Urbanismo, corrupción y participación pública.
El artículo de Rafael Argullol “El gran saqueo” ha conseguido llamar la atención sobre el "Informe Auken" y la Resolución del Parlamento Europeo, de 26 de marzo de 2009, sobre el impacto de la urbanización extensiva en España en los derechos individuales de los ciudadanos europeos, el medio ambiente y la aplicación del Derecho comunitario. Si tuviese que quedarme con un único párrafo para resumir el texto sería este:
“se han dado muchos casos en que todas las administraciones, central, autonómicas y locales han sido responsables de haber puesto en marcha un modelo de desarrollo insostenible, que ha tenido gravísimas consecuencias, por supuesto medioambientales y, además, sociales y económicas”
El Informe y la Resolución suponen un interesante tirón de orejas, a cuenta de la corrupción y la especulación urbanística, en relación a la forma que tenemos de hacer las cosas. Admiten muchas lecturas, desde el punto de vista de la información y la participación pública en materia de medio ambiente, en la Resolución se:
“Pide a las autoridades españolas que desarrollen una cultura de la transparencia dirigida a informar a los ciudadanos sobre la gestión del suelo y a impulsar mecanismos de información y participación ciudadana efectivos”
“Considera necesario que el acceso a la información y la participación ciudadana en el proceso urbanístico se garanticen desde el inicio del mismo, facilitando información medioambiental a los ciudadanos, de forma clara, sencilla y comprensible”
“Recuerda que la Directiva de evaluación de impacto ambiental y la Directiva de evaluación ambiental estratégica imponen la obligación de consulta al público implicado en la fase de establecimiento y elaboración de los planes, y no -como tan a menudo ocurre en los casos en que se llama la atención de la Comisión de Peticiones- una vez la autoridad local ha acordado los planes de facto; recuerda, en el mismo contexto, que cualquier modificación sustancial efectuada en los planes existentes debe también respetar este procedimiento y que los planes deben ser actuales, estadísticamente precisos y estar actualizados”
Otro apartado interesante es el relativo a la forma patria de entender el “interés general”:
“Considera igualmente que no se ha acotado en la legislación urbanística en vigor, ni por las autoridades competentes, la definición de "interés general", amparándose en este concepto la aprobación de proyectos insostenibles, desde un punto de vista medioambiental, obviándose en algunos casos evaluaciones de impacto medioambiental e informes de la correspondiente Confederación Hidrográfica con carácter negativo”
“Insta una vez más a las autoridades locales a que consulten a sus ciudadanos y les hagan partícipes en los proyectos de desarrollo urbanístico, con objeto de fomentar un desarrollo justo, transparente y sostenible en los casos necesarios, en el interés de las comunidades locales y no en el exclusivo interés de los promotores, inmobiliarias y otros intereses creados”
Gracias a informes como este emergen las consecuencias de obviar los incentivos perversos que pervierten nuestro sistema para la toma de decisiones. Desde mi punto de vista, se hace evidente que la falta de información y participación públicas en el proceso urbanizador, son causa directa de la falta de un tratamiento adecuado, por parte de la Administración, de los aspectos ambientales, sociales y económicos. Los requisitos contemplados en la legislación en lo relativo a información y participación no son un capricho gratuíto. Deberían ser el garante de que la planificación pública responde al interés general.
Palabra favorita: ambientólogo.
No sabría decir cual es mi palabra favorita. Idiosincrasia me gusta, como esencia (más allá de las diferencias genéticas) de la biodiversidad de los individuos que pueblan un ecosistema. Pero hay otras muchas interesantes. Terruño, como referencia geográfica a la que tener apego. Paisano. Parroquiano, en la acepción de tipo con el que coincides con frecuencia y compartes ritos, no necesariamente religiosos. ¿Qué tal subsistencia como modelo de desarrollo?
Hoy me quedo con ambientólogo y ambientóloga. Como persona que profesa las Ciencias Ambientales o tiene en ellas especiales conocimientos. Pero no está en el Diccionario de la RAE, así que me tengo que conformar con ver ambientólogo en el Ficcionario. (Aviso: La palabra ficcionario no está en el Diccionario).
