos superado el pico de Hubbert, que se alteran los equilibrios geopolíticos o la crisis sistémica del mundo financiero. En el supuesto de que consigamos reordenar los mercados ¿cómo vamos a pagar el creciente precio del petróleo? La pobreza energética está servida.

En este orden de cosas, me van a permitir que sea crítico. No se trata de la seguridad de las centrales nucleares. Ni del precio o la disponibilidad de petroleo. La clave del asunto radica en que tenemos un modelo energético diseñado por y para los que se forran a costa de nuestras necesidades: son los que deciden cuando suben el precio, cuando nos cierran el grifo, donde van las subvenciones y dictan el literal del próximo Real Decreto. Hemos permitido que gasten nuestro dinero en operaciones especulativas que no solucionan el problema: con el dinero público se sigue perpetuando un sistema de producción energética controlado por pocos agentes.

Es urgente que empecemos a tomar medidas para cambiar el modelo energético. Tal vez en tiempos de bonanza económica era un capricho ecologista, pero empieza a ser necesario para subsistir. No sólo individualmente, también para los que van a perder el poder, de la mano de una deuda difícil de controlar, cuando la dependencia energética exterior marca el ritmo de la economía.

Por supuesto, lo que se ahorra no hace falta producirlo, así que apaga y vámonos.

6 comentarios

  1. Tienes razón Txema, tenía que haber enfatizado el título.

    Espero que entre los enlaces encuentres algo interesante, no aportan nada nuevo, pero de alguna manera han contribuido a crear mi opinión sobre el asunto.

    Gracias por tu visita.

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