productor de sostenibilidad pintarlo de verde (o azul) únicamente cambiaría el color

30may/083

EIA: información pública e internet.

Hace ya unos meses me decían que no se puede esperar mucho de los textos refundidos. Yo estaba entusiasmado con la emergente tendencia de diversas administraciones públicas: parecía que se animaban a probar nuevas formas de llevar a cabo procesos de información pública.

Entre la aparición del, derogado, Real Decreto Legislativo 1302/1986, de 28 de junio, de evaluación de impacto ambiental, y la publicación del texto refundido han pasado muchas cosas interesantes. No sólo se ha extendido y generalizado el uso de internet, han aparecido nuevas ocupaciones profesionales relacionadas con la materia, hemos creado comisiones ministeriales de administración electrónica y hemos legislado el acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos.

No soy jurista y estoy un poco limitado a la hora de aportar argumentos brillantes al debate. Dicho esto, creo que la disposición final séptima de la Ley 34/2007 parecía no poner muchas pegas a la aclaración y armonización las disposiciones legales vigentes en materia de evaluación de impacto ambiental. Tal vez podría haber incorporado consideraciones relativas a la utilización de tecnologías de la información y la comunicación, al menos, en el proceso de información pública. No sólo por el nuevo marco jurídico de la administración electrónica.

Solicitud EIA M-61

Tal vez el texto refundido no es el instrumento adecuado para articular la información pública 2.0. En cualquier caso, la normativa que regula los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente incluye consideraciones relativas a la utilización de medios electrónicos para hacer efectivos esos derechos.

Nos queda mucho por andar, un camino duro y lleno de tropezones.

Me piro de fin de semana. Nos vemos el lunes.

29may/082

Ni llamadas perdidas, ni buzón de voz

Me vas a perdonar, pero no voy a responder ni tus mensajes en el buzón de voz, ni las llamadas perdidas.

Tengo desactivado el servicio contestador de la línea de teléfono fijo, pero de vez en cuando me avisa de que tengo mensajes nuevos. Mensajes a los que no puedo acceder, ni con la inestimable ayuda de los teleoperadores sobre los que suelo descargar mi frustración. Sí, vale, ellos no tienen la culpa, yo tampoco, así que se acabó. Creo que se trata de una estrategia de ventas: casi todas las llamadas al servicio de ¡atención al cliente! acaban con ofertas de productos y servicios que no me interesan y que seguramente no estaría dispuesto a contratar.

Pero el miedo a perder un mensaje no me va a hacer picar. No voy a activar el contestador, ni el buzón de voz del móvil. Si es urgente intentarás hablar conmigo varias veces y te cobrarán en consecuencia. Pero yo seguiré igual de ocupado y sin poder atenderte. Escribe un mensaje y cuando pueda te contesto. O un correo electrónico.  Hay muchas formas de ponerse en contacto con un fricazo como yo. No hay tanta diferencia entre registrar tu intento en una grabación verbal o en un documento escrito. La inmediatez, sí, pero es que estoy ocupado.

Con las llamadas perdidas me pasa lo mismo. El número no está en la agenda y no se quién es.  Lo mismo es un amigo que ha cambiado de número, o que desapareció de la tarjeta del móvil aquella vez que me lo cambiaron de dueño. Tal vez era un comercial que me enzarzará en una estúpida discusión para tratar de venderme algo que no necesito. Pero me hará perder el tiempo y el dinero del establecimiento de llamada. Igual simplemente es alguien que se equivocó. Disculpe... unas moneditas a la hucha de la operadora de telefonía...

Algunas veces busco en internet, por si el número de teléfono desconocido me lleva hasta alguien. ¿Sería una oferta interesante? ¿una proposición indecente?... Si les corría tanta prisa ya será tarde de todos modos. Yo no podía saber que me necesitaban o estaban interesados en mí. Se pierden muchos trenes al día, pero no se puede estar en todas las estaciones a la vez.

25may/086

El punto verde

Punto VerdeEste símbolo circular, cruce del taijitu y el triángulo del reciclaje, entre lo místico y lo práctico... es el punto verde.

A pesar del nombre, y como puede verse, ni es un punto, ni tiene que ser, necesariamente, verde. Básicamente por cuestiones monetarias, suele ser de colores que se utilicen en el envase sobre el que va impreso. Generalmente se utiliza el color de fondo del propio envase y otro que contraste. El paquete de  pañuelos de papel, la caja de la tarjeta de red, el envoltorio del chicle, el bote de protector solar... cualquier envase es susceptible de llevar este símbolo.