Así pues, siguiendo el ejemplo del amigo Emilio, hago campaña por ambientólogo, a ver si conseguimos que acabe en el Diccionario de la RAE. Porque en la Wikipedia ambientólogo sí que está. Y por otros motivos:
La lucha por la difusión y el reconocimiento del ambientólogo por parte del colectivo del que formo parte, lleva siendo insistente durante los casi 15 años de vigencia de nuestra “joven” titulación. Para ello hemos realizado diferentes actuaciones y todas ellas han sido: abiertas, lúdicas, reivindicativas, divulgativas e incluso festivas…
Nuestras 5 razones para reivindicar el término ambientólogo/a son las siguientes:
1) Más de 10.000 ambientólogos titulados trabajando.
2) Más de 30 facultades impartiendo la Licenciatura de Ciencias Ambientales.
3) 15 años de reconocimiento oficial de la licenciatura.
4) Una difusión, cada vez más amplia, tanto en el campo Científico, como en el coloquial.
5) Existencia del término en otras lenguas oficiales estatales y europeas.Creyendo en estos motivos, seguiremos divulgando y reivindicando nuestra profesión y formación, de la forma más libre, didáctica y colectiva posible, incluida la incorporación del término ambientólogo en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Con ello tratamos de dar respuesta a la que consideramos más que justa existencia de un término oficial que nos defina como colectivo de profesionales especializados en las Ciencias Ambientales.
Esperamos vuestro apoyo y que votéis por nuestra palabra en la web del Instituto Cervantes: concrétamente AQUÍ: http://www.eldiae.es/ficcionario/ambientologo
Por cierto, el servidor falla bastante, si no consiges votar ahora no olvides hacerlo más tarde (y la web no parece muy software libre friendly)...
Oregón TV denuncia vertidos ilegales
Conocer gente de Teruel (existe) siempre fue interesante, sobre todo cuando le descubren a uno entretenimientos como este:
Y si tienen un ratico no dejen de seguir el curso de oregones para foranos, con todos los usos del verbo pretar, entre otros.
¿Debate nuclear? no gracias, debate energético.
“Cuando confluyen las revoluciones en el ámbito de las comunicaciones y de la energía, todo cambia, incluido el pensamiento de los seres humanos”
Jeremy Rifkin en la entrevista de la Agenda Viva de primavera de 2008
Está de moda otra vez. Todos los días en prensa y televisión el asunto de las nucleares. ¿Son seguras? ¿Ayudan a paliar el cambio climático? Apasionantes discusiones con todo tipo de contertulios, posicionamientos políticos, argumentos alarmistas, razonamientos científicos... Y la diversidad está muy bien. Si abordamos el problema desde la física teórica diremos que la energía nuclear es segura. Si nos ceñimos algún programa político igual hay que descartarla. Si pensamos en las emisiones de gases de efecto invernadero se nos antoja una buena alternativa. Si somos un poco conspiranoicos veremos amenazas terroristas por todas partes... desde luego no es difícil encontrar argumentos para ser antinuclear. Ni para todo lo contrario.
Abordar el asunto energético desde el punto de vista "nuclear sí, nuclear no" es demasiado simplista. Una visión miope. Creo, sinceramente, deberíamos abrir el debate un poco más y plantearnos ¿qué modelo energético queremos? No discutir sólo sobre los atributos de una determinada forma de obtener energía. Tenemos que mirar qué implicaciones tiene en todos los ámbitos. Generación, distribución, consumo...
Estamos en el momento histórico en el que los ciudadanos podemos superar un sistema energético tradicional y pasar a un modelo energético distribuido. Hasta ahora la producción de energía está concentrada. La solución nuclear conseguiría perpetuar un esquema de producción centralizada. ¿Qué implica esto? Pues básicamente que la mayoría de la población depende de aquellos que controlan las centrales desde las que se distribuye la energía eléctrica. ¿Eso es malo? seguramente no. Pero sería bastante mejor si cada cual fuese su propio productor de energía y su economía doméstica no dependiese de los caprichos del sector eléctrico.
