Reforma laboral a la madrileña.
La última de la crisis es la ristra de titulares que está dejando la ocurrencia de la alcaldesa madrileña:
Botella quiere cubrir con voluntarios las necesidades de instalaciones municipales
Tal cual, porque:
con la “implicación y colaboración de todos”, se podrán “sacar adelante y hacer rentables” una serie “infinita” de “espacios públicos”, entre los que la regidora ha especificado únicamente centros culturales, polideportivos y bibliotecas.
Y para remate:
“Creo que estamos en un momento en el que debemos hacer todos algo por la sociedad en la que vivimos, implicarnos en la gestión de la ciudad. Tenemos que ser capaces de devolver a la sociedad algo de lo que la sociedad nos da. Es algo que se hace en muchos países, y que nadie podría ver mal en un momento como en el que estamos”
Y es que no entiendo como no se han llevado a esta señora de ministra. De trabajo o algo así. ¿Problemas de productividad? ¿para qué discutir por un salario mínimo si se puede poner al personal a currar sin sueldo? El futuro está claro: voluntarios, que trabajen sin cobrar.
No puedo dejar de preguntarme dónde estábamos los ciudadanos a la hora de decidir los dispendios para presentar candidaturas olímpicas, a la hora de asignar obras faraónicas cuyo coste final multiplica el precio de adjudicación. Me pregunto donde han ido a parar mis impuestos o qué están haciendo ahora con ellos los dueños de las empresas que solían ser adjudicatarias de los servicios que ahora la ciudad no puede prestar.
Y, lo mejor de todo ¿esto no era una crisis de consumo? ¿qué vamos a consumir si el dinero se queda todo en la parte alta de la pirámide? ¿cómo vamos a solucionar la crisis si el trabajo lo hacen voluntarios? Igual es que últimamente estoy un poco susceptible, pero esto de que todos los días salga alguien a insultar la inteligencia colectiva, por la parte que me toca, empieza a resultar poco llevadero. ¿Acaso pretenden que sigamos pagando impuestos cuya única función es pagar sueldos de políticos? ¿Por qué no meten mano a los beneficios de aquellos que se lo llevaron calentito cuando las vacas gordas?
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La foto es un retoque de Carlos Cortes a un original tomado en la calle.
Información ambiental, participación pública y ATC
En el día en el que la celebración de la educación ambiental se ha convertido en tendencia tuitera, no me puedo resistir a señalar con el dedo uno de los agujeros negros de la educación ambiental: el modelo energético. Tal vez hemos conseguido concienciar y dotar a la población de los conocimientos necesarios para adoptar una aptitud de ahorro energético, pero ¿qué pasa con la participación?
Durante décadas se ha hecho una gran inversión pública y privada en concienciar a la población sobre la necesidad de las centrales nucleares para la producción de electricidad en España. Se ha hecho un gran esfuerzo para informar sobre los riesgos reales de la radiactividad. A pesar de ello el rechazo a todas las instalaciones que tienen que ver con esta forma de obtener energía es evidente. El camino rápido es tildar de ignorantes a los que manifiestan miedo porque la salud de sus hijos pueda verse afectada. El insulto fácil implica obviar el pastizal invertido en borrar del imaginario colectivo las consecuencias del accidente de Chernóbil, así como despreciar el esfuerzo de décadas de trabajo del Consejo de Seguridad Nuclear, ENRESA y Foro Nuclear.
No pueden ser sólo miedo e ignorancia. El rechazo a lo nuclear en España descansa en otros pilares. Desde mi punto de vista, están apuntalados en la desinformación y en la falta de participación en los procesos de toma de decisiones. Basta revisar el caso de las filtraciones de agua en El Cabril: media década de negaciones, ratificaciones, investigaciones, dudas... No ha pasado nada, si ha pasado no es peligroso, pasó pero no volverá a pasar... Otro mítico son las cenizas viajeras de Acerinox. Por no hablar de las incontables paradas no programadas o de los incumplimientos de las autorizaciones de vertido.
Por otro lado, los presidentes del gobierno se jubilan en las empresas que se favorecen por un modelo energético que no vela por el interés general y, a pesar de las alternativas, manifestadas incluso por sus propios partidos, nos condenan a seguir pagando la factura a los que producen el riesgo y los residuos radiactivos.