Si se utiliza correctamente, acredita que alguien está pagando para que ese envase se gestione en lo que se conoce como Sistema Integrado de Gestión (SIG). Es una obligación genérica para los fabricantes de productos que con su uso se convierten en residuos, establecida en la Ley 10/1998 de residuos. Para el caso de los envases se concreta en la Ley 11/1997, de envases y residuos de envases y el reglamento que la desarrolla, aprobado por Real Decreto 782/1998. Estos últimos (con sus modificaciones y demás) establecen obligaciones para los envasadores, distribuidores de productos envasados... La idea es que los agentes económicos implicados pueden optar entre:

  • establecer mecanismos para la devolución o retorno;
  • participar en un sistema integrado de gestión de residuos de envases y envases usados.

Los que optan por la segunda imprimen el punto verde en los envases, previa adhesión a un SIG, como puedan ser ECOEMBES o ECOVIDRIO.

En la práctica esto se materializa en el sistema de recogida selectiva con contenedores para envases, papel y cartón, vidrio y otras cosas.

De momento, dejo los ejemplos que incorpora la normativa para ilustrar la definición de envase :

No se consideran envases:

  • Las macetas previstas para que las plantas permanezcan en ellas durante su vida.
  • Cajas de herramientas.
  • Bolsas de té.
  • Capas de cera que envuelven el queso.
  • Pieles de salchichas o embutidos.
  • Cubiertos desechables.

Se consideran envases:

  • Cajas de dulces.
  • Película o lámina de envoltura de cajas de CD.
  • Etiquetas colgadas directamente del producto o atadas a él.

Se consideran parte de envases:

  • Cepillos de rímel que forman parte del cierre del envase.
  • Etiquetas adhesivas sujetas a otro artículo de envasado.
  • Grapas.
  • Fundas de plástico.
  • Dispositivos de dosificación que forman parte del cierre de los envases de detergentes.

Se consideran envases, si han sido diseñados y destinados a ser llenados en el punto de venta:

  • Bolsas de papel o plástico.
  • Platos y vasos desechables.
  • Películas o láminas para envolver.
  • Bolsas para bocadillos.
  • Papel de aluminio.
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20may/080

Técnico especialista en información ambiental

A punto de cumplir los treinta, me acaban de llamar la atención por decir que no se qué quiero ser de mayor… a estas alturas, la pregunta debería responderse sola.

Efectivamente, en la página 266 del recientemente publicado en internet “Perfiles de la ocupaciones medioambientales y su impacto sobre el empleo” está la respuesta. Es lo que soy ahora mismo y no ha sido nada fácil. Ni naturalista ni informático: técnico especialista en información ambiental.

Hasta hace relativamente poco, el medio ambiente venía siendo una tarta de la que cada colectivo profesional quería sacar el mayor trozo que fuera posible. Creo que esta publicación es una clara apuesta para terminar con esas guerras fraticidas en un sector en el que no existen, ni son deseables, las competencias profesionales exclusivas. En el que es necesaria la participación de una amplia diversidad de profesionales, especialistas y generalistas, capaces, sobre todo, de mirar más allá de intereses particulares a corto plazo.

Definir ocupaciones del sector ambiental es un trabajo arduo. Espero que el esfuerzo sirva tanto a jóvenes buscando orientación para un futuro profesional y a empresarios a la caza de talentos que les ayuden a afrontar sus retos ambientales, como a profesionales con necesidad de compartir inquietudes, más allá de sus títulos, con otros colegas.

Un proceso en el que, gracias a mi trabajo actual, he tenido la oportunidad de compartir con un interesante grupo de profesionales. Personas con experiencia capaces de canalizar entusiasmo inexperto. Que hablan y escuchan más allá de prejuicios o las condicionantes circunstanciales de cada uno. Escepticismo y pasión en su justa medida. Y consiguen plasmarlo en documentos que, seguramente, seguirán creciendo.

En algún momento habrá que complementarlo con un estudio de ocupaciones ambientales en la Administración, sin duda un ámbito clave e insuficientemente abordado en este estudio. No se si para entonces seguiré siendo técnico especialista en información ambiental. Espero seguir ocupado en medio ambiente, si es posible, produciendo sostenibilidad.

17may/082

software insostenible

El blog ecoperiódico recoge una nota de prensa por que anuncia el acuerdo entre una empresa de software y la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) para crear un Observatorio de Cambio Climático.