A estas alturas de la película sabemos que nuestros hogares podrían ser autosuficientes energéticamente, que los partidos políticos son conscientes de que existen otros modelos energéticos, que ciertos intereses presionan las decisiones políticas... El debate nuclear está superado: un miedo, más o menos irracional, hace que la sociedad tenga una imagen nefasta sobre la energía nuclear. ¿Por qué intentan imponernos que es la solución? ¿Qué impide que la información sobre nuevos modelos energéticos llegue a la calle y las tertulias de la televisión?
¿Haría un máster en EOI?
Intento ser bastante escrupuloso a la hora de utilizar marcas o nombres de empresas en este blog, pero esta entrada va dedicada a la Escuela de Organización Industrial, donde esta tarde he tenido la oportunidad de escuchar en directo a Juan Freire, Fernando Polo, Tíscar Lara, Alberto Corsín, Charo Fernández... Y digo escuchar porque he llegado, he comido, he escuchado y he salido corriendo: ni he tomado la palabra en el más que interesante debate ni me he quedado al café.
El caso es que me ha dado tiempo a charlar un rato con mi compañero de mesa, (Martín García Vaquero), en una conversación que me ha llevado a verbalizar un prejuicio sobre el que he estado reflexionando en el camino de vuelta en el metro "nunca me haría un máster en la EOI". Vale, "nunca" es una palabra muy fuerte, igual me he pasado... la quitamos. Seguimos analizando la cuestión ¿me haría un máster? (Nótese el uso del "me" para enfatizar el proceso internalizador de conocimiento que implica el máster, así como el verbo "hacer" en lugar de otros como cursar o estudiar).
Cuando salí de la facultad (en realidad un poco antes) tenía claro que quería explorar el mundo laboral, no me apetecía la hiperespecialización antes de saber qué quería ser de mayor. Mientras algunos de mis compañeros de promoción se gastaban un pastizal en un máster en el que tendrían como profesores a algunos de los que menos les habían gustado de la carrera y algún otro compañero de la promoción anterior, me vi impartiendo un curso de residuos de tropecientas horas a una audiencia entre la que figuraban algunas personas recién licenciadas. Es una anécdota digna de un análisis más profundo... y el origen del prejuicio... que no me ha impedido obtener las tres especialidades del Título Superior en Prevención de Riesgos Laborales, realizar varios cursos de formación continua, impartirlos o intervenir en algún máster.
¿En EOI? Más prejuicio cocido a fuego lento con cuarto y mitad de matrículas prohibitivas para mi modesta nómina, una pizca de leyendas sobre corbatas en los pupitres, una pizca de intervención estelar en calidad de comercial de aquella base de datos de legislación ambiental... cólico de titulis. El prejuicio se terminó de consolidar en forma de pregunta ¿merece la pena pagar el peaje para conseguir una beca en esa empresa? Pero si quieres buena sombra, hay que buscar buen árbol... el prejuicio no impidió una fructífera relación de la que surgieron las primeras y las segundas Jornadas Técnicas de Ciencias Ambientales ni mi reciente afición por los seminarios de EOI. ¿Me aficionaré también a los libros? De momento, con eso de que están disponibles en pdf, estoy ojeando alguno de los que "nunca" hubiese comprado.
Moraleja: las frases lapidarias del estilo "nunca me haría un máster en la EOI" pueden quedar muy graciosas en un determinado contexto, pero fuera del mismo se caen por su propio peso.
PD: la reflexión en el metro venía a cuento de otra pregunta ¿soy poco coherente si pienso que no haría un máster en EOI pero estaría encantado de ser profesor en sus aulas?
Ruedas de prensa (públicas) privativas
Pregunta de examen:
¿Partiendo de los siguientes supuestos...
a) Quieres echarle un vistazo a los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo;
b) Eres usuario de kubuntu;
c) El resultado es esta bonita pantalla en la que el Ministerio del Interior le informa que "Para ver las ruedas de prensa necesita Windows Media Player" y le facilita un enlace para descargar un archivo instalable en sistemas operativos privativos de la serie Windows:
... es lícito hacerse preguntas del estilo?:
1) Los comunicados de prensa sobre los resultados de un proceso electoral ¿son información de la Administración o propaganda política?