Los ciudadanos siguen indefensos, a pesar de la normativa sobre acceso a la información ambiental y el derecho a participar, seguimos participando en el juego perverso de los hechos consumados y las decisiones impuestas. Reducir el debate a si el cementerio nuclear debe estar o no en Villar de Cañas es insultar al personal infantilizando el debate. ¿Un almacenamiento temporal resuelve el problema? ¿Qué pasa con los residuos radiactivos cuando la instalación llega al final de su vida útil? El Almacenamiento Temporal Centralizado y posterior Almacenamiento Geológico Profundo no solucionan el problema de los residuos radiactivos, únicamente lo desplazan en el tiempo, dejándoselo a las generaciones futuras.
Al menos en materia de energía, tenemos que ponernos las pilas. No basta tener gente sensibilizada dispuesta a movilizarse en contra del cementerio nuclear. Debemos preparar ciudadanos capaces de cuestionar modelos y dotarles de las herramientas necesarias para cambiarlos, participando en todas las etapas del proceso de toma de decisiones. Plantear alternativas viables y defenderlas. Personas capaces de identificar el interés general detrás de la cortina de infoxicación que secuestra la voluntad popular y pervierte la definición de desarrollo sostenible:
Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer
las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades
Algunas dudas sobre si el Almacén Temporal Centralizado solucionará el problema del paro.
El alcalde de Villar de Cañas da palmas con las orejas. Este pueblo de Cuenca, no tan pequeño para lo que hay en la geografía nacional, ha sido elegido por el Consejo de Ministros para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), popularmente conocido como cementerio nuclear. Curioso que en una referencia oficial los argumentos para la ubicación de esta instalación son empleo y euros:
La previsión de inversión total es de unos setecientos millones de euros. Para la construcción de las instalaciones se estima un promedio diario de unos trescientos trabajadores durante los cinco años de la primera etapa, con algún pico de hasta quinientos trabajadores.
Al impacto ambiental o las posibles afecciones a la salud no se hace referencia, está feo que, con cinco millones de parados, alguien hable de los posibles efectos para la salud del transporte de los residuos de las centrales nucleares hasta el municipio conquense, su procesamiento y acumulación por los siglos de los siglos, amén. Ante la promesa de 300 puestos de trabajo, con algún pico de 500, han respondido, según la prensa unas 2000 personas. Basta abrir cualquier portal de empleo para ver el doble de canditados apuntados a una oferta de reponedor de supermercado o auxiliar administrativo, pero el sensacionalismo disfraza de éxito esa pobre resupesta:
Ante la avalancha de demandas, el Ayuntamiento de Villar de Cañas ha decidido pedir ayuda a la Cámara de Comercio e Industria de Cuenca, para que colabore en la gestión de los aproximadamente 2.000 currículos enviados toda la geografía española por personas que quieren acceder a uno de los puestos de trabajo que se ofertarán.
Y, por si no se cumple la previsión de empleo o por si acaso no se cubriera con mano de obra local, el Ayuntamiento se lava las manos:
El Ayuntamiento de Villar de Cañas, al no ser el encargado de la construcción de esta Infraestructura, no puede realizar ninguna contratación.
Este documento puede encontrarse en la del Ayuntamiento, en la que, haciendo un alarde de transparencia y participación plural, se enlaza a la plataforma de apoyo al ATC, pero no se mencionan las manifestaciones ni los movimientos contrarios a esta instalación.
Las preguntas, por ir cerrando esta entrada, que empieza a ser más larga de lo normal son:
- ¿Qué perfiles profesionales se requierenpara instalar y operar el ATC?
- ¿Cuentan con esa cualificación los parados de Villar de Cañas y su entorno próximo?
- ¿Qué perfil tendrán las personas dispuestas a instalarse en Villar de Cañas para trabajar en el ATC?
- Cuando termine la instalación del ATC ¿cuantos empleos van a quedar alrededor de la instalación?
- ¿Cuanta gente va a emigrar de Villar de Cañas y sus alrededores por miedo a los efectos sobre su salud y las de sus hijos?
- ¿Se seguirán desarrollando con normalidad las actividades agrícolas y ganaderas del municipio?
- ¿Qué demanda van a tener los productos de estas actividades?
- Sabiendo que se trata de una cuestión política ¿por qué se empeñan en imponernos la energía nuclear?
- Conociendo los riesgos y el rechazo que causa la energía nuclear ¿Por qué no se plantea un debate sobre el modelo energético?