Como profesional entusiasta ocupado en materia de medio ambiente no puedo más que alegrarme:

la combinación de información en tiempo real que proviene de la red de sensores acoplados con la potencia analítica y de visualización del software ofrecerá a la EEA un mejor entendimiento de nuestro medio ambiente

Pero, como ciudadano escéptico, la noticia me plantea serias dudas:

- La primera está relacionada, con las prácticas de monopolio, reiteradamente sancionadas, por las que la empresa está constantemente pleiteando. ¿Primero les sancionamos y luego les premiamos? ¿qué ha cambiado? ¿me estoy perdiendo algo?

- La segunda duda está relacionada con la estrategia de desarrollo de software de la compañía en cuestión. Su sistema operativo y los programas que desarrolla para ese sistema son una de las principales causas de obsolescencia programada de nuestros equipos informáticos. El presidente de la firma ha declarado, según la nota de prensa:

Las alianzas mundiales con organizaciones, como la EEA, para tratar cuestiones medioambientales en todo el mundo representan un área clave de la estrategia conjunta de sostenibilidad medioambiental

No se si la posibilidad de que la empresa se haga publicidad verde con este acuerdo va en contra  de los principios de responsabilidad y quien contamina paga. En cualquier caso, no me termina de encajar que los principales implicados en el aumento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se etiqueten de sostenibles. Supongo que si estuviesen realmente comprometidos con el medio ambiente no nos obligan a cambiar todos los ordenadores cada vez que desarrollan un paquete ofimático. Ese que es culpable de que cada vez necesitemos más potencia de procesador, más memoria y más de todo para hacer lo mismo que hacíamos hace 10 años.

- La última duda es la relativa a la libertad de los usuarios. A estas alturas de la película, no termino de encontrar una explicación racional a que las soluciones informáticas de instituciones públicas que no se basen en software libre. De todas formas es curioso que, mientras la mayor parte de la información disponible en el portal de la Agencia Europea de Medio Ambiente sigue sin traducirse a todos los idiomas oficiales de la Unión Europea, la iniciativa se nos venda con argumentos como estos:

"La información fiable y oportuna es vital para tomar decisiones personales y políticas bien documentadas relativas a la lucha frente al cambio climático y las condiciones medioambientales adversas", explican ambas entidades. "Mejorando la disponibilidad de la información, la EEA pretende facilitar que los políticos y ciudadanos tomen decisiones sobre el medio ambiente y su efecto en él"

No se si estará previsto superar barreras idiomáticas, en cualquier caso espero, como apunta Arnau Fuentes en el ecoperiódico, que la EEA contemple que los ciudadanos europeos puedan obtener información sobre el estado y la evolución de su medio ambiente sin verse obligados a ser usuarios o clientes de la compañia de software en cuestión. Especialmente ahora que me estoy quitando.

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15may/080

Regar, golfear y el uso recreativo del agua

Ante la amenaza de sequía, en zonas con restricciones para determinados usos del agua o en casos de acuíferos sobre explotados, llama poderosamente la atención que los campos de golf se sigan manteniendo verdes. ¿Acaso no hay una legislación que regule la utilización del agua?

La verdad es que sí. En una realidad geográfica donde el agua escasea y está mal repartida, tanto en el tiempo como en el espacio, la normativa establece un orden de preferencia a la hora de asignar agua a distintos usos. De modo general, es orden es el siguiente:

Abastecimiento de población.

Regadíos y usos agrarios.

Usos industriales para producción de energía eléctrica.

Otros usos industriales no incluidos en los apartados anteriores.

Acuicultura.

Usos recreativos.

Navegación y transporte acuático.

Otros aprovechamientos.

La cuestión radica en ponerse de acuerdo en las diferencias entre regadío y recreo. Al parecer, regar un green no deleita a nadie.

“Regar un campo de golf no divierte a nadie”. Usar el agua para mantener el mullido césped de los ‘green’ no tiene nada que ver con un uso recreativo de este elemento vital, porque el operario que riega las hermosas praderas no se deleita en ello.

La polémica se justifica en que para disponer del volumen de agua necesario para mantener un campo de golf necesitas extraer del dominio público hidráulico un volumen de agua para el que se requiere una concesión administrativa. Ésta se otorga para un uso concreto y, salvo excepciones, no puede cederse a terceros. Así las cosas, asimilamos el césped de un campo de gol a una huerta, nos ponemos a regar sin mover muchos papeles y nos dejamos de líos. Ya se sabe:

lo baila el promotor,

lo paga el ciudadano,

lo baila la administración

y esto es un secano.

golfea, glofea...

Desde la entrada en vigor del Real Decreto 1620/2007, de 7 de diciembre, por el que se establece el régimen jurídico de la reutilización de las aguas depuradas, el riego de campos de golf es uso recreativo, al menos en lo relativo a los criterios de calidad para reutilización de las aguas.