2) ¿Nos estamos tomando en serio la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos ? (fricazo, no te adelantes que todavía no ha pasado el 31 de diciembre de 2009)
3) ¿Por qué no votaría al partido pirata sueco?
4) ¿Si me quejo servirá de algo?
¿Bipartidismo? ¿Abstención del 54%? ¿Más de 220.000 votos en blanco? ¿Más de 98.000 nulos? No me extraña.
¿Qué clase de participación esperamos sin una política firme en cuanto al acceso (libre) de los ciudadanos a la información (pública)?
Responsabilidad ambiental del verificador
Esta mañana he estado en otra jornada sobre responsabilidad ambiental. En teoría, la Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental y su desarrollo reglamentario deberían suponer un marco para organizar un mercado de instrumentos de transferencia de riesgos ambientales, de modo que las empresas que potencialmente pudieran causar daños al medio ambiente tuviesen incentivos para reducir sus riesgos. Ya no es "el que contamina paga" ahora, en teoría, es "el que contamina paga y repara".
Sería una forma de conseguir lo que el mercado de los mecanismos voluntarios de certificación ambiental y la responsabilidad social corporativa no han conseguido todavía: generalizar en las empresas prácticas de gestión ambiental respetuosas con el entorno. Desde abril de 2007, independientemente de que estés haciendo las cosas bien, tienes la responsabilidad de responder ilimitadamente por los daños que tu organización cause al medio ambiente. La esperanza depositada en este instrumento jurídico, bastante descafeinados en relación al Libro de Blanco de Responsabilidad ambiental, se diluye a medida que uno va escuchando perlas del estilo "esto es igual que los estudios de impacto ambiental, uno va y paga a una empresa si quiere una declaración ambiental favorable" o, en relación al papel de las ONGs, "el sentido común no impera como nosotros quisiéramos", por no hablar de que las flores relativas a algún ponente "habla más como operador afectado por la Ley que como Administración".
La nota positiva, sin lugar a dudas, ir viendo cómo se van posicionando los distintos agentes implicados y cómo van jugando sus cartas. Está por ver qué tienen que decir los verificadores. En este dejarnos fuera las voces discordantes y levantar cortinas de humo alrededor de las garantías financieras para repartirnos el pastel en la sombra, parece que se nos está olvidando que estamos volcando el sistema de responsabilidad sobre la figura del verificador. Desde mi punto de vista, cimentar todo el sistema sobre la verificación del análisis de riesgos creo que pervierte el sistema y altera el mercado, pero es sólo una apreciación personal. Lo que mas me preocupa es ¿sabemos cómo respira el interesado? Me parece un ámbito profesional apasionante, pero no termino de ver qué incentivos puede tener una empresa para dedicarse a verificar informes de riesgos ambientales tal y como se establece en el Real Decreto 2090/2008.
Por cierto, se echa de menos un aparcabicis en condiciones en la sede de la Cámara de Comercio en Ribera del Loira. En ninguna de las ocasiones que he acudido allí en bici he sido el único ciclista urbano. Espacio hay de sobra, pero no es fácil encontrar un sitio donde "candar" la bicicleta en condiciones y con la tranquilidad de que al salir estará allí con todas su partes móviles.
Pero, los transgénicos ¿son tan malos?
“La Tierra proporciona recursos suficientes para las necesidades de todos, pero no para la codicia de algunos”
Mahatma Gandhi
Alorza me da una ocasión de explicarme y no la desperdicio:
¿qué tienen de malo los cultivos genéticamente modificados?
Pues, posiblemente, no tengan nada de malo. O tal vez sí.
Me inquieta que, contra los argumentos de los sí opinan que tienen algo de malo, nos bombardeen con mentiras. Una de las líneas a favor de la extensión de los cultivos de transgénicos era que no afectan a los ecosistemas naturales. Y resulta que sí es posible que las características genéticas introducidas en los cultivos transgénicos estén pasando a otros seres vivos. Desde mi punto de vista, personal e intransferible, la falta de transparencia sobre el asunto se me antoja argumento suficiente como para cuestionar los transgénicos.