- ¿Cuanto empleo verde podría generar un modelo basado 100% en renovables?
Una de enlaces rotos.
Estos días le he dedicado algo de tiempo a mi presencia web: que si completar el perfil de LinkedIn, que si tunear la galería de fotos para poder compartir más fotos en la red, que si traer el blog a este dominio, que si analizar las estadísticas... en una de estas me ha dado por probar algunos plugins para el blog. En particular uno que detecta enlaces rotos.
El resultado está siendo brutal. Cientos de enlaces han quedado huérfanos. La casuística es de lo más variado. Desde páginas web que han desaparecido sin dejar rastro (ni siquiera en esas herramientas que prometen un archivo histórico de la web), redirecciones que no funcionan correctamente... incluso algunos enlaces mal escritos cuando redacté la entrada en la que se incluyen.
Lo que más me llama la atención es el baile de contenidos de los portales institucionales.Información que debería mantenerse quietecita va cambiando de dominio, de sección, de apartado... Cada cambio político en el gobierno de turno implica cambios en la denominación y distribución de las unidades de la Administración, con su correspondiente cambio en el portal institucional: una buena colección de enlaces que dejan de funcionar... y a saber dónde terminarán esos contenidos. En concreto, me llama poderosamente la atención cómo cambian de sitio contenidos con vocación de permanencia, tales como publicaciones. ¿Por qué cambiamos la url de un informe en pdf sin una redirección en condiciones? A tirar de buscador otra vez.
También se empiezan a notar los recortes: gran parte de los agujeros en la web son causados por organizaciones que desaparecen, proyectos que dejan de tener continuidad y dominios que no se renuevan.
Internet evoluciona. Mucho y deprisa. Y sus contenidos no se están quietos. ¿Qué hacemos con los enlaces? ¿Merece la pena dedicar el esfuerzo de actualizar y encontrar dónde fueron a parar los contenidos que apuntabas desde tu entrada? ¿Es elegante dejarlos vacíos para que devuelvan un error de contenido no encontrado al visitante de tu blog? ¿Los eliminamos directamente, dejando cojas las entradas que apoyaban en contenidos que ya no están donde se les esperaba?
Los contenidos más vistos de 2011.
Tenía un poco olvidado el repaso de las estadísticas del blog, pero la sesión de Alejandro Maceira en el curso Redes Sociales y Medio Ambiente, me animó a retomar la medición.
Revisando las métricas me he encontrado que las entradas con más visitas durante el año 2011, por este orden, son las siguientes:
- El punto verde.
- Haría un máster en EOI.
- Un grado importa - Cambiemos la tendencia.
- Gato negro.
- Aceite usado: por la pila no, a la basura tampoco.
Tenemos que ir, precisamente, al sexto puesto para encontrar la primera de las entradas escritas en 2011 que aparece en la tabla de las entradas con más visitas durante 2011. Así pues, de las 48 entradas escritas en 2011, las 5 con más visitas durante es año son:
- Para salir de la crisis hay que trabajar menos.
- La culpa no es de tu compañero, es de tu jefe.
- De lo difícil que es definir empleo verde.
- El bosque azul está en el lado oscuro.
- Erin Brockovich también tiene blog.
En la parte baja de la tabla, los artículos escritos en 2011 con menos éxito. en cuanto a número de visitas (siendo 1 el menos visitado), han sido:
- Irene podría haber sido peor.
- Ayer estuvimos de #gwmeeting.
- Siete millardos ¡qué de cuantos!
- Segundo está listo para ensalada.
- Una de libreros que atraen la lluvia.
En resumen: durante 2011 he escrito poco en comparación con otros años, el empleo parece ser una de las inquietudes destacadas de los visitantes de este blog, así como las mascotas y los residuos, pero las historias del hombre que susurraba a los tomates no tienen mucho interés.
Por cierto, estas estadísticas las he sacado de la aplicación del servidor, de donde también me he descargado los archivos de log, para torturarlos un poco con analog y recordar viejos tiempos. Desde ahora tengo activado analytics, que es más bonito y también ayuda a obtener información sobre las visitas al blog: de momento, el precio del metro es la estrella del año 2012.
Ha terminado bien para los tiempos que corren.
