productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

7nov/082

El hombre de la bici del millón de dólares

El día de hoy podría haber pasado a la historia como aquel en que descubrí, sin mayores consecuencias, la parte que el ciclismo urbano tiene de deporte de contacto. Pero como la sucesión ecológica existe y es buena, el 6 de noviembre de 2008 quedará en el recuerdo como el día en que conocí al hombre de la bicicleta del millón de dólares. Y esta es la historia en dos partes:

La bicicleta del millón de dólares

Es la bici que muchas querrían ser de mayor. Por lo menos la que yo utilizo para ir a currar.

Es un vehículo impresionante: a cualquiera le llaman la atención las cubiertas de las ruedas, pero si te fijas un poco más los frenos de disco y las llantas tampoco te pasan desapercibidas. Una señora bicicleta que muchos no dejaríamos atada en la calle durante la jornada laboral.

Pues está allí todos los días, a la puerta del curro, junto a la mía, cuando la llevo, y otras que, con mayor o menor frecuencia, se dejan ver por allí.

Mis compañeros de desayuno y yo la habíamos bautizado cariñosamente como la bici del millón de dólares.

De cómo conocí a su dueño

Por circunstancias de la vida, hoy, cuando salía del trabajo, he coincidido con un chico barbudo y sin un pelo de tonto que hablaba por teléfono mientras se preparaba para montar el vehículo en cuestión. No lo he podido resistir y le he preguntado si era el dueño de la bici del millón de dólares.

¿Del millón de dólares? Me ha preguntado. Está montada con retales de aquí y de allá... mira, el cuadro está rajado, justo aquí ¿lo ves?

Ha sido el comienzo de una entretenida conversación que ha continuado camino a casa, pedaleando por Princesa y Plaza de España. La subida hasta callao ha pasado sin sentir... hasta que se me ha salido la cadena pasado Callao. Aquí ha empezado una clase teórica sobre ruidos en la dirección, ejes pedaleros y otro montón de cosas.

El hombre de la bicicleta del millón de dólares me ha invitado a conocer su morada, donde he podido comprobar que, efectivamente existen máquinas que no habría podido soñar en la vida. Un muestrario de bicicletas sobre las que solamente había leído de pasada me ha mostrado otra forma de ver las dos ruedas.

También me he traído unos pedales y guardabarros que instalaré en mi vehículo este fin de semana.

Espero que volvamos a coincidir, ahora sí que tengo una cita con el jueves a final de mes.

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5nov/082

EIA, música y empresas

Esta mañana Julen nos animaba la discusión con un tema sugerente: "empresas y perros no bailan tangos". Es una más que interesante reflexión sobre  la utilización de licencias Creative Commons en la empresa. Y me ha tocado (de refilón, todo sea dicho de paso) con su ejemplo:

"Uno de los ejemplos que casi siempre utilizo es el de las documentaciones relacionadas con la prevención de riesgos laborales. ¿Por qué no compartir algo tan importante con la comunidad? ¿No es acaso un objetivo de todas las partes implicadas reducir a cero el número de accidentes en el trabajo? Entonces, ¿por qué no compartir con la comunidad el saber hacer explicitado que una empresa posee en torno a esa cuestión? ¿No es un objetivo suficientemente loable como para que se abran los contenidos?"

He esbozdo una propuesta de respuesta en forma de comentario, pero no quería extenderme demasiado allí... para contar mi vida tengo este espacio. Y a eso voy. Podría hacer sangre en los sistemas integrados de gestión, pero no estoy libre de pecado. He de confesar que llevo a mano mi producto enlatado. Ya saben, por si algún día la sostenibilidad deja de pagar la hipoteca y no encuentro clientes que quieran artesanía. ¿Sigue habiendo mercado para ISO 9001 y 14001 a quilo las 100 horas de consultoría? Tampoco quiero meter el dedo en la prevención de riesgos laborales, tengo demasiado reciente la presentación del "proyecto" de la especialidad de ergonomía que me faltaba para completar ese trío que tan bien luce en cualquier currículo que se precie.

Así que me tiro por otro campo que me tiene más ocupado últimamente: los estudios de impacto ambiental. A pesar de ser una documentación destinada a la tramitación administrativa, con su periodo de información pública incluido, y que suele quedar a disposición del ciudadano que lo quiera consultar por tiempo indefinido, si le dices a alguien que vas a colgar "su" estudio de impacto ambiental en un portal web podrá el grito en el cielo. Y eso que lo dice bien clarito la normativa, tenemos respuestas para todo:

- ¿Propiedad intelectual? (art. 31 bis) No será necesaria autorización del autor cuando una obra se reproduzca, distribuya o comunique públicamente para el correcto desarrollo de procedimientos administrativos.