Mi particular aversión a los transgénicos viene de algún estudio relativo a que genes de los alimentos transgénicos pueden pasar a las bacterias presentes en el aparato digestivo (seguro que hay referencias mejores, pero estas son la que tengo a mano ahora). Desconozco el riesgo para el equilibrio bacteriano que la sucesión ecológica estableció en mi intestino y sus consecuencias sobre la salud (de los seres humanos y de cualquier animal alimentado con transgénicos, bien en producción agraria, bien en la naturaleza). Y me inquieta no tener información concluyente al respecto.
Teniendo en cuenta que el argumento monetario es uno de los más potentes en la defensa de la agricultura transgénica me pregunto ¿se ha valorado el coste de las posibles resistencias a antibióticos inducidas por esta transmisión, a través de la alimentación transgénica, de nuevos genes a las bacterias que conviven con nosotros ?
¿Acaso no lo son todas las variedades que consumimos?
Podemos estar de acuerdo en que todas las variedades que consumimos han sido seleccionadas por el ser humano a lo largo de milenios de agricultura. A Mendel no le hizo falta saber lo que era un gen para sentar las bases que permitirían importantes mejoras en la producción agraria.
Durante siglos de agricultura se han conseguido variedades específicas que permiten producciones óptimas en lugares concretos. Sin necesidad de pasar genes de unas especies a otras. La definición de especie introduce el concepto de reproducción con descendencia viable. Hasta ahora, los híbridos agrarios se perdían con la muerte del individuo debido a la imposibilidad de transmitir a otras generaciones o a especies cercanas las características forzadas con fines productivos.
Vale, Monsanto = Micro$oft, pero ¿podría haber una compañía que modificara cultivos por altruismo = Linux?
Si entendemos el altruismo como la búsqueda de óptimos globales, la respuesta corta, efectivamente, es no.
El equivalente a Linux en este caso tiene dos variantes (siguiendo con el símil informático, igual la primera es Molinux y la segunda Debian):
- la que pasa por la reglamentación sobre producción agraria ecológica, destinada a garantizar la información que el consumidor recibe sobre lo que come,
- la “alternativa”, que consiste en hacer las cosas bien, pero sin pasar por los sellos institucionales (se basaría en la confianza entre productores y consumidores).
En cualquier caso, no se trata de volver a la cavernas, es cuestión abordar la agricultura desde una óptica amplia, incluyendo parámetros como nutrición, sostenibilidad y dignidad.
Sí tenemos grupos de investigación y conservación de variedades locales de especies cultivables.
¿Por qué no?
No se si es posible hacer ingeniería genética altruista. Entiendo que cambiamos genes en los cultivos para conseguir, egoístamente, características que nos interesan en esas plantas. Y que lo hacemos con criterios de rentabilidad monetaria.
Por ejemplo, preparamos semillas resistentes a determinados herbicidas, de modo que, supuestamente, los agricultores que cultiven sus semillas transgénicas tienen una ventaja competitiva al poder fumigar con un producto que afectará a cualquier vegetal que no sea lo que han plantado.
También hemos sido capaces de desarrollar sistemas de cultivo que acaban con la vida de insectos que juegan un papel clave en la polinización, tanto de especies vegetales de interés agrícola como de especies silvestres. Pero vincular el síndrome de despoblamiento de las colmenas con la agricultura transgénica o productos empleados en ella es sólo una hipótesis de trabajo. Es más, con dos millones de dólares cada tres meses podemos conseguir colgarle a esa línea de investigación el adjetivo de conspiranoica e influir en las medidas legales que se puedan tomar en relación a los productos puestos en el mercado por nuestra industria. Me resulta bastante curioso que mientras un país prohíbe el uso de un producto en el país vecino se utiliza con toda normalidad. En cualquier caso ¡viva la biodiversidad!
La alternativa: optar por una agricultura respetuosa con el entorno, capaz de producir alimentos sin alterar las propiedades del suelo, sin contaminar el agua y sin esclavizar personas a los caprichos del sistema financiero internacional.
Otra pregunta, ¿cómo saltan los genes de los cereales a las hierbas?