Ya e
stá. Ha terminado, justo con el año 2011. Empezó un poco antes, en verano de 2010. O quizá antes todavía, pero la fecha clave es 26 de julio de 2010: fecha de la carta de despido que iniciaba la última etapa de una larga lucha. Tocaba intentar la conciliación, que la empresa ignoró, y, posteriormente, presentar demanda. La sentencia fue clara: reincorporación o indemnización. Y parece ser que, una vez despedido, la mejor forma de seguir incordiando al empleado es alargar la agonía mediante un goteo de visitas al juzgado.
Pero hoy, 30 de diciembre de 2011, ha terminado todo. En palabras de la empleada del Juzgado de lo Social nº 14 de Madrid "ha terminado, bien para los tiempos que corren". Acabo de cobrar los últimos 27 euros, en concepto de intereses de demora, de la condena impuesta por la sentencia 59/11 al empresario que decidió poner fin a mi carrera como técnico especialista en información ambiental. Por supuesto, su empresa no aparece en mi curriculum. A su cliente le di todo lo que tenía. Como recompensa: la oportunidad de ampliar horizontes.
Y eso hice: revisar las causas que me habían llevado a esa situación, escuchar los consejos que recibí, pedir algunos que nunca llegaron... y seguí andando mi camino. Mirar desde dónde vengo y plantearme dónde quiero llegar. Afortunadamente la sentencia salió a mi favor y, dosificado en cómodas cuotas, he contado con un colchón económico que me ha permitido frenar un poco el ritmo y dedicarme a saltar de charco en charco. 2011 ha sido un año de recuperar el tiempo perdido. De vuelta a los orígenes: algunos proyectos duros de consultoría y asesoría, muchas clases, con un público más diversificado que nunca, y, sobre todo, contactos, nuevos y antiguos, que han estado cuando y donde había que estar.
El balance del año que se acaba: positivo, muy positivo. Sí, he tenido épocas más tranquilas, con más ingresos, mayor proyección o visibilidad profesional. Pero 2011 ha sido un año para mí, de descubrimiento interior, de vuelta a la persona, con nuevos retos e incentivos para seguir trabajando día a día. Ha sido el año de perder el miedo al futuro, de saber que hay que luchar por aquello en lo que uno cree, sin pensar en recompensas, sin temer derrotas.
2011 termina. Bien para los tiempos que corren. Y abre la puerta a un 2012 lleno de ilusión y cambios que afrontar con las herramientas que hemos aprendido a manejar durante todo este camino y otras que iremos descubriendo a nuestro paso.
El metro en Madrid es caro #diseloametro.

Estos días navideños, a demás de las luces y los escaparates, la decoración de Madrid se completa con las reacciones de los usuarios de Metro a la última campaña institucional para convencernos de algo que es mentira. Porque lo cierto, le pese a quien le pese, es que el Metro, en Madrid, es caro. Muy caro. En valor absoluto, relativo y comparado. En Madrid me mata han recogido algunos ejemplos visuales, que van desde la comparativa de los salarios en las ciudades que se proponen en la publicidad de Metro:
hasta ratios salario/billete:
Lo más grave del caso no es el precio del billete, que también. No sorprende el burdo intento político de convencer al ciudadano de algo que es mentira. Lo alarmante es que, en tiempo de crisis, Metro de Madrid siga gastando dinero en anunciarse dentro de Metro de Madrid. ¿Cuánto dinero cuestan estas campañas? ¿Para qué sirven?
A la vista de casos recientes de corrupción, sabemos que el gasto público en publicidad institucional favorece enriquecimientos poco éticos. Mientras la Comunidad de Madrid reduce sueldos de profesores, personal sanitario y demás profesionales imprescindibles para mantener la cohesión social, gasta dinero en propaganda, deformando la realidad en contra del interés general. ¿Algún político cree que con carteles publicitarios va a conseguir abstraer al usuario de Metro de los olores de la estación, de los tiempos de espera, de la escasez y deficiencias del servicio...?
Parece que la sociedad no está tan adormecida y la respuesta a esta campaña de desinformación está tanto en Internet, por ejemplo en twitter con la etiqueta hashtag #diseloametro, como en la calle, sobre los propios carteles de la campaña, con todo tipo de comentarios e impresiones de los ciudadanos. ¿Conseguiremos acabar con el abuso de poder ejercido a través de la publicidad institucional?
Durban no decepciona y el clima no espera.