Ahora nos queda esperar a ver qué clase de uso es el riego de campo de golf cuando las aguas, en vez de ser regeneradas procedentes de depuración, son de aguas de primera utilización...

Madrid, 15 de mayo, 2008, San Isidro, labrador.

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12may/080

aprender a sumar

Hay varios tipos de errores que uno comete cuando está sumando.  Generalmente, no los descubre hasta que, después de revisado varias veces, aquello que sumaba aparece publicado en algún sitio. El primer tipo de error es el causante de que los datos de una columna no cuadren con el resultado. Se mire como se mire, error humano que inspira indulgencia. Los errores que me traen de cabeza últimamente son otros. Se refieren a tablas de datos que no pueden compararse con otras generadas en circunstancias similares ni con los resultados u objetivos que pretendían justificar.

Aparentemente, sumar es bastante fácil: 2 + 2 = 4. Si nos acercamos un poco más la cosa no es tan sencilla. Un vistazo a la entrada en la wikipedia sobre la suma nos convencerá de lo mucho que se puede profundizar en este noble arte. No todas las sumas se resuelven con los dedos.

En el colegio solían decir que no se pueden juntar peras con manzanas. ¿Seguro que no? 2 peras + 3 manzanas = 5 piezas de fruta. El frutero lleno puede estarlo de peras, manzanas, plátanos... También puede haber algún tomate, una zanahoria, unas nueces... según la definición que estemos manejando, podrían no ser "fruta". Incluso puede que esté allí, esperando a ser repuesto en su sitio, el tirador que se calló de la puerta del armario. Y eso ya no es un alimento. Pero venden unos tiradores muy monos con forma de cosas que se comen.

Así pues, en el común de las situaciones, la cosa no está tanto en la operación como en los factores que la rodean. Si nos interesase ser un poco más metódicos o precisos, mediante sencillas técnicas, podríamos asegurarnos que, independientemente de los dedos de la persona que ejecute la suma, el resultado sea siempre el mismo. Algunas veces ocurre, curiosamente, que el resultado varía, todo lo demás constante, en función de los dedos utilizados para realizar la suma.

Otras veces no contamos con las herramientas adecuadas o hay que seguir reglas especiales que no habíamos tenido en cuenta. Incluso hay pequeños trucos que nos pueden ayudar. ¡Qué fantástico invento la multiplicación! aquel recurso para sumar un mismo número una cierta cantidad de veces utilizando menos dedos: 20 + 20 +20 = 20 x 3 = 60.

Y es que, por fácil que nos pareciera, para comprobar el resultado, separar en un rebaño de 635 ovejas la suma de 214 churras y 421 merinas (que, según decían, no se deben mezclar) es posible que venga alguien que nos pregunte si teníamos alguna oveja cartera, que no es una oveja cualquiera.

Pues eso, sumar es fácil. Sobre todo si lo hacemos para autoengañarnos: no hay más que obviar el contexto y pedirle a una mano inocente que ejecute la operación. Mejor si no puede reconocer que no dispone información o recursos suficientes, y, sobre todo, que no pueda cuestionar los resultados. Los números sólo son números ¿le importan a alguien?

9may/084

Ubuntu: primera opción

He configurado el gestor de arranque para que Ubuntu sea el sistema operativo que se cargue por defecto en los dos ordenadores que controlo. El portátil ya estaba configurado así. Ahora también el de sobremesa, para el que no soy el único usuario: aumenta la familia de ubunteros  y los ubunteros en la familia. Hablamos de casa, por supuesto. El curro es otro cantar.

Una pequeña decepción con la nueva versión de Ubuntu: no coge wifi en el portátil a la primera. Pero ha sido fácil de solucionar. Parece que todo funciona bien. Al menos todo lo que este usuario doméstico necesita para escribir en el blog, recibir y enviar correo electrónico, descargar y recortar fotos de la cámara digital e imprimir alguna norma de medio ambiente. Digo parece porque hay cosas que ni siquiera sabía que existían.

También he trasladado el correo electrónico que tenía almacenado a mi nuevo gestor. Ha sido un poco arduo, pero ha merecido la pena.... este fin de semana toca limpieza... ya se sabe que la tecnología también subnormaliza.

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8may/082

La ley de medio ambiente

Hoy la prensa titula "Una nueva norma de la UE aboca a nueve empresas al cierre".