No lo se. Supongo que será un proceso similar al que han explotado los agricultores del mundo para conseguir las variedades que existían antes de que empezásemos a jugar a mezclar genes. La selección natural y la sucesión ecológica tienen sus propios mecanismos de evolución e intercambio de genes. Antes de la ingeniería genética era relativamente difícil que saltasen de una especie a otra. Ahora en un laboratorio y, vuelvo a insistir, a criterio de los intereses de una empresa multinacional, los saltos genéticos no los decide el azar.
¿Cuál es el vector que los introduce?
Tampoco tengo una respuesta concreta para esto. En la naturaleza no se dan las condiciones constantes de laboratorio y cualquier cosa puede ocurrir. ¿Una bacteria intestinal de un ratón de campo? ¿Alguna sustancia en el organismo de algún insecto polinizador? ¿Alguna radiación ultravioleta más alta de lo normal? A saber… mutaciones hay todos los días. Lo que resulta ingenuo es obviar que la naturaleza se abre camino (¿esto era de una peli de ciencia ficción?, me perdonen).
El hambre en el mundo fue un buen argumento para justificar la "revolución verde" de Norman Borlaug. Y parece que también lo está siendo para la "revolución transgénica" y la extensión de los organismos modificados genéticamente. Así pues, abanderando el asunto del hambre podemos gastar 50 millones de dólares en posicionar productos patentados en mercados emergentes o en fortalecer modelos de desarrollo distintos al nuestro.
La segunda opción no sabemos rentabilizarla monetariamente, por lo que no parece interesar a los generosos filántropos de nuestro entorno. Retomando el simil informático, en lugar de invertir la pasta que les sobra en mejorar los sistemas operativos libres locales están regalando portátiles con su propio sistema privativo instalado (¿también salía de una película?).
No podemos tener desarrollo sostenible, sin aplicar cuidadosamente el principio de cautela. Mi duda es ¿están relacionados los problemas nutricionales de la población humana con la capacidad productiva de los agrosistemas? ¿estamos tomando decisiones con criterios adecuados?
Monsanto, transgénicos y decisiones sobre el hambre en el mundo.
Cuando se habla de incentivos perversos, la imaginación se relaja y viaja a peliculeras historias conspiranoicas. Pero no hace falta irse lejos para encontrar ejemplos que ilustran las ineficiencias en un sistema de toma de decisiones basado en indicadores monetarios. Hoy toca la agricultura transgénica, el hambre en el mundo y las corporaciones multinacionales. De la mano de un artículo leído en grist.org.
Para los que no estén en el tema conviene introducir explicando (como muy bien hace Tom Philpott) que Monsanto es a la industria agrícola lo que Microsoft al mercado del software. Según el artículo enlazado, en los tres primeros meses de 2009 esta multinacional habría invertido 2 millones de dólares en apoyar una iniciativa para promover el uso de semillas modificadas genéticamente en países en desarrollo.
El hambre en el mundo es un asunto que inquieta a la mayoría de la población y parece que cualquier iniciativa para acabar con ella está bien vista. Por ello intentar demostrar que la agricultura transgénica no es la solución resulta bastante complejo. A pesar de que es evidente que la seguridad alimentaria es un asunto de redistribución, no de producción. Pero esto es todavía más complejo de explicar.
Nos quedaremos con que estos días Monsanto también es noticia porque sus soluciones para la agricultura están quedando fuera de juego. Monsanto estaría perdiendo mercado debido a que alguno de los genes de resistencia a los herbicidas ha saltado de sus granos transgénicos a las malas hierbas. El “problema” es doble: el tiempo va dando la razón a los que alertan sobre los riesgos de los cultivos transgénicos y, por otro lado, lo que parecía una solución a los problemas de la agricultura intensiva conseguirá intensificar los problemas de la agricultura (me perdonen la redundancia).
En resumen: las empresas están para hacer dinero. El común de nuestros problemas como seres vivos no son monetarios, por lo que no estaría mal considerar otros indicadores a la hora de tomar decisiones. Del mismo modo, conviene que no sean intereses privados los que condicionen las medidas tomadas en virtud del interés público.