Antes de empezar, la cumbre de Durban se anunciaba como otra reunión fracasada. De un tiempo a esta parte es así, por lo que un acuerdo descafeinado que sigue aplazando los compromisos importantes ya no decepciona a nadie. De fondo el problema de siempre: comprometerse a reducir las emisiones es visto por muchos países como una amenaza al desarrollo.
La cuestión sigue siendo ¿qué modelo de desarrollo queremos? ¿Un desarrollo que cada vez mata a más personas? Con un clima cada vez más cálido, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y ante una inminente disminución en la disponibilidad de combustibles fósiles, es tiempo de adaptarse. El clima no va a esperar que los representantes de los países entiendan la gravedad de las evidencias científicas. Los delicados equilibrios que regulan las condiciones de vida en nuestro planeta no entienden de mercados, fronteras ni compromisos internacionales.
Pero existen alternativas. Están encima de la mesa. Hemos conseguido definir el desarrollo sostenible y existen formas de aprovechar la energía solar, en sus distintas manifestaciones, para mantener una calidad de vida conseguida a través de milenios de evolución de la especie humana.
Tal vez es momento de tomar conciencia de que cada grado importa, que vivimos en un modelo que no tiene arreglo y que es hora de empezar a hacer las cosas de una forma distinta, asumiendo nuestra responsabilidad individual en lugar de esperar de brazos cruzados a que nos traigan, de la próxima reunión internacional en algún lugar remoto, una solución milagrosa que no existe.
Ayer estuvimos de #gwmeeting.
Que me gusta un sarao más que a un tonto un lápiz no es ningún secreto, lo que no termino de explicarme es por qué no hay una categoría específica al respecto en este blog, igual lo arreglamos un día de estos. El de ayer, organizado por ISM y AAECAD, trataba de tuiteros que hablan de medio ambiente. También había profesionales de medio ambiente escépticos con las herramientas sociales de Internet, no tuiteros confesos... una fauna biodiversa tal y como se puede ver por aquí.
El formato del sarao no era el típico que suele atraer al free rider que llevo dentro. Como nada es gratis, la inscripción al sarao incluía una pequeña aportación para cubrir costes. Salvo a los que tenemos que agradecer el esfuerzo de promover el evento y organizar la logística, el resto estábamos en igualdad de condiciones. Personas que se reúnen a desvirtualizar y a charlar en 1.0 sin la presión de vender o comprar nada.
Mención especial merecen aquellos que vinieron desde todos los rincones de la geografía española para asistir al evento. Se les reconoció el mérito con un detalle por parte de los organizadores, momento que recoge la foto de @polisuner, que también estuvo por allí. Otro con mucho mérito fue el DJ de la noche @DaviZEscobar, culpable de poner a toda la sala a bailar Paquito Chocolatero.
Fue un placer compartir aquel rato, charlar sobre proyectos ilusionantes, tanto los que se van consolidando como los que empiezan con ganas. Reencontrarme con amigos a los que me estaba costando hacer un hueco en la agenda. Poder saludar en persona a gente con la que he cruzado tuiteos durante tiempo. Y charlar distendidamente sobre medio ambiente y redes sociales.
Hasta la próxima.
Primera línea de karaoke.
Ay
er estuvimos en el teatro. Nos invitaron a ver Historias de un karaoke, dos entradas en la primera fila. No me gusta el karaoke y no tengo muy buena experiencia con obras de teatro cuyo principal reclamo son actores televisivos, pero en la revisión constante de mis prejuicios me llevé una grata sorpresa: pasamos un buen rato y salimos del teatro más que satisfechos.
Las pocas referencias que tenía de esta obra de teatro me habían hecho descartarla, pero una invitación es una invitación, y nunca había estado en primera fila, así que agarré mis prejuicios, un paraguas, buena compañía y nos sentamos a ver teatro. Salvo los "espontáneos" que salen a cantar durante la espera hasta el inicio de la función, un tema por personaje y una canción final, no hay tanto karaoke.
Sí hay actores con muchas tablas, historias bien tramadas, personajes que no intentan encasillarnos ni nos obligan a identificarnos con ellos. Sólo personas que comparten una etapa de sus vidas, representada en una sala de karaoke.
Una función entretenida para pasar un buen rato, sin grandes pretensiones ni charlas moralinas. Sin lugar a dudas un buen regalo.