- ¿Secreto industrial o comercial? sí claro, la ley te avisa: la documentación va a información pública, por supuesto que se contempla la confidencialidad, matizada por el derecho de acceso a la información ambiental y, ya puestos, el acceso electrónico.

Estudios de evaluación de impacto ambiental licenciados con Creative Commons (¿un oxímoron?) ¿No sería la forma más adecuada de dar cumplimiento a la obligaciones establecidas en la normativa ambiental?

Habría que pulir muchos detalles, pero la respuesta general es que no interesa. Es más fácil utilizar el copia y pega sin remordimiento de conciencia. Total esto sólo sirve para pasar un trámite administrativo. Hasta ayer estábamos sin licencia ¿tú crees que ahora nos van a poner muchas pegas? Házmelo baratito que esto es un incordio para mi empresa ¿lo entiendes? no estoy aquí para cumplir estúpidas leyes de comeflores, aquí hacemos dinero, y si yo no gano tu no cobras.

Imprímelo en papel, que abulte mucho. Una encuadernación bonita, pero que sea difícil de manejar. Y si es posible con la patente de corso bien visible: que se note que viene con el peaje pagado, no sea que alguien quiera poner pegas: ¿Me van a tirar para atrás este estudio? imposible... es calcadito a cualquiera de los que tenemos aprobados en la biblioteca del colegio profesional...

Si puedes me lo separas por tomos, a ver si con un poco de suerte sepultamos al funcionario de turno en una torre de papel. Así agotamos el plazo, para que tengan que resolver deprisa y corriendo, sin leer mucho. Y lo mejor de todo, si algún insensato se plantea alegar que no tenga capacidad para consultar el estudio durante el periodo de información pública...

Dejando la ironía socarrona... ¿se imaginan cientos de estudios en un formato digital, circulando libres por la red, sirviendo como base para nuevas evaluaciones de impacto ambiental, citados unos en la bibliografía de otros? pues dejen de soñar. Porque hasta eso se nos olvida ¿de donde han salido estos datos sobre nidificación de abutarda? pues no se... Pero... ¿no se supone que los datos relativos a la localización de las especies amenazadas o a sus lugares de reproducción no se puede difundir públicamente porque afectaría negativamente a la protección del medio ambiente? Sí, mira estos puntos en el anexo cartográfico... ¿de dónde han sacado esa información?

Pues eso, que me encantaría bailar tango, pero no tenemos hecho el oído a la música y nos cuesta llevar el ritmo. ¿Si perseveramos dejaremos de darnos pisotones? No lo se, pero esa última frase de Julen me inquieta:

"Así que, parafraseando a Hamel, va a ser que hacer que las empresas utilicen licencias Creative Commons es como esperar que un perro baile un tango. A otra cosa, mariposa. Yo me voy de aquí."

En cualquier caso ya seguimos desbrozando lo de los estudios de impacto ambiental otro día, después de reposarlo un poco, que se me ha hecho mañana y la bici me espera dentro de un par de horas.

3nov/080

¿Has alegado ya?

Estos días la prensa nos bombardea con anuncios sobre las nuevas tasas y ordenanzas del Ayuntamiento de Madrid. Todo polémicas alrededor del hombre anuncio y el "impuesto de las basuras". Pues bien, estas iniciativas no son más que propuestas que están en periodo de información pública y alegaciones. ¿No te gustan?

Puedes escribir a los periódicos, participar en encuestas de internet, despotricar por los foros... o puedes canalizar todo eso a una hoja de papel y presentarla siguiendo procedimiento adminsitrativo común (art. 38). Lo bueno de esta segunda opción es que el Ayuntamiento de Madrid queda obligado a responderte. ¿Cómo lo hacemos?

- Escribe tus alegaciones en un papel (a mano, a máquina o con cualquier procesador de textos) salvo que tengas firma digital o cosas de esas, sigue siendo la manera "formal" de dirigirse a la Administración. No te olvides de incluir tus datos de identificación (nombre, apellidos, DNI) y una dirección postal de contacto. También tendrás que firmar el escrito.

- Con tu escrito y una copia dirígete a una oficina de registro del Ayuntamiento. Allí tienen que cogerte el original y devolverte la copia sellada para que tengas constancia del trámite. También puedes enviarlo por correo, tendrías que ir correos y preguntar como va el "correo administrativo", la cosa pasa por que te pongan un sello en tu copia que tenga la misma validez que si hubieses ido a una ventanilla de registro del Ayuntamiento.

- Esperar respuesta.

- ¿No contestan? pues te quejas al defensor del pueblo.

¿Qué no te has leído los proyectos de las nuevas ordenanzas? Da igual, tampoco lees los programas electorales y nadie te impide votar. Seguro que se te ocurre algún argumento interesante leyendo las cartas al director de algún periódico de tirada local.

Se trata de participar. Y no es incompatible con apuntarse a los talleres de papiroflexia.