Me recuerda a una etapa profesional anterior. Aquella en la que recién salido de la facultad, a la tierna edad de 22 añitos, me paseaba en traje y una corbata por los polígonos industriales de la Comunidad de Madrid y alrededores. La labor comercial no era muy grata, pero se aprendía mucho. ¿Medio ambiente? no se vendía demasiado bien: recopilar números, preparar presentaciones impactantes (¡a la rica subvención oiga!), programar envíos de fax, llamadas, muchas llamadas... alguna visita. Por lo menos no solíamos hacer puerta fría. Ataques en frío sí, en cursos, conferencias, jornadas y seminarios... que para eso están ¿no?.

Cuando compraban no era mucho mejor. "Ponga eso de la ISO". ¡Marchando medio de 9.001 y cuarto y mitad de 14001! ¿Completamos hasta el quilo con un poquito de sensibilización para el personal? Eran tiempos difíciles. Los viejos del lugar recordaban haber facturado (en pesetas) 8 cifras por diseñar, documentar e implantar un sistema. Pero la competencia había tirado los precios. Se había impuesto el paquete a quilo: 100 horas, visitas y formación incluidas. Producto enlatado. Eso sí, marca de primera. Salíamos a delante como buenamente podíamos. No se nos daba mal del todo.

Lo duro era ponerse delante de un tipo que llevaba trabajando 30 años más que tú, todos ellos en su sector, y decirle que había que cambiar algunas cosas. Que no podía dejar las baterías amontonadas en una esquina de la planta esperando a que viniese el de la fragoneta a por ello. Que se había acabado el tiempo de acumular los filtros de aceite en un bidón de chapa a la intemperie. Que estaba bien controlar el pH del vertido, pero que la DBO era el parámetro que no cumplía con la autorización, si es que había tal cosa. Que si los PCBs del transformador... Etiquetas por aquí, registros por allí... "No te preocupes niño imberbe, ya cambiaremos esto cuando saquen la ley de medio ambiente", decían.

Y no había ley de medio ambiente. Ni la habrá, espero. Hay ley estatal de residuos, de atmósfera, de agua, de ruido... con sus reglamentos y sus adaptaciones a realidades autonómicas y locales... Casi siempre con unos años de retraso sobre lo que se publica en Europa. "Mire, que no se lo digo yo, que lo pone aquí, en esta norma, que es decreto porque la sacaron cuando todavía no había Rey para hacer reales decretos... creía que lo habíamos dejado claro cuando le explicamos el resultado de la revisión ambiental inicial".

Pero lo que importaba era la ISO: "nos la piden los clientes, sin el sello no vendemos... y si no entra dinero no necesitamos consultoría... mira a ver si con otra certificadora pasamos sin tener licencia de actividad... Yo pago mis impuestos, el Ayuntamiento ya sabe que estoy aquí y no pienso ponerme a mover papeles". Monetariamente era rentable: depuradora + análisis periódicos de vertido vs posible inspección + multa..., "no te compliques la vida con eso chavalillo... si me pillan pago y todos tan contentos, ya verás como nos lo ahorramos".

Total, que desde el escepticismo, parecía una buena idea aplazar aquella incipiente carrera de certificador de sistemas de gestión medio ambiental. Muchas cortinas de humo para conseguir retorcer palabras. Estiradas adecuadamente sirven para llamar ecológico (primero), sostenible (algo más tarde) o responsable (después), al que inclumple la legislación. Esa que, en un sistema democrático, se supone que hacemos entre todos y para todos.

Mientras siguieron saliendo normas sobre medio ambiente. En concreto la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación, que transponía la, ahora nueva en los titulares de prensa, Directiva 96/61/CE, del Consejo, de 24 de septiembre, relativa a la prevención y al control integrado de la contaminación.

Como se veía venir, en la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad nos encontrábamos un periodo de gracia, por si no habíamos hecho los deberes a tiempo:

Disposición final sexta. Modificación de la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación. El segundo párrafo de la disposición transitoria primera queda redactado como sigue:

«A estos efectos, si la solicitud de la autorización ambiental integrada se presentara antes del día 1 de enero de 2007 y el órgano competente para otorgarla no hubiera dictado resolución expresa sobre la misma con anterioridad a la fecha señalada en el párrafo anterior, las instalaciones existentes podrán continuar en funcionamiento de forma provisional hasta que se dicte dicha resolución, por un plazo máximo de seis meses, siempre que cumplan todos los requisitos de carácter ambiental exigidos por la normativa sectorial aplicable.»

Por cierto, sobre responsabilidad, en lo que a medio ambiente se refiere, la cosa no va tanto de imagen y de buena voluntad como de cumplir con los requisitos legales aplicables. Lo pone en una ley, esta sí algo más reciente: Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental.